La Selección Argentina disfruta en su concentración de Herzogenaurach

La Selección Argentina se ha hecho querer en el pueblo de 25.000 habitantes que eligió para concentrarse durante el Mundial de Alemania 2006 y su afán por mostrarse alegre y distendida ha llamado...
 La Selección Argentina se ha hecho querer en el pueblo de 25.000 habitantes que eligió para concentrarse durante el Mundial de Alemania 2006 y su afán por mostrarse alegre y distendida ha llamado la atención a quienes recuerdan los gestos de fastidio y al

MEDIOTIEMPO | Agencias6 de junio de 2006

  • Todo ha cambiado en el espíritu de la Selección Argentina

La Selección Argentina se ha hecho querer en el pueblo de 25.000 habitantes que eligió para concentrarse durante el Mundial de Alemania 2006 y su afán por mostrarse alegre y distendida ha llamado la atención a quienes recuerdan los gestos de fastidio y altanería que caracterizaban a anteriores combinados albicelestes.

Y son los jugadores los que se preocupan por desdramatizar el compromiso de jugar un Mundial, por demostrar que los une la ilusión y por asegurar sin ruborizarse que sueñan con estar entre los 4 primeros equipos del torneo.

Todo ha cambiado en el espíritu de la Selección Argentina y se nota que ha habido acuerdo entre sus miembros para que así sea, ya que esto ayuda a aflojar las contracturas provocadas por poses absurdas y genera simpatías.

En el todavía impronunciable pueblo de Herzogenaurach, fundado hace 1002 años, los aplausos, los gritos de gol y las expresiones de algarabía han roto el silencio habitual al conseguir el futbol que miles de personas se hayan reunido para asistir a un entrenamiento público de los albicelestes, que coronaron la jornada de acercamiento con los vecinos con el regalo de cientos de balones.

En este pueblo bávaro cercano a Nuremberg, cuna de la industria del calzado deportivo europeo, 10 familias argentinas residentes desde hace varios años no pueden creer aún la visita multitudinaria de compatriotas que asumen su condición de animadores del equipo nacional.

En ese contexto, el defensa Gabriel Heinze afirma que para un jugador de su país no hay nada como participar en un Mundial con la camiseta celeste y blanca, mientras que el Capitán Juan Pablo Sorín asegura que este es el mejor momento en las vidas de los 23 futbolistas de la plantilla.

En los elegantes salones del Herobsbach Park, a unos 20 kilómetros de Nuremberg, la delegación fue agasajada el lunes por autoridades alemanas, diplomáticos y empresarios argentinos con una recepción en la que destacó el coro improvisado por los jugadores con estribillos de cánticos de las hinchadas del futbol de su país.

En el momento de mayor euforia, los futbolistas agitaban servilletas sobre sus cabezas mientras cantaban "Olé, olá, Argentina es un sentimiento, no puedo parar...", ante el aplauso de todos los asistentes.

Juan Román Riquelme recordaba que el domingo pasado tuvieron la tarde libre y que la mayoría de los jugadores se quedaron en la concentración, porque se llevan bien y se divierten juntos.

Los testigos de este ambiente generado por futbolistas de alta cotización y espíritu de aficionados coinciden en que hace muchos años que en una concentración argentina no ocurre algo así y algunos puntualizan que la última fue la dirigida por Alfio Basile (1991-1994).

En L´Etrat (Francia´98) y Naraha (Japón-Corea 2002) los argentinos no dejaron ni buenos ni malos recuerdos. Pasaron por allí, gozaron, sufrieron, demostraron que se divertían poco y que un Mundial puede ser más dramático que excitante.

En Herzogenaurach, y aunque se les trabe la lengua para pronunciarlo, estos jugadores han logrado contagiar con sus risas a Riquelme, lo cual no es poco.

Los entrenamientos en doble turno se reanudaron hoy después de 2 días de ejercicios livianos y de una licencia. Es la hora de hablar de táctica y estrategia, de ensayar jugadas con el balón detenido, de concentrarse en el partido del sábado ante Costa de Marfil.

El nuevo perfil individual y de grupo de los argentinos llevó a un compatriota que emigró de su país hace más de 3 décadas y observaba con curiosidad un entrenamiento a decir: "parecen un poco brasileños". Nadie a su alrededor dijo nada, y en pocos segundos se quedó solo.

[EFE][foto: EFE]

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