Costa Rica firma su peor Mundial y apunta a una reconversión

 
 
  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MEDIOTIEMPO | Agencias21 de Junio de 2006

  • Siempre ganó algún partido en sus anteriores Mundiales

Costa Rica firmó en Alemania 2006 su peor actuación en un Mundial a pesar del esfuerzo intenso de una camada histórica de jugadores ticos advertidos ahora por un inminente adiós y que terminaron maltratados por los resultados que reclaman ya un profundo giro generacional y también global en su futbol.

Nunca un campeonato del Mundo fue tan cruel con la “Tricolor”, acostumbrada en sus precedentes a bendecir los elogios generados por la alegría y el desparpajo de su futbol y por el calor de su hinchada.

Siempre ganó algún partido Costa Rica, que se atavió de sorpresa en su primera participación, en Italia 1990 cuando ganó a Escocia (1-0) y Suecia (2-1) y se plantó en Octavos de Final a pesar de perder con Brasil (1-0).

También hace 4 años, en Corea y Japón 2002, estancada en la Primera Fase por diferencia de goles. Sus méritos fueron un triunfo contra China (2-0) y un empate ante Turquía (1-1). No pudo con Brasil (5-2) en uno de los encuentros más espectaculares de aquél evento.

Alexandre Guimaraes, artífice de todas esas páginas de historia del combinado tico -la primera como jugador y la última como Técnico- y reclamado por la Federación Costarricense para enderezar el rumbo de un conjunto desviado, recurrió a la vieja guardia para afrontar esta nueva aventura mundialista.

Pero ni los resultados ni el juego han cubierto ni las expectativas ni la esperanza. Las últimas bocanadas de talento de esos futbolistas no fueron ya capaces de enjuagar sobre el césped la distancia que aparta el futbol centroamericano del argumentado por los protagonistas habituales de los torneos de alto nivel.

El gris transitar tico en Alemania ha desempolvado viejos reclamos. Asuntos de infraestructura y de competencia, angostos y acomodados aún en los entresijos del futbol de Costa Rica: la carencia de competitividad en la liga nacional, los particulares intereses de los clubes sobre las necesidades de la Selección, la precariedad de las instalaciones y, sobretodo, la absoluta carencia de referencia sobre la realidad de este deporte.

El equipo nacional no está acostumbrado a medirse con combinados de enjundia. No lo hace a menudo.

Los buenos resultados y la alentadora imagen ofrecida en los Mundiales precedentes no llevaron a las autoridades deportivas hacia un proyecto que encauzara el crecimiento futbolístico. Resultó ficticio el panorama, alentado sólo por el talento de un puñado de jugadores que en Alemania han dejado los coletazos finales de su futbol.

No fue justa la realidad con hombres como Paulo Wanchope, Ronald Gómez, Mauricio Solís, José Ignacio Porras, Luis Antonio Marín o Walter Centeno, todos más allá de la treintena. Experimentados mundialistas pero golpeados por la crudeza de un gran torneo.

Los representantes del gran espíritu tico han sido incapaces de estar a la altura de sus rivales. Y todos sus compromisos, incluidos los preparatorios frente a la Selección de Cataluña (2-0), Ucrania (4-0) y República Checa (1-0) subrayaron las carencias de un grupo de futbolistas ya distante con la actualidad y que pasarán a la situación de reserva.

Ya en pleno Mundial, la aceptable imagen contra Alemania en la inauguración (4-2) no fue objetiva. Ecuador, un equipo aparentemente al alcance de los ticos, fue duro con Costa Rica y la puso en su sitio (3-0). Supuso la eliminación del torneo. Polonia (2-1) evitó una salida digna y agradecida con esta generación histórica.

Particularmente decepcionante ha resultado el torneo con muchos futbolistas que aclamaron después su adiós. Alemania era el escaparate ideal para una última oportunidad en Europa y establecer con brillantez el epílogo de sus carreras.

En eso estaba Wanchope, de más a menos en el Mundial. El más internacional de los ticos y el más representativo de la historia de Costa Rica en esta década. Su gris final deja en el aire un acomodo futuro en el Viejo Continente. A su país no quiere volver.

Menos tajantes han sido Gómez y Solís, establecidos en el futbol centroamericano después de los tumbos que guiaron sus carreras.

Estas despedidas no serán las únicas en el combinado costarricense, obligado a una amplia reconversión generacional en la Selección posiblemente sin Alexandre Guimaraes como responsable. El Técnico brasileño, el único que ha formado parte del protagonismo en todos los Mundiales se siente también afectado por la sacudida.

Y su vinculación para los próximos 4 años, que acordó con la Federación antes de partir hacia Alemania, no será obstáculo alguno para su adiós.

[EFE][foto: EFE]

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