La decepción checa con Nedved a la cabeza

 
 
  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MEDIOTIEMPO | Agencias22 de Junio de 2006

  • Parecían un seguro candidato a los Octavos

La República Checa, sucesora de Checoslovaquia en el futbol internacional, abandonó hoy el Mundial de Alemania 2006 sumida en una decepción tan profunda que su estrella, Pavel Nedved, medita "colgar las botas".

La derrota por 2-0 ante Italia acabó con las ilusiones de los checos de hacer algo grande en el retorno al Campeonato del Mundo tras un largo paréntesis de 16 años.

El conjunto de Karel Brückner parecía un seguro candidato a los Octavos, además de Italia, pero en el primer partido perdió por lesión a su gigantón delantero Koller.

Ganó a Estados Unidos por 3-0 y las ilusiones crecieron. Sin embargo, en el segundo partido, fueron arrollados, 2-0, por la fortaleza física de los incansables ghaneses.

En ese partido, los checos sin duda echaron de menos a sus delanteros. Su seleccionador tuvo mala suerte. Perdió a Koller, que se unió a Milán Baros, lesionado en un amistoso previo al Mundial, y a Vladimir Smicer, que ni debutó.

Pavel Nedved es un jugador de talla mundial. Balón de Oro en 2003, el pilar del Juventus no pudo ganar en solitario la partida.

Contra Italia, la expulsión de Jan Polak en el minuto 47, cuando perdían por 1-0, limitó sus posibilidades de superar a la aguerrida Italia, que además cuenta con un portero extraordinario, Buffon.

La Selección Checa había sido uno de los equipos que mejor futbol practicó en la Eurocopa de Portugal 2004 y contaba para el Mundial con varios de los mejores jugadores del continente.

Liderado por Pavel Nedved, "Balón de Oro 2003", que regresó al conjunto para ayudarle a clasificarse, el equipo de Brückner también tenía en este Mundial a uno de los mejores guardametas del mundo, el arquero del Chelsea, Petr Cech.

Tomas Rosicky, un media punta con buena visión de juego, cumplió las expectativas -anotó 2 goles a Estados Unidos- y luego se esfumó.

Campeón de Europa en 1976, gracias al célebre penalti lanzado por Antonin Panenka, ganador de los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, finalista en la Eurocopa de Inglaterra (1996) y tercero en la Eurocopa de Portugal (2004), el conjunto checo tenía muchas cartas buenas para haber hecho un Mundial aceptable.

Esta era su novena fase final, si se la considera heredera futbolísticamente de Checoslovaquia. De las otras 8 presencias, destacan las 2 Finales que jugó y perdió contra Italia (1934) y Brasil (Chile 1962) y la Semifinal en Italia 1990.

Su Técnico, Karel Brückner, reconoció tras el partido con Italia que les ha faltado suerte en este torneo a causa de las lesiones. "Los partidos nos llegaron en el peor momento, con varios lesionados, sobre todo 4 en la delantera", dijo. 

[EFE][foto: EFE]

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