Razones para un fracaso continuado... Análisis externo del Tri mundialista (II)

 
  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MEDIOTIEMPO | Ilie Oleart Boeufve (cortesía)17 de Julio de 2006(Parte II de III Ir a la Primera Parte )

  • Te presentamos un análisis hecho para una revista española

Tras la decepcionante actuación de la Selección Mexicana de Futbol en Alemania 2006, ha llegado el momento de intentar asimilar y analizar con calma las cosas. Para esto, mediotiempo.com te presenta otro punto de vista, el de Ilie Oleart Boeufve, un especialista en marketing deportivo que ha colaborado en proyectos de cosultoría en equipo tan importantes como Paris Saint-Germain, Arsenal, Liverpool, Espanyol de Barcelona y en la rama directiva de varios equipos del futbol mexicano en divisiones inferiores.

Así, Ilie Oleart Boeufve, este especialista en el análisis deportivo realizó para una revista española el informe que te presentamos a continuación.

¿Porqué te presentamos este punto de vista? Este análisis, sin perder la conciencia de lo que es el futbol mexicano, tiene el punto de vista de alguien que no es atrapado por toda la mercadotecnia y las espectativas demasiado optimistas que en ocasiones nos invaden. Es un análisis del "cómo nos ven" y "cómo nos califican" los de fuera.

Este análisis constará de tres partes, te presentaremos una el día de hoy, la segunda mañana martes y la última entrega será el miércoles. Recuerda que este análisis lo estamos publicando tal cual está el oríginal y presenta el punto de vista únicamente de Ilie Oleart Boeufve, el cual no necesariamente coincide con el de Medio Tiempo, ya que es ajeno a esta Redacción.

...(sigue de la Primera Parte )MOTIVOS PARA UN FRACASO

1. Escasa competitividad de la Liga mexicana

El primer factor que debemos analizar en este siguiente nivel de análisis son las competiciones en las cuales participan los jugadores mexicanos. Es evidente que un jugador que participa en una liga altamente competitiva y disputada como la inglesa, tendrá un nivel superior a un jugador que compite en una donde el nivel es muy inferior como la de Arabia Saudita, por citar sólo un ejemplo.

En este capítulo, conviene destacar la preeminencia de las llamadas cinco ligas grandes europeas. En esas cinco competiciones (Premier League, Bundesliga, Liga italiana, Liga Francesa y Liga española) participan casi la mitad de los jugadores que han disputado esta Copa del Mundo (347 jugadores sobre un total de 736 participantes). Pero lo que todavía es más sintomático: en esas cinco ligas juegan la casi totalidad de los integrantes de las selecciones de Brasil, Argentina, Italia, Inglaterra, Alemania, Francia, España y Costa de Marfil, además de un elevado número de jugadores de Suecia, Trinidad y Tobago, Holanda, Serbia y Montenegro, República Checa, Suiza, Croacia o Portugal.

México tan sólo tiene a tres (durante el Mundial) de sus jugadores participando en esas ligas altamente competitivas (Márquez, Borgetti y Franco), por debajo por ejemplo de países como Japón (dos jugadores en la Premier, uno en Francia y otro en Alemania), Corea (tres en Inglaterra y uno en Alemania) o Togo (nueve jugadores en Francia y uno en Inglaterra).

¿Significa eso que para tener un elevado nivel competitivo los jugadores mexicanos deben emigrar a Europa como en el caso de brasileños y argentinos? No necesariamente, si la liga mexicana consigue colocarse a un nivel suficientemente alto como para preparar a sus participantes para competir de tú a tú con las grandes potencias europeas y sudamericanas. En este Mundial de Alemania, sólo 24 participantes han disputado el pasado torneo mexicano (20 jugadores mexicanos y cuatro paraguayos).

Examinemos a continuación los principales problemas que aquejan a la liga mexicana:

Los intereses empresariales dominan la competición

En contra de la reglamentación de la FIFA, una sola empresa (Televisa) ostenta la propiedad de tres clubes (América, Necaxa y San Luis). Este hecho, único en el fútbol mundial, empaña el juego limpio y la debida competitividad que debe existir entre todos los equipos participantes. La Femexfut debería obligar a Televisa a desprenderse de dos de ellos y asegurar así una competición sana y exenta de intereses extrafutbolísticos. Por desgracia, el de Televisa no es el único caso que existe. Otros grupos empresariales controlan varios equipos de Primera, Primera "A" y Segunda División, creando de este modo una situación en la que unos pocos empresarios poseen y controlan el futbol mexicano.

Escaso interés por emigrar

Una forma rápida y segura de dotar la liga mexicana de un mayor nivel es que algunas de sus estrellas emigren algunos años al extranjero para incrementar su nivel de juego, conocer la forma de trabajar en Europa y regresar después para compartir los conocimientos adquiridos. Por desgracia éste no es un caso común. Tan sólo Hugo Sánchez y Rafael Márquez han tenido éxito en su aventura europea (y en menor medida, también Luis García), mientras que jugadores como Blanco, Germán Villa, Torrado, Borgetti, o Palencia no han logrado permanecer en Europa más de una temporada y con escasa participación en sus equipos.

Por otro lado, algunos jugadores mexicanos que tienen o han tenido calidad suficiente como para dar el salto (Salcido, Pineda, Pardo, Oswaldo, Guardado) no se han decidido. El dinero que reciben y el trato que se les dispensa en México no compensan el riesgo de probar una aventura difícil, dura y arriesgada.

Ascensos y descensos

El actual sistema de ascensos y descensos está orientado a mantener el status quo del futbol mexicano. Al establecer que sólo un equipo desciende cada temporada y en base a un porcentaje extraído de sus resultados en los últimos años, se pone en funcionamiento un mecanismo que impide que los grandes clubes sufran riesgo alguno de descender de categoría, manteniendo durante décadas a los mismos equipos en lo alto. Tan sólo la MLS (Major League Soccer) estadounidense está organizada bajo un sistema similar, lo que ocurre es que, en su caso, esta estructura tiene una clara inspiración en su tradicional organización deportiva (organizaciones empresariales que controlan las competiciones profesionales –NBA, NFL, NHL-, que se alimentan de los deportistas provenientes de las universidades).

En el extremo opuesto, las ligas europeas en su totalidad establecen un sistema de descensos que provoca una competitividad renovada cada temporada (y, de paso, un mayor atractivo para el espectador). No hay porcentajes, todos los equipos comienzan de cero cada año, y tres equipos descienden al acabar, dejando lugar a tres nuevos participantes provenientes de la categoría inferior. En estas competiciones europeas, es extraño encontrar un partido donde ambos equipos no jueguen al máximo de sus posibilidades, donde no exista tensión en el juego y donde no haya algo en liza (entrar en competiciones internacionales, evitar el descenso). En México, por el contrario, algunos equipos con buen porcentaje, en el momento en que son conscientes de que ya no tienen posibilidades de acceder a la Liguilla, pierden todo interés en la competición y su nivel de juego baja dramáticamente.

Algunos de ellos, incluso, ante las dificultades financieras, no refuerzan sus planteles en caso de tener un buen colchón de puntos en el porcentaje, dan por perdidos un par de torneos y luego se reincorporan al nivel competitivo habitual. Algunos equipos han mostrado un nivel pésimo en los últimos 4 torneos, pero ahí siguen compitiendo a pesar de lo poco que han demostrado y de los pobres resultados cosechados. En Europa, una mala temporada acaba con un descenso a Segunda División. Por eso, todos los equipos se refuerzan constantemente, buscan una mejora constante y disputan sus partidos con la máxima atención.

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[mt][foto: Mexsport]

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