Y los Pumas fueron locales otra vez

"Y ya lo ven, y ya lo ven, fuimos locales otra vez". El grito de La Rebel no fue mera petulancia, así ocurrió. La afición universitaria impuso su ley en el Estadio Azul.
 "Y ya lo ven, y ya lo ven, fuimos locales otra vez". El grito de La Rebel no fue mera petulancia, así ocurrió. La afición universitaria impuso su ley en el Estadio Azul.

Sergio Guzmán | MEDIOTIEMPOEstadio Azul. 9 de Septiembre de 2006

  • Quedan huecos en la tribuna del Azul

"Y ya lo ven, y ya lo ven, fuimos locales otra vez". El grito de La Rebel no fue mera petulancia, así ocurrió. La afición universitaria impuso su ley en el Estadio Azul.

Los cánticos de las porras de los Pumas convirtieron el Azul en un campus más de la UNAM frente a unos fríos y poco respondones celestes, que ni siquiera pudieron llenar las gradas. Sí, los auriazules se sintieron como en casa.

Tan cómodos se veían los aficionados del equipo felino que hasta arroparon a un jugador contrario: Gerardo Torrado.

"Venga Torrado, venga Torrado", fue el recibimiento que le dieron al "Borrego" cuando éste salió a calentar con La Máquina, en un gesto de cariño por parte de los supuestos visitantes, y el futbolista respondió con un saludo a la distancia.

Incluso La Rebel se dio el lujo de sacar de su zona de dominio en la cabecera sur a unos policías atrevidos que se metieron en el seno de la barra con la intención de obligar a los fanáticos de los Pumas a que apagaran una fogata que encendieron justo al minuto 65. Pero los valientes hombres encargados de la seguridad pública nada más aguantaron ahí tres minutos porque recibieron golpes y patadas sin lograr su objetivo.

Justo cuando los maltrechos policías se retiraban de ese lugar, se desató la fiesta universitaria con la anotación de Ignacio Scocco, y los insultos en coro contra los azules fueron en aumento.

Mientras, agazapados, casi escondidos, los seguidores cementeros simplemente se cubrían los rostros en una señal de frustración por el mal partido que brindó su equipo.

Solamente hubo un momento de angustia para los universitarios cuando el "Pikolín" Marco Palacios perdió un balón en la salida frente a César Delgado, quien estrelló su disparo en el poste izquierdo de la portería de Sergio Bernal, cuando el juego ya expiraba.

Al ver que Pumas conservaba la victoria, a todo el público auriazul le regresó el alma al cuerpo. Los teóricamente locales se marcharon en silencio y cabizbajos, y en cambio, los universitarios se fueron de un inmueble que hicieron propio con el orgullo renovado.

[mt][foto: Agustín Cuevas]

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