Fiesta Rayada en el Tec

Un Clásico en el que las declaraciones extra cancha fueron casi nulas y que en la cancha se vio deslucido fue lo que protagonizó esta edición 82 del duelo fraternal.
Un Clásico en el que las declaraciones extra cancha fueron casi nulas y que en la cancha se vio deslucido fue lo que protagonizó esta edición 82 del duelo fraternal.
 Un Clásico en el que las declaraciones extra cancha fueron casi nulas y que en la cancha se vio deslucido fue lo que protagonizó esta edición 82 del duelo fraternal.

Dulce Moncada | MEDIOTIEMPO (Corresposal)Estadio Tecnológico, 14 de Octubre de 2006

  • La afición pintó el Clásico

Un Clásico en el que las declaraciones extra cancha fueron casi nulas y que en la cancha se vio deslucido fue lo que protagonizó esta edición 82 del duelo fraternal.

No muchos se atrevieron a hablar en el campamento de los Tigres durante la semana, más que nada por la racha que acumulaban de 9 encuentros sin conocer la victoria. Ahora son 10. Mario Carrillo esperaba por lo menos jugarle al tú por tú al rival, con ello se conformaba y no con la victoria.

Quizá por ello los jugadores felinos se mostraron tranquilos en sus declaraciones durante la semana, porque sabían que los albiazules llegaban mucho mejor futbolística y moralmente, pero hacía falta que el encuentro se llevara a cabo.

En las afueras del Estadio Tenológico hubo de todo. Desde la reventa, que ascendió hasta los 3 mil pesos en la zona de General hasta los 5 mil pesos en la zona VIP. Hubo algunos valientes, pero en plena quincena los clientes se animaron muy poco.

Moda hubo mucha. Las chicas aparentaron andar en vil pasarela. Mientras unas siguieron la moda de la primavera con sus minifaldas -muy a pesar de saber la lluvia se había pronosticado desde hace varios días- otras aprovecharon para comprar afuera un impermeable y olvidarse de la apariencia.

Afuera de la cancha se vio de todo. Personajes similares a Shrek pero en rosa hasta aficionados verdaderos con el look al estilo de Lenny Kravitz, con el cabello esponjado y su playera del Monterrey.

La mayoría de la hinchada era de casa, al enemigo se le restringió de más la entrada y solo un rincón del Tec se pintó auriazul y ese fue copado por los "Libres y Locos".

La Avenida Garza Sada y Revolución, así como las calles que rodean el Tec, estaban saturadas desde las 15:30 de la tarde ya que nadie quería perderse un solo minuto del duelo fratarnal.

En la cancha, todos los jugadores eran conocidos para la afición y no como cuando el visitante es de otra ciudad que sólo se puede identificar a las figuras.

Afuera del vestidor rayado habían unos visitantes especiales: el ex rayado Álex Fernández y el brasileño Argemiro Veiga, quienes ya saben lo que es jugar este tipo de encuentros y no se podían perder el encuentro.

Todo estaba listo, se llegó la hora y la afición albiazul comenzó a darle al Clásico ese sabor especial, mientras los jugadores en la cancha no pararon de hacer entradas fuertes a pesar de que futbol hubo poco.

El balde de agua fría lo recibieron los de Miguel Herrera con el gol de Walter Gaitán al 32´, quien por cierto siempre que anota en el Tec su equipo pierde. El festejo cayó en el exceso, pero la afición rayada nunca paró de aLentar a pesar de que su equipo iba abajo en el marcador.

En las gradas Especial Sur un aficionado de casa y un visitante fueron la atención durante lapsos del partido por constantes peleas más no pasó a mayores.

Se acercaba el final del primer tiempo y tras el espectáculo de los dos Técnicos en su zona, llegó el gol del Monterrey. Fue un penal que cobró a sangre fría un loco, y ése fue Sebastián Abreu quien engañó totalmente al inexperto Enrique Palos.

Explotó el Tec con dicha anotación, comenzó a vibrar el inmueble ante los saltos del 95 por ciento de la hinchada y culminaron los primeros 45 minutos. "Capello" Carrillo y el "Piojo", se hicieron de palabras en la media cancha cuando se encontraron, ambos se dirigían hacia el silbante central Gabriel Gómez para cuestionarle algunas marcaciones que hizo. No pasó a mayores tampoco.

Los 15 minutos de descanso sirvieron para que el corazón de todos los aficionados entrara en su ritmo habitual, pues hubo momentos de tensión que provocaron que estuvieran al filo de la butaca.

Llegó el segundo tiempo, el momento de la verdad. Monterrey tenía la obligación de sacar el triunfo por el momento que atravesaba en la tabla, en la Ciudad y por estar mejor anímicamente que el rival.

Las faltas en el terreno de juego comenzaron a subir de intensidad y los reclamos en la tribuna no pararon. Todo era nervio e impotencia. Ochoa y Abreu no lograban entenderse y las palabras que intercambiaron eran fuertes.

Justo inició a caer la lluvia cuando Gastón Fernández, quien entró de cambío y le dedicó el gol a su madre que está de visita en la Ciudad, le dio otra perspectiva al partido, no solo por la cuestión futbolística sino por que fue aplaudido desde que corrió a la zona técnia para relevar a Ochoa.

Su gol hizo vibrar el Estadio, más por cómo iba el partido y ya se llegaba al minuto 80. De repente, Jesús Palacios fue expulsado ante la admiración de todos los presentes, pus la atención la tuvo el festejo de "La Gata" quien celebró con La Adicción.

Tres minutos más tarde le tocó el turno de ver la tarjeta roja al "Roly" Zárate, para que así los felinos se quedaran con 9 hombres con un Monterrey que estuvo encima de su rival.

La afición rayada salió más que feliz del Estadio pero la de Tigres sigue sin entender qué pasa con su equipo, pues sumó 10 encuentros sin conocer la victoria.

[mt][foto: Mexsport]

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