Apagó el Diablo la fiesta en el Jalisco

A las 20:54 horas, Chivas saltó al campo, la afición, que en su totalidad era del chiverío, enardeció al ver a los protagonistas, a los jugadores que en estos momentos los tienen soñando con...
 A las 20:54 horas, Chivas saltó al campo, la afición, que en su totalidad era del chiverío, enardeció al ver a los protagonistas, a los jugadores que en estos momentos los tienen soñando con levantar la Copa el próximo domingo ante Toluca.

Alexander Jiménez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco. Jueves 6 de Diciembre de 2006 ante una buena entrada

  • El Jalisco fue cubierto por la afición de Chivas

A las 20:54 horas, Chivas saltó al campo, la afición, que en su totalidad era del chiverío, enardeció al ver a los protagonistas, a los jugadores que en estos momentos los tienen soñando con levantar la Copa el próximo domingo ante Toluca.

Segundos después de que apareció el único equipo que juega con mexicanos en la cancha, Toluca hizo lo propio pero los pocos gritos de aliento de los suyos, se perdieron entra la algarabía de la mayoría rojiblanca que desde una hora antes de arrancar el cotejo, ya estaba presente en la tribuna.

Se entonó el himno, los Capitanes jugaron el clásico volado para ver qué lado de la cancha les tocaba. Los locales, no tuvieron suerte, Oswaldo Sánchez falló en su elección y la suerte le dio la espalda; Chivas tiró a la portería norte y no a la sur, como siempre lo hace.

(21:04 horas) el Árbitro Central Gabriel Gómez dio el silbatazo inicial y ahora todo fue decisión de los 22 jugadores, que eran observados por millones en todo el país y más allá de nuestras fronteras.

¡Ratero!, ¡Ratero!, ¡Ratero! Gritaba la afición enloquecida con el central Gabriel Gómez, quien se comió un penal del tamaño del Jalisco sobre Omar Bravo, lo cual desató un ambiente muy hostil desde muy temprano en el cotejo. Cada que podían le recordaban al novato nazareno su terrible error, que ojalá no vaya directo al resultado al final de la serie.

Demostró lo novato el central y cometió un doble error, primero no marcó el penal y  segundo, al considerar que no hubo falta de Hernán Cristante, debió entonces sacar tarjeta amarilla para el de Sinaloa.

Fue hasta el minuto 40 cuando el futbol del Rebaño apareció por conducto de Alberto "Venado" Medina, quien puso la habilidad, velocidad y picardía al servicio del equipo al tejer una jugada con Diego Martínez en medio de cinco toluqueños que hizo vibrar a los más de 60 mil espectadores, que para su mala fortuna, vieron como se fue el disparo por encima del arco defendido por Cristante.

El anterior era sólo un aviso, ya que Omar Bravo se anticipó a su marcador dentro del área chica para marcar el primero de los rojiblancos; el "mochiteco" parece haber recibido ayuda del cielo, de su abuelita, porque se suspendió unos segundos en el aire y el remate fue certero y seco. Fue un gol con ángel.

Al minuto 60 el ídolo Oswaldo Sánchez apareció para evitar la caída de su arco, lo que provocó el grito de ¡Portero! ¡Portero! ¡Portero!, al tiempo que la ola daba la vuelta en el graderío; la gente se prendió, comenzó a alentar a los tapatíos.

INTERMEDIO DIFERENTE

Al medio tiempo, se respiraba un ambiente triunfalista, pues Chivas estaba ganando, marco ideal que fue adornado con un juego de pirotecnia por parte de la empresa cervecera del Rebaño Sagrado, mismo que se llevó el reconocimiento de los presentes por lo bien elaborado que estuvo y la sincronización casi exacta de las luces multicolores con la música.

Arrancó el segundo tiempo y la ola también. Todo era fiesta, el grito de ¡Chivas! ¡Chivas! ¡Chivas! Se escuchó hasta Holanda, donde Carlos Salcido estuvo al pendiente de lo que hacían sus excompañeros.

Cuando todo era felicidad, cuando se respiraba un ambiente de optimismo en la tribuna, cuando todos esperaban el segundo gol de Chivas, apareció Bruno Marioni, quien marcó el tanto del empate y el Jalisco enmudeció, fue un balde de agua fría.

El ambiente fue otro tras el gol de los choriceros, la gente cayó en desánimo y el arquero Sánchez, con ese carácter ya conocido, comenzó a levantar las manos pidiendo a la afición que apoyara al equipo, que no decayera y así fue, la afición retomó el ¡Chivas! ¡Chivas! ¡Chivas!, pero eso no alcanzó para que los tapatíos se fueran con el triunfo y tuvieron que conformarse con el empate.

Los seguidores rojiblancos despidieron a su equipo con el clásico ¡Vamos Rebaño, queremos la Copa!, ¡Vamos Rebaño, queremos la Copa! ¡la hinchada está loca y yo...! Aún así, hubo aficionados que se fueron a la glorieta de La Minerva a celebrar que su equipo está en la Final.

Por cierto, el respetable no se olvidó de darle su despedida al central Gabriel Gómez y sus asistentes, quienes al grito de "¡Rateros! ¡Rateros! ¡Rateros!", abandonaron la cancha del Jalisco.

HOMENAJE A DESTIEMPO

Fue hasta este encuentro cuando la Directiva del Guadalajara ordenó al sonido local anunciar un minuto de silencio por el fallecimiento del Ingeniero Javier de la Torre, quien se adelantó en el camino el pasado domingo 26 de Noviembre. Aunque fue un poco a destiempo, la intención es la que cuenta. "Más vale tarde que nunca", pero lo ideal era que le hubieran hecho el minuto de silencio en el partido pasado ante América.

HABRÁ MULTA

El gran sobrecupo que se registró en todas las zonas del inmueble de la Calzada Independencia fue notorio, ya que todos los pasillos estuvieron abarrotados. El Ayuntamiento de Guadalajara ya se frota las manos por la multa que impondrá al Club Guadalajara.

[mt][foto: Mexsport]

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