¿Apretados en el Infierno?

Parece que las abuelas no se equivocan con su cotidiana frase, "Hay tantos pecadores en la tierra que no vamos a caber en el infierno", aseguran algunas personas de avanzada edad.
Parece que las abuelas no se equivocan con su cotidiana frase, "Hay tantos pecadores en la tierra que no vamos a caber en el infierno", aseguran algunas personas de avanzada edad.
 Parece que las abuelas no se equivocan con su cotidiana frase, "Hay tantos pecadores en la tierra que no vamos a caber en el infierno", aseguran algunas personas de avanzada edad.

Sergio Álvarez Reíste | MEDIOTIEMPO (Enviado)Estadio Nemesio Díez. 10 de Diciembre de 2006

  • A falta de una hora, el Infierno estaba a tope

Parece que las abuelas no se equivocan con su cotidiana frase, "Hay tantos pecadores en la tierra que no vamos a caber en el infierno", aseguran algunas personas de avanzada edad.

Pues hoy hubo una prueba de ello, ya que el Estadio Nemesio Díez, casa de los Diablos Rojos lució a tope, y un poco más. La zona de preferente sombra, donde algunos aficionados pagaron hasta mil 500 pesos por un boleto en reventa, tuvieron que ver el juego de la Final de rodillas sobre los pasillos ya que el cupo del inmueble no fue suficiente o hubo sobreventa de tickets.

Algunos ilusos ingresaban al Nemesio preguntando por su lugar "numerado". "¿No sabe dónde está el G9 asiento 38?", preguntaba uno de los aficionados de las Chivas. "Es que a mí me dijeron que era numerado y me lo vendieron en mil 500", añadió.

Dos horas y media antes de que arrancara el juego el estadio estaba prácticamente lleno, pese a que los lugares no estaban ocupados. Y nos referimos a que la gran mayoría de las butacas estaban apartadas y, si estaban cerca de algún vendedor de cervezas, había que pagar hasta 100 pesos para que el distribuidor hiciera el "favor" de quitar algunos cartones y permitir sentarse a los espectadores.

Cuando ya sólo faltaba una hora para que iniciara la Final entre Toluca y Chivas el Infierno estaba a tope.

Los propios elementos de seguridad que resguardarían el orden entre hinchas choriceros y del Rebaño, tuvieron problemas para ocupar su lugar en las escalinatas. Aunque el verdadero problema estaba por venir.

Cuando Armando Archundia pitó el inicio del juego, comenzaron los populares grito de "ahí va el agua", "sentados". Lamentablemente el espacio en los pasillos para quienes no tenían butaca eran insuficientes.

Unos más incómodos que otros, pero prácticamente todos podían observar el encuentro. Entre empellones y arrumacos, Chivas y Diablos compartían el infierno, aunque para su desgracia olvidaron un pequeño detalle: la cerveza provoca frecuentes visitas al sanitario.

Hubo quien demostró la plena concentración en el juego y logró asistir al baño hasta el medio tiempo, otros, los más, tuvo que mover cielo, mar y tierra para hacerse un espacio entre los pasillos y lograr salir al baño.

Para muchos espectadores presenciar el juego de la Final fue verdaderamente un sacrificio. Eso sí, Diablos y Chivas permanecieron en el Infierno para observar la entrega de la Copa al nuevo Campeón del futbol mexicano.

Si hemos de caber en el Infierno, por qué no habríamos de entrar en el Estadio Nemesio Díez para ver salir Campeón a las Chivas Rayadas del Guadalajara.

[mt][foto: EFE]

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