Las bondades de la violencia

¿Podría usted imaginarse que la violencia que recientemente se ha presentado en el futbol mexicano acarrearía algo positivo? Pues es posible y ocurre en esta ciudad.
 ¿Podría usted imaginarse que la violencia que recientemente se ha presentado en el futbol mexicano acarrearía algo positivo? Pues es posible y ocurre en esta ciudad.

Sergio Álvarez Reiset | MEDIOTIEMPOEstadio Azul, 10 de Febrero de 2007

¿Podría usted imaginarse que la violencia que recientemente se ha presentado en el futbol mexicano acarrearía algo positivo? Pues es posible y ocurre en esta ciudad.

Y no significa precisamente que los incidentes violentos deben de seguir ocurriendo para que don Armando Dávalos tenga un mejor ingreso económico, sino todo lo contrario.

Don Armando, al igual que su esposa Elvira Méndez dedican sus fines de semana a trabajar a las afueras de los estadios de futbol cuidando los cinturones de los asistentes a quienes se les prohibe ingresar a los inumebles con dicho utensilio. Debido a que la Federación Mexicana de Futbol ha incrementado sus medidas de seguridad por los diversos desmanes ocurridos recientemente, los ingresos de don Armando y su familia han mejorado, ya que cada vez son más las personas que deben dejar sus cinturones bajo su resguardo.

Pero el trabajo de don Armando no es de unos meses a la fecha, ya que tiene al menos 26 años dedicándose a la "paquetería", como él le llama a las afueras todos los estadios del Distrito Federal, por lo que los conoce a la perfección.

El mecanismo de trabajo es sencillo y seguro, ya que se pega al cinturón una cinta marcada con un número, el cual sirve para identificar su prenda a la salida del encuentro.

Son 10 pesos por cada uno de los más de cien cinturones que cuidan Armando y Elvira.

A este ingreso, en duelos como el de Cruz Azul–Chivas, se suma el ingreso de la venta de capas de plástico para que los aficionados se protejan de la lluvia. Son al menos cinco docenas de capas las que se venden, a cinco pesos cada una.

No disfrutan del encuentro porque deben esperar afuera del estadio a que los seguidores regresen por sus cinturones y en varios casos, añade don Armando, en caso de no regresar por su prenda algunos asistentes llegan a regresar a los quince días.

Al cuidado de los objetos anteriores, se suman las banderas y los trapos que recientemente ya no se dejan ingresar a los estadios, por lo que también son resguardados por ambos señores.

"Tengo dos hijos hombres y tres mujeres, pero las mujeres ya terminaron su carrera y los hombres están por terminar, están en quinto semestre de preparatoria.

"Yo tengo 57 años, pero desde hace unos 26 que estoy trabajando aquí, desde que iniciaron todos los estadios del Distrito", comentó Don Armando.

[mt][foto: S. Álvarez/MEDIOTIEMPO]

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