A Cruz Azul le bastó un gol para salir con el triunfo

No había necesidad de esforzarse más de lo necesario. Hay que saber distinguir cuándo se requiere apretar el acelerador y lanzarse furiosamente hacia el frente y cuándo es suficiente con aguantar...
 No había necesidad de esforzarse más de lo necesario. Hay que saber distinguir cuándo se requiere apretar el acelerador y lanzarse furiosamente hacia el frente y cuándo es suficiente con aguantar en terreno propio para evitar que la ventaja parcial sea eq

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Universitario. 25 de Febrero de 2007

  • El "Parejita" se fue sin recompensa gracias a unos Pumas sin garras

No había necesidad de esforzarse más de lo necesario. Hay que saber distinguir cuándo se requiere apretar el acelerador y lanzarse furiosamente hacia el frente y cuándo es suficiente con aguantar en terreno propio para evitar que la ventaja parcial sea equilibrada por el contrincante.  Cruz Azul no fue ni remotamente espectacular. Algunos, incluyendo sus propios aficionados, lo tacharon de conservador y aburrido; sin embargo, dirán los defensores del resultadismo, los tres puntos están en el bolsillo, y así nada puede cuestionarse.

La Máquina comprendió cómo dosificar el esfuerzo. El primer cuarto de compromiso se resume con los intentos de Pumas intentando aprovechar su condición de local, que se veía reforzada gracias a la notable mayoría de playeras auriazules en las tribunas. La pelota era de los felinos. Con un "Parejita" López puntilloso y convertido en un auténtico motor de ataque, la escuadra de Ricardo Ferrretti tenía una presencia ofensiva importante. Pero de concreción nada, las oportunidades se iban por dos vías: fallando en el toque a zona caliente y/o cuando los artilleros anfitriones estaban ya ante la meta enemiga.

Cruz Azul estoico soportó los embistes iniciales del enemigo. No perdió la compostura y aprovechó una vergonzosa salida en falso de Sergio Bernal tras un tiro libre ejecutado por el costado izquierdo. Sabah, el eterno incomprendido de Mizrahi, saltó por los aires, estremeció las redes y siguió asestando fuertes cachetadas al orgullo de un técnico que ya de por sí ha sido cuestionado en días recientes por la inexplicable exclusión de César Villaluz, uno de los niños héroes que aún en la Sub-20 sigue marcando goles y desmembrando oponentes. El uno a cero se reflejaba en el marcador en lo que el aullido doloroso de la afición del Pedregal renacía con más vigor y entrega.

Pumas siguió jugando a buen nivel. En realidad, aunque suene paradójico, los de casa practicaron un estilo de juego atractivo y ejecutado con acierto; sin embargo, las fallas ante la meta enemiga fueron una constante. El "Pareja" se cansó de escapar por los carriles para mandar el centro o la diagonal retrasada. Las gotas de sudor que emanaban de su cuerpo jamás encontraron la recompensa merecida. Ya fuera por los saltos épicos del "Conejo" o por las inexplicables fallas de Palencia, Scocco y compañía, el marcador se mantuvo en ceros. No hubo poder humano que dotara de la dinamita necesaria los pies del aparato ofensivo local.

Cuando se llega una y otra vez sin lograr cristalizarlo en el marcador, se produce de manera obligada una enfermiza clase de resignación. Así, en los últimos minutos de las hostilidades, los felinos de la cancha y los de las gradas parecían convencidos de que la pelota nunca entraría. Atacaban más por inercia que por convicción. Y así fue, no se equivocaron: la pelota nunca entró. El "Tuca" dejó de gritar y La Máquina se fue con una de esas victorias que visten, con tres puntos que dejan para mejor ocasión el espectáculo y la búsqueda por agradar a los aficionados.

[ntx][foto: David Leah/MEXSPORT]

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