La mejor medicina para el niño Diego es el Atlas

Hoy sólo tenían una misión. La encomienda no era meter goles, ni evitarlos, ni practicar tiro al marco o táctica fija. Este día había que hacer feliz a Diego y eso hicieron.
 Hoy sólo tenían una misión. La encomienda no era meter goles, ni evitarlos, ni practicar tiro al marco o táctica fija. Este día había que hacer feliz a Diego y eso hicieron.

Alexander Jiménez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Zapopan, Jalisco. Martes 27 de Febrero de 2007

  • Los jugadores son sus amigos

Hoy sólo tenían una misión. La encomienda no era meter goles, ni evitarlos, ni practicar tiro al marco o táctica fija. Este día había que hacer feliz a Diego y eso hicieron.

Diego tiene nueve años, la camiseta con la que Navia entrenó en la mano derecha, porta una del Atlas que le queda grande, pero más grande es la felicidad que siente al ser parte, por unos minutos, de su equipo, de su pasión, de su Atlas.

Lo aqueja una parálisis cerebral: le cuesta hablar, camina con la ayuda de su mamá, pero la amistad y el ánimo que le dan los jugadores rojinegros son una terapia importante en su lucha por la vida.

El primero en saludarlo fue Reinaldo Navia, quien después de intercambiar sonrisas le obsequió su camiseta.

Cuando Toño Pérez terminó su trabajo, "Dieguito" saltó emocionado pidiéndole a su mamá que lo llevara con el portero de los Zorros.

"¿Qué le hiciste a los guantes que te regalé?", le preguntaba Pérez Delgadillo, Diego levantaba la mano queriéndole decir que están en su casa.

Para estar en el entrenamiento del Atlas, Diego y su mamá tienen que hacer un largo peregrinar. Viven por el rumbo del cerro del cuatro y para llegar a las instalaciones del club de Colomos, tienen que tomar tres camiones de ida y otros tantos de vuelta. Pero el sacrificio de la madre de Diego es recompensado con las muestras de afecto de Navia, Pérez, Gradito y Osorno.

En sus débiles piernas, porta unos zapatos de futbol rápido, que César Luis Gradito le regaló. Hay que resaltar que Diego tiene más de año y medio que asiste al Atlas, con la ayuda de su madre.

Sólo quería conocer a sus ídolos futbolísticos, y le fue bien, pues regresó a su casa con recuerdos invaluables que le hacen más llevadero su padecimiento.

"Siempre se le ve la alegría y siempre porta bien el uniforme del Atlas con orgullo, por eso nosotros tratamos de ayudarle, en mi caso lo hice con unos guantes, y siempre es lindo apoyarlo", fueron las palabras de Antonio Pérez, portero de los Zorros.

Hoy Diego está feliz. Hoy la felicidad se la dieron sus ídolos. Sólo hay que esperar que Dios le dé toda su salud.

[mt][foto: V. Straffon/MEXSPORT]

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