Noche de sorpresas en el Jalisco

Es cierto que la vida está llena de sorpresas en todo momento. Nunca se sabe cando pueden aparecer. En todos lados, incluso, en una cancha de futbol, las sorpresas pueden llegar al por mayor.
Es cierto que la vida está llena de sorpresas en todo momento. Nunca se sabe cando pueden aparecer. En todos lados, incluso, en una cancha de futbol, las sorpresas pueden llegar al por mayor.
 Es cierto que la vida está llena de sorpresas en todo momento. Nunca se sabe cando pueden aparecer. En todos lados, incluso, en una cancha de futbol, las sorpresas pueden llegar al por mayor.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (corresponsal)Estadio Jalisco. 17 de Marzo de 2007

  •  Autogoles, lesiones, penales y más

Es cierto que la vida está llena de sorpresas en todo momento. Nunca se sabe cando pueden aparecer. En todos lados, incluso, en una cancha de futbol, las sorpresas pueden llegar al por mayor.

Esta noche, para los Zorros, las sorpresas aparecieron, como siempre, en los momentos menos esperados, pero para el equipo de Romano, todo fue en el peor momento.

Atlas fue víctima de sus propios errores, nadie lo puede negar, y eso le costó resignar la victoria que, en otras condiciones, hubiera caído bien al ánimo de un equipo que vive en la amenaza constante de que "se va a caer", como todos los equipos de Romano.

La de este sábado se convirtió en una noche de sorpresas. Sorpresa para los incrédulos que no confiaban en que Oswaldo Sánchez reaparecería defendiendo el arco torreonense. Sorpresas para Mario Rodríguez y Hugo Ayala, cuando el segundo convirtió un gol en el arco propio a instantes de iniciado el encuentro, y la mayor sorpresa se la llevó el arquero exchiva, cuando Manuel Pérez le convirtió un gol pateando justamente sobre su costado herido, el que le hizo esperar tres semanas para volver a la titularidad.

Romano, al darse cuenta de la exigencia del rival, decidió volver a la normalidad, o por lo menos, al esquema que le había dado resultados, y determinó -desde la mesura que da un palco, debido a la suspensión a la cual fue sometido- modificar y regresar todo a la "normalidad", con Carlos Balcazar en el costado derecho. Otra vez, la sorpresa no funcionó, y por variar al esquema trabajado, le costó y pagó el precio.

Mientras tanto, del lado visitante, el héroe de muchas batallas en la cancha del Jalisco, el ídolo de otras ocasiones, recibía el repudio general cuando tocaba la pelota con un abucheo desaprobatorio. Hoy no había aficionados rojiblancos para respaldar a Oswaldo, y si los hubiera, difícilmente estarían de su lado.

Sin embargo, Denis Caniza también puso su sorpresa de la noche, pues como hace ocho días, en el peor momento, cuando todos se preparan para huir al vestuario a recibir las indicaciones del medio tiempo, la pierna del paraguayo no fue la más oportuna en el disparo del joven Edgar Castillo, quien pateó un disparo recto, iba para afuera, pero el intento de rechace acabó por ser una perfecta definición, ante la mirada atónita e incrédula de los aficionados.

Para el complemento, la recepción de parte de la Barra 51, y el resto de los presentes de la parcialidad rojinegra, no se hizo esperar. Cualquier cantidad de insultos y recordatorios maternales al que debutó con la camiseta de Atlas y acabó por convertirse en el ídolo de la banqueta de enfrente, aunque ahora acabó como el "cohetero", con ninguno quedó bien.

El ataque atlista se volvió inoperante, de hecho, nunca dejó de serlo. Diez jugadores incapaces de superar a otros diez, bien parapetados en su propio terreno y defendiendo la ventaja que no se ganaron, sino que cayó mediante un error de la propia zaga atlista.

Generar espacios era la consigna, abrirle el camino a otro que viniera de atrás, haciendo funcionar la fórmula goleadora del Atlas, la cual consistía en que los hombres que llegaran desde atrás generaran sorpresas, las mismas sorpresas que ya tenía el partido.

La de esta ocasión la puso Nicolás Olivera con un golazo que hizo estallar las gargantas atlistas, emparejando así el compromiso, otra vez, todos desde cero y a buscar el arco contrario.

Al instante del gol, Reinaldo Navia dejó la cancha, provocando así el descontento de la gente, quien se manifestó con otro abucheo contra el chileno quien no se llevaría a Gotemburgo la mejor impresión de su gente.

Sin embargo, la sorpresa más grande de la noche se la llevó Jair García, el vituperado, el insultado, el rechazado por su pasado Chiva, con un gran centro de Denis Caniza, quien también sorprendió a todos con el pase que le puso al regiomontano y la definición de cabeza que venció a Oswaldo Sánchez, la celebración desbordó a todos sus compañeros, quienes al encimarse sobre el delantero, acabaron por luxarle el hombro y dejarlo fuera de combate, aqunque regresó como un guerrero para terminar el partido con el brazo doblado y pegado al cuerpo.

Sin embargo, la afición también quedó fuera de combate cuando Hugo León cobró un penal tras una mano de Carlos Balcázar, de la ejecución se encargó Juan Pablo Rodríguez y el arquero atlista no alcanzó a detener y otra vez, las cosas emparejadas.

Emparejado terminó el encuentro con división de puntos que no mueven mucho al Zorro en la tabla general, pero pagó caros todos y cada uno de sus errores.

Ya, al final, Hugo León anuló un gol al Atlas, por una posición en fuera de lugar muy apretada pero existente. La sorpresa de la noche no se cumplió, a pesar del esfuerzo y entrega del equipo.

[mt][foto: V.Straffon/MEXSPORT]

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