Un cardíaco Clásico entre Tigres y Monterrey

Bajo la luna llena, Tigres y Rayados se enfrascaron en un cardiaco duelo en la Cancha del Estadio Universitario. Era la Edición 84.
 Bajo la luna llena, Tigres y Rayados se enfrascaron en un cardiaco duelo en la Cancha del Estadio Universitario. Era la Edición 84.

Dulce Moncada | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Universitario, 31 de Marzo de 2007 ante una buena entrada

  • Pese al empate la afición felina salió feliz

Bajo la luna llena, Tigres y Rayados se enfrascaron en un cardiaco duelo en la Cancha del Estadio Universitario. Era la Edición 84.

Todo un Estado se paralizó con la llegada del encuentro de los dos equipos de casa: los Tigres de San Nicolás de los Garza y los Rayados de Monterrey. El partido más esperado de la Temporada por fin llegó y, con él, las controvertidas decisiones del árbitro simpatizante de los Tigres, José Abramo Lira.

Las gradas estaban repletas de casacas azul y oro. Claro, si hay una fecha en la que un aficionado a los felinos debo portarla es, precisamente, en ésta. A una hora de que iniciara el enfrentamiento, las gradas del Uni ya estaban llenas y fue visible que losde casa mandaron.

El ambiente en el Volcán fue el idóneo para un duelo de gran magnitud como lo es el Derbi Regiomontano. Apenas salió el Monterrey al terreno de juego para calentar, los aficionados felinos comenzaron la rechifla. Los últimos en salir fueron Luis Pérez yJesús Arellano, este último recibió una gran cantidad de recordatorios maternales. Diez minutos más tarde salieron los de casa, provocando la euforia en las tribunas.

Cerca de las 17:00 horas, los Rayados saltaron a la cancha ante un sonoro abucheo de los miles de hinchas felinos; pero en cuanto Tigres lo hizo la fiesta comenzó. Papel picado y humo amarillo y azul vistieron la zona de la barra "Libres y Lokos", acompañados de cohetes que adornaron el cielo.

Inició el partido e instantáneamente se marcó una falta en contra de los de azul y blanco. Jaime Lozano cobró, al igual que cobró las que siguieron. Erviti prendía a la afición visitante con sus jugadas personales. Hizo un taquito, pero ya el segundo OmarBriseño se lo impidió.

Al 32 Jesús Arellano anotó el primer gol de la tarde pero un minuto más tarde Abramo Lira marcó un penal en contra del Monterrey, que incluso se dio el lujo de repetirlo luego de que Christian Martínez se lo detuviera a Jaime Lozano. En el segundo intento, la afición explotó en júbilo cuando el Jimmy mandó el esférico a la derecha de Christian. ';Oé, oé, oé, Jimmy, Jimmy'; era el canto de prácticamente todo el Estadio.

Sin embargo, la hinchada felina calló pues Jesús Arellano le dio un pase a Leandro Gracián que sirvió para el 1-2 para el Monterrey. El grito de "Tigres, Tigres" se hizo presente a pesar de la anotación, aunque el gusto le duró poco a los pupilos de MiguelHerrera ya que Abramo de nueva cuenta marcó un penal tres minutos después de su festejo.

En el primer gol, Martínez esperó a que Lozano definiera el lugar al que tiraría, pero en el segundo quiso adivinar y falló, para el 2-2 momentáneo.

La fiesta en el Universitario estaba en su máximo esplendor pues ambas aficiones eran testigos de que el Clásico estaba cumpliendo con sus expectativas.

En el medio tiempo se apagaron las luces del  Volcán y la afición pudo presenciar un espectáculo muy bien montado, en el que varios hombres en zancos jugaban con antorchas de fuego, mientras eran iluminados por luces amarillas y azules que salían de los brazos y piernas de las porristas de los Tigres.

Para la parte complementaria, cuando menos lo esperaba la zaga auriazul, Walter Erviti apareció por derecha y con todo y la marca del paraguayo Julio César Cáceres mandó un disparo a la portería desde la banca que se incrustó en el ángulo izquierdo de Edgar Hernández, para provocar la preocupación y frustración de la afición felina, pues por tercera vez consecutiva se iban abajo en el marcador.

Miguel Herrera y Mario Carrillo hicieron ajustes en su cuadro. En las gradas había mucho nerviosismo, los seguidores del Monterrey por la posibilidad de ser empatados en cualquier momento y la de Tigres por no anotar y que les anotaran un gol con el que pudiera definirse el partido.

Pero algo, no escrito en el libreto, ocurrió. Fabián Cubero recibió segunda tarjeta amarilla y se fue del partido. Ante la incredulidad de su afición, los Tigres se habían quedado con 10 hombres y las cosas se complicaban. Sin embargo, a cinco minutos de haber entrado al partido, Juan Pablo el "Loquito" García hizo el 3-3 aprovechando el espacio de los defensas rayados. Está de más decir que el Estadio enloqueció.

Lo que siguió fue más nerviosismo para ambas aficiones, pero el partido culminó con un justo y cardiaco 3-3 así que esta noche no habrá burlas para ninguna afición de Nuevo León.

[mt][foto: A. Acosta/MEXSPORT]

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