Volvió la alegría vieja…

No bastaron las gambetas del "Chelito", ni la contundencia de Borgetti que no llegó. Tampoco la explosividad de Navia, la exquisitez de Olivera o la juventud de Murguía. Bastó la pierna inoportuna...
 No bastaron las gambetas del "Chelito", ni la contundencia de Borgetti que no llegó. Tampoco la explosividad de Navia, la exquisitez de Olivera o la juventud de Murguía. Bastó la pierna inoportuna de Huiqui.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco. 31 de Marzo de 2007

  • Atlas se quedó con la victoria en el último suspiro del partido

No bastaron las gambetas del "Chelito", ni la contundencia de Borgetti que no llegó. Tampoco la explosividad de Navia, la exquisitez de Olivera o la juventud de Murguía. Bastó la pierna inoportuna de Huiqui.

Atlas se quedó con la victoria en el último suspiro del partido, el electrocardiograma del cotejo daba los últimos latidos, y como siempre, a lo Atlas, el Zorro se quedó con los tres puntos.

Un grito de alegría, de felicidad, de orgullo pero también de liberación de tensión explotó en las tribunas del Jalisco cuando Joel Huiqui intervino en el viaje de la pelota y mandarla a guardar.

Volvió la victoria, la felicidad, la sonrisa y el brindis con Los Auténticos Decadentes en el silbatazo final, y la gente no cesó de festejarlo.

Hay quienes sí le dan el verdadero valor a la amistad, quienes no se olvidan de cuando se les tendió la mano, ésa que no se muerde al que la tiende.

Mano que se estrechó en el Estadio Jalisco, específicamente, en la banca del Atlas, cuando César Delgado y Óscar Pérez se acercaron al amigo, al que no se olvida ni se traiciona; Rubén Omar Romano pudo saludar a aquellos que fueron sus jugadores, y que a la distancia aún siguen codo a codo, siempre juntos.

El encuentro comenzó movido y con situaciones para ambos equipos, las cuales encendieron los ánimos del público presente, el cual, por cierto, no respondió a la expectativa del encuentro.

La Barra 51 estuvo metida en lo suyo, sin embargo, se vio sumamente abrumada y sofocada por el grito de "Azul, Azul", el cual aparecía esporádicamente, mientras tanto, en el palco de prensa se debatía de forma candente sobre un aficionado que agredió a un elemento del departamento de prensa de Atlas y que huyó corriendo del lugar.

"Están más buenos los madrazos que el partido", aseguró un representante de los medios, sin ningún empacho, mientras en la cancha los dos equipos se debatían por la posesión del balón, como si quisieran recuperar la atención de los colegas.

En tanto, el sonido local colaboraba con la errata de la noche, al confundir la palabra "artefacto" con "artificio", cuando hizo anuncio a los aficionados de que no se encendieran "artificios pirotécnicos".

Cumplida la media hora, en la parte alta del Coloso, las porristas celestes bailaban al ritmo de una música que sólo ellas escuchaban en su mente, y su equipo sostenía la misma idea de los últimos partidos, medroso y sin propuesta, especulando con el error del Zorro, el cual atacaba sin encontrar la forma de mandar la pelota a la red.

Sin embargo, aunque el partido tenía 34 minutos de iniciado, la verdadera gran ovación de la noche se la llevaron Toño Pérez y Juan Pablo Santiago, quienes salvaron al Atlas de la primera anotación de Borgetti, incapaz de vencer al arquero con su disparo, y de Pereyra en el contrarremate que el “Kanú” rechazó de cabeza.

Como balde de agua fría cayó, justo frente a la banca de MIzrahi, la expulsión de Alberto Rodríguez, luego del golpe propinado al Capitán del Atlas, Manuel Pérez, por cierto, mucha controversia generó la decisión de Roberto García, y en el camino al túnel, Mizrahi no paró de reclamar el exilio en rojo para Rodríguez.

Para el complemento, y con 10 hombres en la cancha, los celestes se motivaron, y contagiaron a su gente, cuando Delgado intentó una jugada personal al llevarse a Robles, y en el disparo, salvó en la línea el paraguayo Caniza.

En contraparte, "El Tripa" desperdició lo que pudo ser la llegada del gol de la quiniela, al equivocar el pase en un contraataque bien realizado por Toño Pérez desde el arco, y que el del barrio de Atemajac desperdició en un pase y luego en la definición. Instantes después, cuando salió el Capitán, éste miró al técnico, y en un matiz de desprecio y de rabia, escupió al piso sin dejar de mirarlo. Otra vez Pérez Flores no terminó el encuentro.

División de opiniones fue la salida de Borgetti, pues mientras muchos lo repudiaron en su camino a la banca, mientras que la mayoría celeste le aplaudió, y en la cancha apareció Sabah.

No tardó en hacerse notar el cancunense, pero para mal, pues cuando tuvo al arquero vencido, todos con el grito de gol a flor de piel, y a punto del salto, pateó por encima del travesaño, con el arco desguarecido. Todo pintaba para un espantoso 0-0.

Sin embargo, como cantaba Emmanuel en los ochenta, "todo se derrumbó", y los de Mizrahi se fueron con las caras largas, Huiqui marcó el gol, que si bien no hubo capacidad en el ataque del Zorro, eso no importa, lo que importa es que Atlas ganó, y eso ya es noticia.

[mt][foto: EFE]

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