Se les aguó la fiesta en Zapopan

Ser superiores en la tribuna no era indicativo de que en la cancha sería así, o por lo menos no lo fueron en el marcador.
 Ser superiores en la tribuna no era indicativo de que en la cancha sería así, o por lo menos no lo fueron en el marcador.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Tres de Marzo. Domingo 1 de Abril de 2007

  • Pumas iba ganando

Ser superiores en la tribuna no era indicativo de que en la cancha sería así, o por lo menos no lo fueron en el marcador.

La cancha de Tecos se vio invadida, como cada que la visita un equipo importante del futbol mexicano, por aficionados a la parcialidad opuesta.

Sin embargo, a Tecos le alcanzó apenas para rescatar el empate, para no ver vencida otra vez su casa, que ya de por sí, tenía perdida la partida en cuanto a parcialidades se refiere.

La localía de Pumas en su expedición a Zapopan se hizo evidente desde el momento en que el cuadro unamita saltó a la cancha, pues la afición se entregó, coreó el eterno "Goya" y saludó a su equipo, y de no ser por la porra de Tecos, nadie se habría percatado cuando los administradores de la cancha aparecieron en ella, desde ahí, Pumas ya ganaba, inclusive antes del tempranero gol de Paco Palencia.

La ventaja que Pumas ya había ganado en la tribuna y que el "Tuca" celebraba en un breve diálogo con los aficionados ubicados detrás de su banca, se reflejó de inmediato en el marcador.

Los del Pedregal dieron el grito gracias al remate de cabeza de Juan Francisco Palencia ante un cuadro tecolote que parecía sorprendido por la avasallante diferencia en las parcialidades de la tribuna, que no paraba de celebrar el tanto conseguido a los dos minutos.

"La Rebel" se encargó de copar toda la tribuna popular norte del inmueble zapopano, y de incentivar a su equipo, mientras celebraba con el "y ya lo ve, y ya lo ve, somos locales otra vez".

Tecos jugaba a otro ritmo, estaba en otro partido, como si el esquema de Ferretti hubiera adormilado a los de Franco, quienes permanecían de forma constante en su propio terreno, y el motor zapopano al ataque, Rodrigo Ruiz, tampoco entró al ritmo del encuentro.

El grito de guerra capitalino retumbó de vuelta con el autogol de Juan Carlos Leaño, y así la ventaja se amplió; si antes del partido la afición zapopana no resaltaba y con el 0-1 la afición emplumada se escondió, con el 0-2 se volvieron casi invisibles.

Tecos jugó como un auténtico visitante, ya que cada error cometido era festejado por al tribuna auriazul, cada yerro de los emplumados era coreado y cada acercamiento al arco tecolote levantaba a la mayoría de sus asientos.

Para el segundo tiempo se hicieron evidentes las necesidades de ambos conjuntos, pues mientras Tecos cambiaba el esquema, modificando de jugadores, en Pumas el único que cambió fue "Parejita", pero de calzado, ya que apareció con un nuevo modelo color naranja.

Tecos de inmediato hizo lo propio, ya que Rodrigo Ruiz puso un pase para que Emanuel Villa convirtiera el descuento, casi imperceptible para la tribuna.

Sin embargo, nuevamente despertó la parcialidad unamita, cuando Mishel Urieta perdió la cabeza y retiró del campo por lesión a Antonio Sancho. Al salir de la cancha, recibió los fuertes insultos de los simpatizantes pumas.

La fiesta felina continuaba en la tribuna, y el "Tuca" dio otro motivo para festejar, ya que con el ingreso de Aílton, el atacante brasileño se ganó los aplausos del respetable.

El encuentro entró en una fase donde Tecos comenzó a inclinar la cancha con el tiro libre de Rodrigo Ruiz que el "Ro-Ro" atajó en la línea y que después acabó por meter a Pumas en su propio terreno, y con ello la respuesta de la afición emplumada que despertó al comenzar a corear al nuevo ídolo chileno de la escuadra que administró el inmueble, pero que en la tribuna nunca fue local.

Sin embargo, luego de varios minutos en que a Pumas les costó trabajo acercarse al marco zapopano, la alegría de su gente no se desmoronó, aún a pesar de la expulsión que sufrió el colorido "Parejita" López, quien se fue de la cancha ovacionado por el público.

Pero toda esa felicidad se fue al pozo con el remate de Diego Colotto en los minutos finales. Mentadas, insultos y amargura brotaban como cascada de la afición del cuadro capitalino, luego de haber tenido el encuentro y perder la ventaja de dos goles. La afición de Tecos, que siempre fue minoría, había despertado en el ocaso del encuentro.

Al final, todos enmudecieron, Pumas se quedó con el descontento y las ganas de haber celebrado una victoria como visitante.

[mt][foto: R. Ruiz/MEXSPORT]

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