El Clásico de las Barras

A veces, pareciera que la intención no es la de alentar al cuadro propio, de demostrar el apoyo incondicional, de demostrar el aguante, el amor por los colores, sino, por el contrario, la consigna...
 A veces, pareciera que la intención no es la de alentar al cuadro propio, de demostrar el apoyo incondicional, de demostrar el aguante, el amor por los colores, sino, por el contrario, la consigna es de restregarle en la cara al de enfrente el odio guarda

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco, 14 de Abril de 2007

  • No todo termina en cánticos

A veces, pareciera que la intención no es la de alentar al cuadro propio, de demostrar el apoyo incondicional, de demostrar el aguante, el amor por los colores, sino, por el contrario, la consigna es de restregarle en la cara al de enfrente el odio guardado, que siempre sale, a todo pulmón, en este tipo de partidos.

Son los cantos de las barras, que muchos, entre ellos, los denominan como "hits", como "clásicos", imperdonables e imperdibles en este tipo de cotejos, donde se juegan más que tres puntos, aunque muchos de los protagonistas se empecinen en decir que es "un partido más".

Se componen cantos, se entonan, se ensayan y en algunos casos se graban y se distribuyen en disco compactos, en formato mp3.

Como en una competencia, disputando el grado superlativo de "políticamente incorrectos" –ahora que el término está tan de moda- los cantos y los insultos al cuadro rival, los barras cantan, entonan, gritan, hasta quedar afónicos.

Muchos esperan el día de encontrarse en las tribunas, y otros tantos, anhelan también "toparse" en las calles de algún barrio de la ciudad, para cambiar los insultos por golpes, horas después del partido.

"Rojinegro cagón, rojinegro cagón", "sueñen rojinegros, que campeones jamás lo van a ser", dicen los rojiblancos, burlándose de la escasa cosecha de títulos del Zorro en 56 años.

"Chiva, no tienes dignidad, puto, cagón", "no han ganado uno, todos son pagados (los títulos obtenidos)" "chiva maricón, hijo de puta, la puta que te parió", refriegan en la cara del otro el hecho de que su club fue vendido a un particular, así como la obtención de once títulos desde que se instauró la época profesional del balompié en el país.

Muchos quisieran que todo quedara en eso, en cantos, en insultos, pero tristemente, esos mismos saben que, en algún momento, en alguna ocasión, no todo termina ahí.

[mt][foto:R. Ruiz/MEXSPORT]

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