Omar para todos, y todos para Omar...

El lema de "Los Tres Mosqueteros" quedaba en este partido como traje a la medida.
El lema de "Los Tres Mosqueteros" quedaba en este partido como traje a la medida.
 El lema de "Los Tres Mosqueteros" quedaba en este partido como traje a la medida.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco. 21 de Abril de 2007

  • Salvador Reyes ha sido el último Campeón de goleo

El lema de "Los Tres Mosqueteros" quedaba en este partido como traje a la medida.

La frase más famosa de Porthos, Athos y Aramís fue aplicada a la perfección por el Guadalajara, teniendo en José Manuel de la Torre a una especie de homólogo de Alejandro Dumas, autor de la obra literaria.

La consigna era clara. Veracruz daba muchas concesiones, y lo que Chivas tenía en mente era jugar para Omar Bravo, quien peleaba por el título de goleo, el cual, al termino del encuentro, se encontraba casi en manos del mochiteco.

Chivas jugó en su totalidad (tanto en referencia al tiempo como de parte de todos sus compañeros), pensando en los tres puntos, pero también en el cetro que estaba por ceñirse Bravo Tordecillas.

En algún momento, los bolsillos de los aficionados dirán “basta”. Este encuentro reflejó el grito desesperado de la economía del los seguidores rojiblancos. Aún así, la entrada no fue tan mala del todo. Alrededor de 20 mil decididos o pudientes aficionados acudieron a ver al Campeón del futbol mexicano.

Una diferente presentación del equipo enmarcó la aparición del equipo del "Chepo" en la cancha, bien tipo NBA, nombrando jugador por jugador mientras estos aparecían en forma individual en el centro de la cancha, con la diferencia que aquí no es domo, ni hubo música estridente de fondo, como acostumbran en el vecino país para intimidar al rival.

Pero ni las luces ni la estridencia musical intimidaron al cardumen, ya que fue el propio público quien hizo lo que le corresponde en la tribuna, y a los 14 minutos, Chivas ya se había puesto al frente con gol de Bravo. El ambiente despedía esa imperceptible sensación que a veces llamamos "olor", en el aroma rondaba el sabor a goleada.

El olor se cocinó, y el título de goleo venía en camino. El equipo rojiblanco seguía jugando para uno sólo, el que iba y venía, el que siempre es ovacionado como el que más.

El objetivo iba viento en popa. Bravo capitalizó al 53 lo que todo el equipo buscaba. Hasta ese momento acumulaba once, y estaba a punto de convertirse en el segundo líder goleador del chiverío. El anterior, como dato cultural, fue Salvador Reyes, en el 61-62.

Si el tiempo jugado en cancha sería como pilotear un avión, Bravo ya habría volado a Japón en viaje redondo (igual, quiere ir al lejano oriente en Diciembre), pues la actividad del atacante en esta primera mitad del año ya rebasa cualquier expectativa, pero Bravo, firme, permaneció todo el encuentro, buscando acumular goles, mientras que Cámpora se quedó en cero tras la derrota del Jaguar en Monterrey.

Al final, el sonido local señaló a Omar como el más destacado del partido; igual, no hacía falta que Rafael Almaraz (voz oficial del Jalisco) hiciera el reconocimiento, la gente le brindó un canto especial que agradeció al público.

Once goles se quedaron, por ahora, en la cuenta del delantero, como si fuera un gol dedicado a cada uno de sus compañeros en la cancha, incluyéndose a sí mismo. La dedicatoria bien valdría la pena, pues esta noche, todos jugaron para Omar, y en retribución, Bravo anotó para todos.

[mt][foto: V. Straffon/MEXSPORT]

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