Los aficionados de Chivas se quedaron con las ganas

Como fulminados. Con la derrota en las manos, masticando rabia, sintiéndose ajenos a la suerte, con el coraje que deja cuando se pierde y la decepción a flor de piel, así como llegaron se fueron...
 Como fulminados. Con la derrota en las manos, masticando rabia, sintiéndose ajenos a la suerte, con el coraje que deja cuando se pierde y la decepción a flor de piel, así como llegaron se fueron las más de 2500 personas que asistieron a la Minerva.

Alexander Jiménez / José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsales)Guadalajara, Jalisco. 26 de Abril de 2007

  • La fiesta estaba lista en toda la ciudad

Como fulminados. Con la derrota en las manos, masticando rabia, sintiéndose ajenos a la suerte, con el coraje que deja cuando se pierde y la decepción a flor de piel, así como llegaron se fueron las más de 2500 personas que asistieron a la Minerva.

Más de uno recordó aquella fatídica tanda de penales en Ciudad Universitaria, donde Rafael Medina, perdió la oportunidad de darle el título al Guadalajara ante Pumas. Esta vez fue Alberto. El "Medina" es el común denominador de la derrota en la última instancia para Chivas.

Las lágrimas no estaban tan al borde como en aquel entonces, pero lo que no se podía evitar era el coraje: "chingada madre, otra vez en penales", dijo un aficionado, que venía desde el barrio de Santa Cecilia, barrio bravo de la ciudad por excelencia.

Santa "Chila", una de las colonias más tradicionales de la ciudad, está a más de una hora en transporte público de la Fuente Minerva, sin embargo, Jonás debería sumarse a aquellos miles que no cuentan con automóvil propio: su equipo perdió en penales, de la forma más frustrante, tras un buen partido y encima, tendría que pagar taxi para su regreso.

Los ases del volante en automóviles amarillos rondaban las cercanías de la Minerva, esperando hacer su "Agosto" en pleno Abril y no cobrarían un viaje así en menos de cien pesos.

La señora Yolanda tuvo que atender la llamada de su hijo (antichiva por excelencia) para recibir las burlas de Arturo, el malcriado que se salió del redil desde hace algunos años. Don Arturo, el padre, ignoró la llamada, y prefirió enfilarse a la gasolinera a dos cuadras de la Minerva para hacer la infinita fila para entrar al baño.

Como es obvio, y no hace falta describir, los aficionados al Guadalajara abandonaron los alrededores de la Minerva en menos de diez minutos ya que Chivas perdió y eso no lo toleran, hay casi nada de margen a la derrota. Como si fueran hormigas avizorando el cruel e imperdonable pie del dueño del jardín, corrieron a sus refugios.

Más de 2500 aficionados se alejaron de las pantallas enormes que dispuso la Directiva del Guadalajara para celebrar la hazaña del equipo "ganen o pierdan", dijo Jorge Vergara, pero lo que el mecenas chiva no avizoró fue que, ante la derrota, todos harían el desaire a lo preparado por la dirigencia del equipo Subcampeón de la CONCACAF.

Ni la música de Shakira invitaba a más de uno a imaginarse a la colombiana mover las caderas (y todo lo demás) a esperarse unos minutos. En estampida se fueron todos aunque no faltó uno que otro, que al ver al técnico de su equipo José Manuel de la Torre discutir y como gallo, listo para la pelea, quisieron buscar quien se las pagara pero en este lugar, templo del Rebaño no había pachuqueños.

LOS BARES, ATESTADOS

-¿Tienes reservación, amigo?- preguntaba el fornido que atendía el bar de la Avenida López Mateos, a algunos metros de la Minerva.

-¿Qué, era con reservación?-, se le preguntó al portero.

-Así es amigo, pero puedes buscar a tus amigos adentro-, dijo el "guarro".

Claro, los amigos no hicieron reservación, y hubo que pagar el "valet parking", 30 pesos a la basura. Los amigos no estaban en el bar.

Ese escenario se vio en centenares de bares en la ciudad, y es que los "centros botaneros" y "antros" o de igual las llamadas y famosas "micheladas" en la perla tapatía lucieron llenos.

Hasta el minuto 30, Juan Pablo aún no encontraba un lugar fijo donde ver el partido, con cervezas, ambiente y todo lo que ello implica.

-Amigo, ¿Los árbitros no podrán alargar el partido otra hora más?-, le dijo el dueño de un bar de la Avenida Patria a César.

Se ve que de futbol poco sabía el propietario, sólo pensaba en las utilidades que le generaba el lleno total en su "antro".

Sin embargo, a pesar de la tensión que generó la tanda de penales, y la considerable alza en la solicitud de cigarros (inevitable fuente de tranquilidad ante la tensión y los nervios) para los comensales durante la serie de definición del partido, al fallar Alberto Medina su disparo, también comenzaron a levantarse las manos, solicitando la cuenta.

Cuando Landín marcó el tanto, muchos de los "Antreros" ya estaban con los valet solicitando su automóvil, pues, al igual que en La Minerva, pudientes o carentes, todos abandonaron el lugar, como su hubieran fumigado el lugar ocupado.

"¡Pártele su madre!", dijo Pedro, cuando vio a José Manuel de la Torre reclamarle a Jesús Martínez, dueño del Pachuca, quién sabe qué, pero el hecho generó cierta violencia en las mesas.

"Chale, yo sí hubiera pagado el viaje a Japón", dijo uno de los "Yuppies" pudientes, con el típico tono "fresa", y es que el viaje al lejano oriente no cuesta dos pesos.

Todos los dejaron, con las medallas en la mano y la promesa del Mundial de Clubes inconclusa, al final se impuso el mejor equipo del Clausura 2007, Pachuca, digno representante del futbol mexicano en el próximo Mundial de Clubes.

[mt][foto: R. Ruiz/MEXSPORT]

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