Los aficionados viajaron pero de nada sirvió el aliento

El marco era impresionante, pero tal calificativo no se lo dio al escenario el público atlista, por más que haya colmado las tribunas del caluroso Jalisco.
El marco era impresionante, pero tal calificativo no se lo dio al escenario el público atlista, por más que haya colmado las tribunas del caluroso Jalisco.
 El marco era impresionante, pero tal calificativo no se lo dio al escenario el público atlista, por más que haya colmado las tribunas del caluroso Jalisco.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco. 29 de Abril de 2007

  • Los jugadores salieron sin despedirse

El marco era impresionante, pero tal calificativo no se lo dio al escenario el público atlista, por más que haya colmado las tribunas del caluroso Jalisco.

No fueron los del Atlas, sino los aficionados de la ciudad del Acueducto, quienes acudieron a la capital jalisciense en cantidades importantes, pues mientras la dirigencia atlista especuló con recibir alrededor de 600 aficionados, pues la cantidad no sólo se duplicó, sino que se elevó a niveles inesperados.

Una cifra cercana de 20 mil simpatizantes del Gallo se veían sólo en los interiores del estadio, y vinieron a Guadalajara a ver a su equipo lograr la hazaña, sostenerse en el Máximo Circuito.

Esas 30 mil almas se veían en el interior del inmueble, sufriendo y alentando a su equipo, pero en las afueras el panorama era distinto.En el exterior del mismo coloso, sentada sobre un cobertor, como pidiendo caridad, se encontraba una señora con la camiseta del Querétaro.

La señora, con un niño en los brazos y un rosario en una mano pedía caridad, imploraba, pero al cielo, por la salvación de su equipo.-¿No trae boleto, señora?- "No, mi marido anda consiguiendo, pero mientras rezo por nuestro equipo, no se puede ir…", dijo la fervorosa mujer.

Sin embargo, las plegarias de poco sirvieron, pues antes de cumplirse 20 minutos, el Zorro ya se había puesto arriba en el marcador.

No se podía señalar que Atlas jugaba con un equipo B, pues los elementos con que podía contar Romano eran escasos debido a las constantes lesiones, aunado a un ya de por sí, reducido plantel.

Sin embargo, Querétaro desperdició las oportunidades necesarias para hablar de que, con puntería fina, Gallos habría convertido el marcador en goleada.

Nada qué hacer. A los 75 minutos, Querétaro había errado más oportunidades de las que hubiera creído, y los seguidores queretanos seguían ahí, fieles, esperando el milagro.

Pero poco duró el gusto, ya que en los últimos instantes la parcialidad que hizo el viaje comenzaba a abandonar el Jalisco, desesperados, decepcionados por la falta de contundencia de su equipo, que fue incapaz de vencer el arco de Antonio Pérez.

No todos se quedaron a lamentar el regreso al circuito de ascenso por parte de la parcialidad visitante, muchos iban con la rabia, el coraje y la impotencia de un equipo que, por falta de contundencia en el último partido se quedó afuera de los 18 del Máximo Circuito.

Al final del encuentro, cuando los medios buscaban las reacciones del técnico descendido, el técnico atlista, Rubén Omar Romano fue a consolar a su ex pupilo en Celaya, Salvador Reyes, quien sólo agradecía el gesto, pero lo que más quería era enfilarse al vestidor.

Poco agradecidos se vieron los jugadores del conjunto descendido, ya que, a pesar de haber recibido el aliento incondicional de miles en la tribuna del Jalisco, por pena quizá, ninguno se acercó con su gente a agradecer el gesto.

Una pena, ya que todo se definió en lo último, y en ese último estirón, los queretanos ya no alcanzaron, será un adiós, quién sabe hasta cuando, pero Querétaro fue digno contendiente, y eso nadie lo puede poner en duda.

[mt][foto: V. Straffon/MEXSPORT]

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