Decepción en el Jalisco, algarabía en Torreón

El panorama nunca fue favorable. De entrada, Querétaro se encargó de hacerse el harakiri.
El panorama nunca fue favorable. De entrada, Querétaro se encargó de hacerse el harakiri.
 El panorama nunca fue favorable. De entrada, Querétaro se encargó de hacerse el harakiri.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Guadalajara, Jalisco. 29 de Abril de 2007

  • Santo y Atlas enterraron al Gallo

El panorama nunca fue favorable. De entrada, Querétaro se encargó de hacerse el harakiri.

Había que estar al pendiente, jugando el encuentro ante Atlas y con el radio en la mano, siguiendo las acciones de lo que ocurría en Torreón.

Durante las acciones del partido, Querétaro nunca tuvo, ni por un instante, la salvación matemática. Tuvo todo en sus manos y desperdició la oportunidad de quedarse en Primera, para mandar al Santos al circuito de ascenso.

De hecho, muy cerca del arranque del partido, Atlas jugó a favor de Santos en esta encarnizada pelea que se llevó un año definir, y que hasta hoy tuvo su desenlace final.

Muy pronto, pues, Andrés Olivera convirtió dos goles que sepultaban las posibilidades del equipo de Querétaro de permanecer en el circuito de honor. Las probabilidades se esfumaban, minuto a minuto.

En los rostros de los de azul y negro no se perdía la ilusión, pero con el transcurrir de los minutos, todo se apagaba.

El Jalisco, que lucía dividido en su totalidad, ya que cerca de 30 mil aficionados de la ciudad del acueducto presenciaron el cotejo en la cancha de la Calzada Independencia, eran testigos silentes del adiós a una franquicia que se aferró, que peleó tanto en la cancha como en todas las demás instancias, su derecho de pelear por su lugar, sin embargo, nada se pudo hacer, ni un gol para ir contracorriente.

Al término del primer tiempo, las cosas seguían a favor de Santos, y eso que aún no hacía nada por irse al frente.

Mientras tanto, en Torreón, el encuentro seguía parejo, pero el urgido, sin duda, era el local, aunque igual contaba con el numeroso aliento de su afición.

Sin embargo, Oribe Peralte fue el encargado de poner uno de los últimos clavos al 65 en la cancha del Corona. El gol santista aseguraba la permanencia de los de Torreón en Primera, aunado a ello el resultado negativo en la cancha del Jalisco.

Difícil, complicado, imposible. La gente de Querétaro, de a muy poco, comenzaba a abandonar su lugar en el Jalisco. El milagro no llegó, y esos que se iban no tenían la fe suficiente para esperar que en cuestión de ocho minutos volteara la tortilla su equipo, y así olvidarse de lo que pasara en el norte.

Pero justamente, en el norte del país, cuando Querétaro lamentaba su descenso y el encuentro en el Jalisco ya había terminado, Agustín Herrera convertía el segundo tanto santista, que ponía el último clavo al ataúd de los Gallos, un gol que remataba, y sentenciaba el camino marcado.

Al final, ni la pelea por los puntos arrebatados ante FIFA bastó, Querétaro lloró a su equipo, de vuelta en Primera "A", el gusto les duró un año, pero la entrega de este equipo, que se aferró y peleó con el cuchillo en los dientes, sin embargo, las lágrimas de lamento enjugaron la pena, y sólo se quedaron con la vergüenza deportiva de haber peleado hasta el último suspiro.

[mt][foto: V. Straffon/MEXPORT]

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