A Toluca, deseoso de ver una hazaña

Ahora que escribo estas líneas, ya todos le dieron con todo (redundando) al Toluca por la goleada en Cúcuta. Ya lo enjuiciaron los que piensan antes de hablar o escribir, pero también los que sólo...
 Ahora que escribo estas líneas, ya todos le dieron con todo (redundando) al Toluca por la goleada en Cúcuta. Ya lo enjuiciaron los que piensan antes de hablar o escribir, pero también los que sólo hablan y escriben porque no piensan. No hay, por otra part

Alfredo Naime Padua | MEDIOTIEMPO4 de Mayo de 2007

  • "Nada fácil, pero posible"

Ahora que escribo estas líneas, ya todos le dieron con todo (redundando) al Toluca por la goleada en Cúcuta. Ya lo enjuiciaron los que piensan antes de hablar o escribir, pero también los que sólo hablan y escriben porque no piensan. No hay, por otra parte, mucho de donde tomarse para defender a los Diablos que ofrecieron -es cierto-un partido lamentable. ¿Qué pasó? En realidad muchas cosas…

Su gol a los 28 segundos de juego pudo tal vez sugerirles que sería una noche sencilla, de tan rápido como llegaron, fabricaron y definieron. Pero ningún equipo que se precie (y menos de la experiencia y jerarquía del Toluca) puede suponer que cuando anotas "desde el vestidor" es señal inequívoca de que vas a ganar y fácil.

Se da por otra parte, apenas a los 25'; de partido, la injusta expulsión de Carlos Morales; pero eso no es disculpa, porque son incontables las ocasiones en que el Toluca ha manejado y resuelto partidos importantes en inferioridad numérica.

De fondo, el Toluca volvió a pasmarse jugando en Sudamérica. Me atrevo al comentario porque fui testigo directo en Liniers en el 0-3 vs. Boca Juniors en que les sucedió eso, aunque de hecho ayer fue peor. Tras la roja a Morales el "Tolo" pensó que con retrasar a Palencia tapaba ese hueco, recurriendo a un hombre que ni juega ahí, ni nunca antes había hecho con esos otros 9 vestidos de blanco. Así, Palencia desapareció en cuanto presencia al frente -la intención original- y mucho menos encontró posición o funcionamiento útil en el recorrido que le fue ordenado.

Paralelamente, la siempre firme y segura zaga mexiquense se puso nerviosa y ofreció una de las actuaciones -individuales y de conjunto- más inciertas que se le recuerden. Da Silva resbalándose en sus intentos de anticipar; Dueñas, llegando tarde; Viades sin reacción,  viendo las acciones, y Cruzalta rebotando de un lado a otro buscando corregir algo de lo mucho que se incumplía.

Y sí, leyó usted bien, Toluca salió con cuatro centrales. No para amontonarlos por supuesto, sino para armar un tejido que cerrara al defender y fuera base de un despliegue seguro al atacar, pero que se trozó por la falta de armonía en el nudaje de sus respectivos amarres. En el desconcierto, Ponce ya no fue carrilero, ni lateral fijo ni nada, mientras que Ariel Rosada quedó a su suerte tratando de tapar todas esas avenidas rumbo al arco de Cristante. Los cambios, por su parte, traían la intención de cambiar las cosas, pero eso apenas fue un esbozo. Salieron Cruzalta y Palencia, cuando todo apuntaba a que fueran Ponce y Dueñas, en busca de parar al equipo con verdaderas posibilidades.

A ello hay que sumar el infortunio de recibir anotaciones justo en el último minuto de la primera parte y en el último del complemento. Goles esos que -siempre- los técnicos califican de "inadmisibles". Pero cayeron y el Diablo no está 1-3, sino 1-5…

Para colmo, el Toluca no tuvo capacidad de reacción; al menos, no de reacción importante. No puedes preocupar cuando te acercas al área rival con 2 o 3 elementos, mientras el contrario pisa la tuya con 6 o 7. Vicente desequilibra, pero necesita de cómplices. Y ayer -en sus respectivos momentos- ni Diego, ni Scocco, ni Sinha, ni nadie, fueron socios importantes. Sin reacción ni pasión, no hubo presión, ni mucho menos inspiración.

Pero nada, absolutamente nada de todo lo anterior, convierte al Toluca en un desastre de equipo. Tuvo, sí, una pésima noche en la que tocó piso, lo que siempre trae el aliciente de que ya no se puede sino ir hacia arriba. Un equipo grande como el Toluca rara vez se permite una actuación desastrosa como lo fue la de anoche, por eso se hacen acuciantes urgentes, la revancha y el repunte.

¿Estoy diciendo que los Diablos aún pueden aspirar a seguir en la Libertadores? La posibilidad es muy remota, pero… ¿se acuerdan de otro mayo, hace 9 años, en que los rojos regresaron de un 1-4 global para ganar 6-4 al Necaxa y coronarse? Era otro Toluca, sí, pero era el Toluca al fin y al cabo. Este martes en la Bombonera, el Toluca -porque está obligado- será un vendaval. Como no habrá mañana, sin duda estarán de inicio Vicente, Scocco y Palencia, con Sinha alimentándolos. Buscarán dos goles en el primer tiempo, para apanicar al rival y dos en el segundo, para matarlo. La zaga, por su parte, tendrá que sacarse la filosa espina de anoche y mantener su arco en cero. Nada fácil, pero posible…

Si el Toluca no lo consigue, al menos se matará en el intento. ¿Y si lo consigue? será una verdadera hazaña, equiparable a cualquiera de las más importantes que el mundo del futbol conoce. Justo porque son tan raras y especiales -tan complicadas de alcanzar- es que a estas gestas se les llama así: hazañas. ¿Conocen a alguien que no sueñe con cumplir una y ser recordado por eso? Yo tampoco. Por eso, quienes estén pensando que "ya no tiene caso asistir el martes a La Bombonera", piénsenlo de nuevo; algo me dice que se pueden arrepentir. Dios lo quiera… y los Diablos también.

[mt][foto: Mexsport]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×