La gente apretó, y Chivas avasalló

La noche tuvo un tinte, apenas una pequeña mancha de complicación color auriazul, pero esa se borró por completo cuando Chivas se exigió a sí mismo, y cuando también, el público obligó a Chivas a...
 La noche tuvo un tinte, apenas una pequeña mancha de complicación color auriazul, pero esa se borró por completo cuando Chivas se exigió a sí mismo, y cuando también, el público obligó a Chivas a ir al frente.

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco. 12 de Mayo de 2007

  • Cerca de 50 mil asistentes vieron el pase

La noche tuvo un tinte, apenas una pequeña mancha de complicación color auriazul, pero esa se borró por completo cuando Chivas se exigió a sí mismo, y cuando también, el público obligó a Chivas a ir al frente.

Fue, justamente la gente, un factor importante para que Guadalajara se viera espectacular, vistoso y con un futbol alegórico en la parte complementaria, donde justamente se notó la presión de los asistentes hacia el "Chepo".

Antes del inicio del encuentro, la Directiva le brindó un merecidísimo homenaje a Omar Bravo por la obtención de su título de goleo. Un delantero hecho y derecho, reconocido por la dirigencia, pero más que nada por el público, quien se entregó en aplausos al mejor delantero del futbol mexicano, y quien lo ponga en duda –nadie lo puede poner en duda-, que se fije en la tabla de goleo.

Durante los primeros minutos, la afición rojiblanca estuvo expectante, esperando que su equipo pudiera aparecer con alguna genialidad de sus atacantes, pero Chivas entregó la iniciativa al rival.

Así pasaron casi 30 minutos, hasta que Germán Arredondo determinó cobrar un penal a favor de Tigres. Ni duda de la falta cometida dentro del área y a pesar de los reclamos de Héctor Reynoso y los "culeeero, culeeero", de la afición chiva, Jaime Lozano agotó el alarido de desesperación de la gente, al ver como el zurdo capitalizó la pena máxima.

Mientras tanto, ambos técnicos, en sus bancas, permanecían expectantes a la reacción post gol de sus equipos. Carrillo, como siempre, tranquilo y a la espera, con más aspavientos que gritos, y el "Chepo" con su apasionamiento, tiraba botellas de agua contra el piso, gritaba, se enojaba y refunfuñaba.

Sin embargo, el alma volvió al cuerpo de la afición cuando Arturo Rivas convirtió un gol en arco propio, luego del centro de Medina y con ello, el grito de júbilo y la explosión de la gente rojiblanca.

Con el complemento, todo se volvió confianza y vértigo hacia el arco de Cirilo Saucedo. Con todo y que la gente de Chivas se desgarró las vestiduras por un penal que Arredondo decidió no cobrar, Chivas mandó en la cancha, y esa confianza la reflejó a la tribuna que colmó las tribunas, en una cifra cercana a los 50 mil asistentes.

Con todo y la presión de Chivas, la culminación del segundo de la noche y una fiesta que era casi redonda, Guadalajara se enfilaba a las Semifinales.

Ya cerca del final, Arredondo cobró otro penal para Tigres, que Fonseca pateó y en una reacción inmadura e ilógica, festejó en son de burla hacia la tribuna. Alguien debió recordarle al "Kikín" que le faltaban tres goles para la hazaña, y por su burla se llevó el repudio total de la tribuna y la amonestación de Arredondo.

Chivas convirtió otro penal ejecutado por Bautista de forma magistral,  y al salir de la cancha, Omar Bravo tuvo un detalle que no cualquiera hace, al ir a darle un abrazo a Mario Carrillo, técnico de Tigres, quien seguramente vive sus últimos minutos como DT felino.

Cuando el nazareno pitó el final del encuentro, llegó la explosión del respetable, quien entonó junto al sonido local una versión adecuada al festejo del regreso a las Semifinales, ganado a pulso y que la gente lo debe festejar, porque fueron los artífices principales de la victoria.

[mt][foto: V. Straffon/MEXSPORT]

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