La afición azul no cree en milagros

Faltaban alrededor de 10 minutos de partido todavía, más el tiempo de reposición, pero buena parte de los aficionados de La Máquina Celeste decidieron desalojar el Estadio Azul a paso lento,...
Faltaban alrededor de 10 minutos de partido todavía, más el tiempo de reposición, pero buena parte de los aficionados de La Máquina Celeste decidieron desalojar el Estadio Azul a paso lento, cabizbajos, con el enojo y los insultos a flor de piel.
 Faltaban alrededor de 10 minutos de partido todavía, más el tiempo de reposición, pero buena parte de los aficionados de La Máquina Celeste decidieron desalojar el Estadio Azul a paso lento, cabizbajos, con el enojo y los insultos a flor de piel.

Héctor Cruz | MEDIOTIEMPOEstadio Azul, 17 de Mayo de 2007

  • Los aficionados más jóvenes no han visto Campeón a su equipo

Faltaban alrededor de 10 minutos de partido todavía, más el tiempo de reposición, pero buena parte de los aficionados de La Máquina Celeste decidieron desalojar el Estadio Azul a paso lento, cabizbajos, con el enojo y los insultos a flor de piel.

De nada importó haber logrado la mejor entrada de toda la campaña en casa de La Máquina, donde hubo un casi lleno, si el marcador de 1-3 ante Pachuca derrumbaron una vez más las esperanzas construidas, parecía que con cemento sólido, durante el Clausura 2007.

Pero al parecer, ese cemento no ha fraguado lo suficiente y la frustración comenzó a aflorar cuando el “Chaco” Giménez marcó el tercer gol de los Tuzos, una losa bastante pesada para los celestes, fue cuando varios aficionados comenzaron a ejercer su derecho a la libertad de expresión y se lanzaron contra el técnico, Isaac Mizrahi, y contra el equipo.

La frase más emitida por las gargantas de los aficionados cementeros, que acumulan un ayuno de casi una década sin volver a ver gritar por el gusto de levantar una copa en el futbol mexicano, fue aquella que recuerda el 10 de Mayo, una fecha que apenas hace una semana se conmemoró.

A diferencia de las aficiones de otros equipos, que en la derrota esperan ese milagro llamado gol de último minuto, ya sea para empatar, para acortar distancias o para salvar el honor, los hinchas cementeros parece que tienen aprendida la lección desde hace años porque prefirieron abandonar el inmueble.

La sequía de campeonatos de La Máquina ha sido tan prolongada, que buena parte de los aficionados que acudieron esta tarde al Estadio Azul, ocuparon una butaca, compraron la playera, en oferta o a precio normal, y gritaron ¡Azul! ¡Azul!, jamás han sabido lo que es ser Campeón en el balompié nacional, es decir, todos los niños cementeros.

[mt][foto: A. Cuevas/MEDIOTIEMPO]

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