El Águila a la Final como el más experimentado de los criminales

Dulce la venganza, exquisito el sabor de la victoria. América no olvida las afrentas recientes. Sí, registra un desgaste significativo, una actividad constante, pero esto no hace más que enaltecer...
 Dulce la venganza, exquisito el sabor de la victoria. América no olvida las afrentas recientes. Sí, registra un desgaste significativo, una actividad constante, pero esto no hace más que enaltecer los éxitos de un equipo que ha tenido en la estrategia y l

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Jalisco, 20 de Mayo de 2007

  • El público regresó regalos de la Directiva de Chivas

Dulce la venganza, exquisito el sabor de la victoria. América no olvida las afrentas recientes. Sí, registra un desgaste significativo, una actividad constante, pero esto no hace más que enaltecer los éxitos de un equipo que ha tenido en la estrategia y la templanza a sus mejores aliados para imponerse a rivales de alto cuidado. Con el carácter del más sereno y experimentado de los criminales, el cuadro de Coapa salta a la cancha con un plan de trabajo muy claro y definido en el libreto: ningún esfuerzo extra, que ellos tengan la pelota, siempre y cuando no se acerquen a Guillermo.

Las hostilidades comienzan. El esférico viaja y promete emociones a los espectadores rojiblancos que abarrotan el estadio Jalisco. Las Águilas no están divorciadas del espectáculo, pero, al menos por ahora, no está entre sus planes el ganarse los aplausos intermedios, esos que se producen con acciones geniales y derroche físico. Es mejor abrir la congeladora y meter la de gajos. Enfriarla, acariciarla parsimoniosamente hasta que se convenza de mantenerse en calma, de no andar de aquí para allá, molestando a propios y emocionando a terceros.

Chivas se sabe capaz de dar la vuelta a la contienda. Comprende que una de sus mayores fortalezas está en la mentalidad, en ese espíritu indomable que a veces no es canalizado de la manera correcta. En las gradas, impulsan, sueñan, ruegan por el tanto del empate que significa victoria gracias al reglamento. Y las acciones empiezan a darse, las dudas comienzan a surgir.

Este Guadalajara no es el mismo que consiguió el título del Apertura 2007. ¿Le falta hambre de triunfo? ¿Es cuestión de tiempo? Las interrogantes surgen y las respuestas no se encuentran con la facilidad esperada. El "Chepo" de la Torre motiva a los suyos, aunque también dedica buena parte de su concentración al titubeante desempeño de un Jorge Gasso que siempre ronda entre la serenidad y la tormenta. Cuando se buscan culpables antes de sucumbir es porque algo no está saliendo de acuerdo a lo presupuestado.

La lógica indica que el dominio corresponderá a los Rojiblancos. Y así es… Sin embargo, se trata de una tenencia estéril de la pelota, inútil. América se ve sereno.

Bravo no luce como el gran futbolista mexicano que acabó con la sequía de títulos para nuestros delanteros; el "Bofo" se ve más prendido por su cabello que por lo que hace en la cancha. Y falta lo peor, el irresponsable, el que no conforme con haber estado ausente en los últimos compromisos, sale a dar codazos y patadas para llevarse el cartón rojo que lo devuelva a la inactividad. ¿Para qué, Gonzalo? ¿Para qué aceptas estar de regreso si te vas a entregar al árbitro para que te aniquile con una expulsión más que merecida?

El golpe anímico es muy fuerte. El bólido rojiblanco no pasa de meter segunda velocidad. Se le ve entre cansado y fastidiado, como si ya hubiera hecho el gasto suficiente. Las Águilas aceptan la decidia del oponente, se ponen a tocar el esférico y gastan los segundos con la facilidad de quien abre el grifo y deja correr el agua esperando que se vaya para siempre.

Las acciones de peligro escasean. Ochoa se lanza para la foto en unas cuantas oportunidades y Michel atiende con atención los disparos de media distancia enviados por zapatos emplumados.

Tiempo de ir a descansar, a refrescar las ideas. José Manuel de la Torre le da el hasta luego al campo pidiéndole a su Capitán que reclame la expulsión. Ramón saca la madurez a relucir y se niega argumentando que no vale la pena. Tiene razón. A quien tendrían que encarar por el adiós anticipado a la cancha es al propio Pineda.

Los quince minutos concluyen. Se vuelve a producir la tercera llamada, la que anuncia la reanudación de la obra clásica de nuestro futbol. La entidad americanista no cambia de actitud. Que los minutos corran, que la pelota viaje lateralmente y que Chivas diga adiós a su fallido intento por igualar el bicampeonato universitario.

El partido apenas vuelve a entrar en calor cuando Bautista recuerda que es uno de los grandes de nuestro balompié. Con esa melena propia de una cuarentona recién levantada, Adolfo dispara y estremece el poste izquierdo del guardameta emplumado. No pasa nada. El ritmo cardíaco de las Águilas se normaliza y el marcador sigue dictando que los de Coapa se perfilan como el segundo protagonista de la final por el Clausura 2007.

Las manecillas avanzan, los granos de arena caen… En los aficionados americanistas se aprecia una sonrisa que combina la felicidad con la tensión. Un gol puede ser nada y puede ser mucho, ambivalencias del futbol. La historia pinta para que el cuadro en inferioridad numérica tenga una bravía reacción y sea elevado al cielo. Las Águilas no muestran ambición, aceptan el riesgo de manejar los cartones con una ventaja mínima.

Tras una polémica acción dentro del área jalisciense, Alberto Medina hace honor a su sobrenombre y escapa por el corredor derecho, llega a terreno emplumado y manda centro que es desviado. Ochoa, dando cátedra de reflejos felinos y valentía aguileña, alcanza a manotear. La pelota al travesaño, vuelve al campo y nunca entra en contacto con las redes. América respira, Chivas se duele sin cesar.

Se acercan los instantes en los que por cuestiones psicológicas el posible perdedor se lanza con todo hacia el frente. Antes de dar tiempo a ello, Ismael Rodríguez y Salvador Cabañas hilan una estampa futbolera que concluye con un testarazo poco estético del primero para repetir la dosis: uno a cero que sabe a gloria, dos a cero global definitivo y tan categórico como una goleada de notables proporciones.

Se libran los últimos instantes de la batalla. Chivas empieza a despojarse mentalmente de la corona. El bicampeonato queda para mejor ocasión. Los seguidores no perdonan, se deshacen de los obsequios de la Directiva y hacen evidente su inconformidad por el desempeño de un equipo que murió de muy poco, que fue aniquilado sin que al menos se mostrara la raza combativa que tanto se le ha reconocido a la escuadra del "Chepo" de la Torre en aventuras pasadas. En la mente del América, entretanto, está la imagen de alcanzar un doblete histórico. No se sabe si lo podrán lograr, pero la imagen en sí misma basta para reconocer que hoy por hoy nadie puede negarles esa posibilidad.

[mt][foto: M. Venegas/MEXSPORT]

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