Se inauguró el Primer Congreso Nacional sobre Deporte, Cultura y Sociedad

Hay algo aquí que conmueve, que al mismo tiempo mueve, llamémosle por comodidad deporte, más allá tal vez, el espíritu del deporte, que no necesariamente significa o quiere significar hacer...
Hay algo aquí que conmueve, que al mismo tiempo mueve, llamémosle por comodidad deporte, más allá tal vez, el espíritu del deporte, que no necesariamente significa o quiere significar hacer ejercicio, patear una pelota, o responder un servicio sobre la re
 Hay algo aquí que conmueve, que al mismo tiempo mueve, llamémosle por comodidad deporte, más allá tal vez, el espíritu del deporte, que no necesariamente significa o quiere significar hacer ejercicio, patear una pelota, o responder un servicio sobre la re

Mauricio Mejía | MEDIOTIEMPO/UIA24 de Mayo de 2007

  • Un espacio para la reflexión

Hay algo aquí que conmueve, que al mismo tiempo mueve, llamémosle por comodidad deporte, más allá tal vez, el espíritu del deporte, que no necesariamente significa o quiere significar hacer ejercicio, patear una pelota, o responder un servicio sobre la red, sino con algo que los cristianos han utilizado atinadamente, la buena voluntad, esas ganas de que las cosas sean, de que se hagan, ese empuje por sacar algo de la nada, por voltear la cara y decir de pronto esto es lo que vamos haciendo, esto va tomando forma, va siendo, aquí en San Cristóbal, más precisamente en la Universidad Intercultural de Chiapas, algo conmueve, algo mueve, algo va siendo, es el deporte, pero más que la palabra, lo que la palabra dice, a veces convivio, a veces debate, a veces banquete, pero casi siempre fiesta, la reflexión como fiesta, eso que tanto le gustaba al viejo Nietszche.

Los directores de esta universidad comunitaria, apoyados por la Universidad Iberoamericana, van logrando lo que muchas otras, bien establecidas, bien paradas, bien famosas, no han podido, hacer que el deporte deje los pantalones cortos y se haga un lugar en el pupitre de la cultura, que no es otra cosa que el intercambio de ideas, de puntos de vista, mirar lo que es mirado y los ojos que lo miran, el Primer Congreso Nacional sobre Deporte, Cultura y Sociedad vio la luz antes de la once de la mañana, pero a fuerza de ser sinceros nació antes, desde el trabajo artesanal, que siempre es espíritual, de los hombres y las mujeres que le fueron sacando de la nada, quizá hace tres meses, quizá más, luego vinieron los trabajos de organización, de logística, de forma, siempre acompañados por la pasión (sustancia del corazón) por dejar algo sobre la avenida de la existencia, algo que sirva de punto de partida porque siempre las grandes calzadas comienzan con un paso, con la intención formal de dar el primer paso, el quiero sobre el puedo, la certeza sobre la duda, así llegaron los alumnos, los profesores, el rector, los directores, los músicos, delicias de personas que imponen la cortesía, vocablo bien deportivo como lo entendió Ortega y Gasset ,que lo permite todo, todo es posible entre los hombres de buena voluntad, vaya que sí.

Todo juego comienza con un acuerdo, con un listos fuera, después de las palabras del rector Andrés Fabregas Puig el juego de la algarabía, de ágora, en donde de pronto todo fue celebración, liturgia de pensamiento, que tanta falta hace,  sobre ese bien común, sobre ese sentimiento al que los fariseos llaman deporte como si fuera el pasecito a la red o el 2-1 de ayer por la noche, en un parpadeo el homo ludens se volvió homo sapiens ludens, homo ludens sapiens, sapiens ludens homo, sapiens homo ludens, jugar por jugar.

Luego vino esa facha a lo "Pareja" López con esa casaca retro de unos Pumas campeones de los setenta barbones y greñudos que bien daban para el Let it Be o para el concierto para Bangladesh, esa facha de Jesús Galindo Cáceres, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y una de las mentes más amplias para entender la seriedad del juego, porque éste sólo vale si se lo toma seriamente. Toda afiliación a un equipo es un acto de fe, una de las primeras experiencias de la asunción del yo es decir: yo le voy a este club. Galindo le va a los Pumas desde que llegaron a Primera, antes no había nada, acaso las visitas al estadio con los hermanos para los clásicos Poli-Pumas, pero nada y desde entonces todo. Puma por cromosomas, Galindo pregunta, responde, pregunta, responde, hincha de Piaget niega, afirma, niega, afirma, equilibra y desequilibra, entonces las dudas iniciales del respetable solo sirven para generar más dudas: ¿Es el deporte importante para la academia?

Responde: es un asunto complicado, vaya que lo es, el problema, agrega, es que se lo ha visto sencillo, simple, casi para estúpidos, un pleito entre cuerpo y mente en donde ésta muy rara vez aparece.

Amo de su estilo, Galindo se convierte en una especie de Beckenbauer que desde abajo va creando la estructura del juego bien organizado, parte del siglo XIX, disloca a la modernidad y de pronto un drigbbling de poesía japonesa, pierde el equilibrio cuando reconoce que el deporte ha sido tratado desde un grado arriba de la estupidez y como buen maestro que es pregunta y sigue preguntando, ¿cuáles son las preguntas que nos hacemos sobre el deporte?

Rechaza las formas tradicionales en donde el deporte es un contendedor de la creatividad y refuerza la previsibilidad de todos los días, propone una disciplina que aprenda a aprenderlo, que formalice una nueva ingeniería política para atenderlo, nueva es un decir, porque después de una hora de sesión el público reconoce que no hay ninguna, que nunca ha habido una, este hombre que se dedicó al atletismo en la primavera de su vida, se entusiasma con ese vocablo inglés play que más que competencia significa juego, puro,llano, creatividad,  infancia y esparcimiento, ese lugar de la existencia en donde se diferencian las cosas pequeñas de las grandes, entonces, voluntariamente el espectador de la conferencia se va dando cuenta que el deporte es un problema de estructuras bien complejas que requiere de estructuras de pensamiento elaboradas para entenderlo, un vaso grande de agua que requiere de manos grandes para abrazarlo.

Galindo recurre a ejemplos, "Pacho" Maturana y su idea del partido de futbol como un baile de parejas perfectamente armónico, en donde el juego lindo es una danza, solamente una danza y subliminalmente una danza y el juego menos bello es un intercambio de pasos mal logrados, también valora en el béisbol una de las estructuras mejor organizadas en la conformación de esa nación a la que las guías de turistas llaman Estados Unidos, país en el que es juego, religión, orden, ley, souvenir, pasado, presente, número e identidad. ¿Y México?, se pregunta, y no responde, recurre: ¿Tiene México una estructura de identidad como Italia lo tiene con sus equipos de futbol? ¿La tiene? Entonces la sentencia que perturba, que rompe esquemas, que deja tareas pendientes en el aire: el deporte es una forma compleja de la interacción constructiva de la convivencia y la cooperación. ¿Y México? Esa es la cuestión.

Y sí, la primera conferencia magistral del congreso juega magistralmente su papel, produce una especie de shock en el otro, caray, ¿tanto es el deporte? sí ¿caray, para tanto da?, sí, entonces la pregunta si para tanto da si tanto es porque lo venimos a resolver acá, por una razón sencilla, la sensibilidad de una universidad en donde lo humano esta a flor de piel, sólo en un lugar como la Intercultural de Chiapas, donde el nosotros toma forma, pudo darse este brindis por el juego, y lo que falta, filosofía, sicología, ciencia, sociología y bienestar en el deporte, de pronto Chiapas en una cancha enorme para la fraternidad entre las letras y el vestuario, entre la mente y el esqueleto, entonces aquella sentencia de Schiller: con lo bello solamente se puede jugar y solamente se puede jugar con lo bello, San Cristóbal se vuelve Atenas a fuerza del espítitu que mueve y que conmueve.

[mt/UIA][foto: Cortesía UIA]

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