Noche de fiesta en el Azteca

Esta noche lo único que importa es confundir el grito de ¡Águilas, Águilas! con el aficionado que está a tu izquierda y a la derecha. Hoy todos se llaman hermanos y disfrutan de la nueva...
 Esta noche lo único que importa es confundir el grito de ¡Águilas, Águilas! con el aficionado que está a tu izquierda y a la derecha. Hoy todos se llaman hermanos y disfrutan de la nueva oportunidad que les da la vida para decir "América Campeón".

Karina Xicotencatl | MEDIOTIEMPOEstadio Azteca, 25 de Mayo de 2007

  • Pese al tráfico, el Coloso estaba lleno a las 20:00 horas

Esta noche lo único que importa es confundir el grito de ¡Águilas, Águilas! con el aficionado que está a tu izquierda y a la derecha. Hoy todos se llaman hermanos y disfrutan de la nueva oportunidad que les da la vida para decir "América Campeón".

Lo de menos es el número o el nombre en la espalda, tampoco la marca o el año en que la playera salió al marcado, si pagaste por ella en una tienda deportiva o adquiriste la "genérica intercambiable", hoy todas valen lo mismo y sirven para arropar el enorme amor por las Águilas del América.

Desde temprano, el radio anunciaba el arribo de cientos de personas al Coloso de Santa Úrsula. Lleno en las gradas, lleno en las avenidas principales para arribar al inmueble.

Al filo de las 18:00 horas, los autos circulaban a vuelta de rueda frenéticos por encontrar un lugar para estacionarse, ríos de gente por todos lados. Al rebasar las 20:00 horas, no cabía un alfiler más, los invitados de lujo, niños, niñas, mujeres y ancianos, que llegaron de todas partes de la República, tomaban con apuro la butaca correspondiente.

Los equipos en la cancha, las barras cantando mientras el ídolo americanista, desplegaba por última vez las alas en la grama del Azteca, al mismo tiempo que el sonido local anunciaba con orgullo su presencia en la alineación titular del equipo de Coapa.

Sí, Cuauhtémoc Blanco, con el Gafete de Capitán en el brazo derecho y con la emoción a punto de estallarle en los ojos, se unió en un abrazo por Guillermo Cañedo, Pedro Portilla y Manuel Lapuente, pero sobre todo, entró en comunión con sus seguidores.

Esta noche, pasara lo que pasara, nadie se le robará la noche a Blanco, hoy está para disfrutar el juego, para soñar y hacer soñar,  para arrebatar gritos y aplausos tras cada una de esas genialidades que sólo pueden salir de sus botines,  en una fiesta de despedida que le quedó como anillo al dedo.

El resultado podrá decir muchas cosas, pero la afición sólo pensaba en una: "¡Adiós ';Temo!".

[mt][foto: R.Ruiz/MEXSPORT]

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