Tremendas ovaciones le dedicaron a Cuauhtémoc Blanco

Ojalá lo haya escuchado desde el vestidor, porque de ser así, seguramente se le estremeció la piel con las casi cien mil voces que lo ovacionaron.
Ojalá lo haya escuchado desde el vestidor, porque de ser así, seguramente se le estremeció la piel con las casi cien mil voces que lo ovacionaron.
 Ojalá lo haya escuchado desde el vestidor, porque de ser así, seguramente se le estremeció la piel con las casi cien mil voces que lo ovacionaron.

Sergio Álvarez Reiset | MEDIOTIEMPOEstadio Azteca, 25 de Mayo de 2007

  • Una noche inolvidable

Ojalá lo haya escuchado desde el vestidor, porque de ser así, seguramente se le estremeció la piel con las casi cien mil voces que lo ovacionaron.

Y aunque aún no empezaba el partido, los aficionados al juego de ida de la Final del Clausura 2007 entre Águilas y Tuzos se exaltaron de sobremanera cuando el sonido local nombró a Cuauhtémoc Blanco como el último elemento de la alineación americanista.

Pero el jugador ya no se encontraba en la cancha debido a que había regresado a los vestidores después del calentamiento.

Si el estruendo pareció fuerte cuando se dio la alineación, mucho más potente aún fue el momento cuando Cuauhtémoc regresó a la cancha y recibió un reconocimiento por parte de su Directiva encabezada por Guillermo Cañedo, acompañado de Pedro Portilla y Manuel Lapuente.

Mientras trasmitían imágenes del jugador a lo largo de su carrera, abrazó a cada uno de los directivos, incluida la terna arbitral que minutos más tarde dirigiría el encuentro.

Antes del reconocimiento, Blanco había escuchado el Himno Nacional con los labios muy apretados y en una ocasión, se agachó como llevar sus manos a las rodilla y enconchar su espalda.

Hasta el propio Miguel Calero, portero de los Tuzos del Pachuca, le regaló un par de palmadas a su rival que la noche de este viernes pisó por última vez la cancha del Estadio Azteca antes de ir a militar con el Chicago Fire. Ya en la cancha fue otra cosa, pues antes de los cinco minutos, ya Calero y Blanco se decían de todo en el campo.

Pocas, pero muy pocas veces, puede escuchar en un partido de futbol un estruendo tan fuerte que no sea generado por un gol.

Algo similar lo pueden hacer únicamente jugadores con la magia de Cuauhtémoc Blanco Bravo.

[mt][foto: C.Palma/MEXSPORT]

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