El pueblo tuzo, acostumbrado al triunfo

Si hay una afición que históricamente está acostumbrada al triunfo, a la gloria y a obtener campeonatos, ésa es la del Pachuca.
Si hay una afición que históricamente está acostumbrada al triunfo, a la gloria y a obtener campeonatos, ésa es la del Pachuca.
 Si hay una afición que históricamente está acostumbrada al triunfo, a la gloria y a obtener campeonatos, ésa es la del Pachuca.

Héctor Cruz | MEDIOTIEMPO (Enviado)Estadio Hidalgo, 27 de Mayo de 2007

  • La afición marcó personal a Blanco y Ochoa

Si hay una afición que históricamente está acostumbrada al triunfo, a la gloria y a obtener campeonatos, ésa es la del Pachuca.

Ningún equipo mexicano ha sido tan triunfador como los Tuzos en los últimos años y esto se refleja claramente en la personalidad de sus aficionados, en sus miradas y en sus rostros, que denotan una seguridad que casi irradia prepotencia.

Y para este juego de vuelta de la Final del Clausura 2007, no fue la excepción, desde antes de las cinco de la tarde fueron poblando las tribunas del Estadio Hidalgo, sin nerviosismos, ni dudas en que se alzarían con la victoria, poco a poco hasta obtener un lleno total.

Actual monarca de la Copa Sudamericana y de la de Campeones de CONCACAF, pareciera que para este público presenciar finales es cosa de cada semana y lo paradójico es que casi es cierto, incluso en divisiones menores, donde sábado el Pachuca Juniors de la Segunda se coronó Campeón.

Por si esto fuera poco, los hidalguenses todavía podrán agregar un trofeo más a su ya repleta vitrina en las siguientes semanas, ya que jugarán la Recopa ante el Porto Alegre de Brasil, es decir, se disputarán el título al mejor del Continente el Campeón de la Copa Libertadores y el de la Copa Sudamericana.

El partido comenzó y los aficionados tuzos llevaron a cabo un par de tareas de manera impecable, como si el mismísimo "Ojitos" Meza se las hubiera encargado.

Ahora que en el futbol está en desuso la legendaria marca personal, los seguidores hidalguenses la aplicaron a los dos mayores símbolos americanistas del momento: a Cuauhtémoc Blanco y Guillermo Ochoa.

El primero, quien jugó su último partido con el América antes de irse a la MLS con el Chicago Fire, fue el jugador al que más presión le aplicó el otrora llamado respetable, fue el más silbado y abucheado en cuanto tocaba una pelota.

A pesar de haber marcado el tanto del empate, un verdadero golazo de tiro libre, en este juego de vuelta, la fortuna no le sonrió, al contrario, le impidió despedirse como Campeón del futbol mexicano.

Y qué decir del guardameta de las Águilas, tras ese gol que se le escurrió de entre las manos en el partido de ida en el Azteca, Memo Ochoa no pudo tocar un balón, fuera o no de peligro para su cabaña, sin que los aficionados Tuzos le gritaran "gooooool".

Y al final, prevaleció la justicia deportiva, ésa que raras veces ha hecho su presencia en el balompié azteca, y se coronó el equipo que mayor puntos hizo en el Clausura 2007, que dominó de principio a fin y donde fue líder en todos los rubros estadísticos.

La gente de Pachuca tiene la lección bien aprendida, en equipo han obtenido logros muy importantes y a pesar de no movilizar millones de aficionados como los llamados "Grandes", que ganan un campeonato sí y diez, o más, no, conocen como pocos el sabor del triunfo, y el saberse monarcas nacional e internacionalmente.

[mt][A.Cuevas/MEXSPORT]

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