Con una arepa basta

Uno de los placeres de viajar -para nosotros, privilegiados periodistas que eventualmente tenemos la dicha de tomarnos un avión y salir del país para cubrir algún evento que, en este caso, estamos...
Uno de los placeres de viajar -para nosotros, privilegiados periodistas que eventualmente tenemos la dicha de tomarnos un avión y salir del país para cubrir algún evento que, en este caso, estamos hablando de eventos deportivos-, es, sin duda, disfrutar d
 Uno de los placeres de viajar -para nosotros, privilegiados periodistas que eventualmente tenemos la dicha de tomarnos un avión y salir del país para cubrir algún evento que, en este caso, estamos hablando de eventos deportivos-, es, sin duda, disfrutar d

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Enviado)Puerto La Cruz. 24 de Junio de 2007

  • Un platillo similar a las "gorditas"

Uno de los placeres de viajar -para nosotros, privilegiados periodistas que eventualmente tenemos la dicha de tomarnos un avión y salir del país para cubrir algún evento que, en este caso, estamos hablando de eventos deportivos-, es, sin duda, disfrutar de los platillos y diferentes comidas que se pueden degustar en el sitio donde uno permanecerá.

Es por ello inevitable que en este viaje que cumple su segundo día de estancia para Medio Tiempo aquí en Venezuela, disfrutemos de los platos que en estas tierras se pueden disfrutar.

Uno de los más populares son las arepas, un platillo que no tiene mucha ciencia. En términos generales son algo así como las "gorditas" que en nuestro país son tan comunes, sin embargo, la diferencia es que para aquellos que son de muy buen diente, con una sola basta.

Los distintos sabores de estas "gorditas" o arepas que es como se les conoce acá pueden ser hasta de caldo de gallina o algo mucho más sencillo como carne o jamón con queso.

A veces, esa reticencia tan común del mexicano a no arriesgarse por las cosas nuevas se nota hasta en el momento de elegir qué comer, y esta vez no fue la excepción, por lo que en esta mesa colmada de mexicanos las arepas de carne y de jamón con queso amarillo fueron mayoría.

Lo mejor de todo es que, contrario a lo que se pensaba –y con esto se rompe otro mito de Venezuela, creado en la previa a este viaje-, muchas cosas resultan muy baratas, entre ellas la comida, eso sí, se necesita paciencia, un ábaco y hasta dedos para contar a la hora de hacer el cambio de moneda de pesos a bolívares para aquellos que no previeron la calculadora.

Otra cosa infaltable en la travesía ha sido el chile, ya sea en latas o de botella, con lo cual la estadía se vuelve más placentera y la nostalgia que nos recuerda la "canción mixteca" se mitiga un poco, aunque, a final de cuentas, la arepa tiene ese aire de recuerdo de nuestro país, y por ahora, mucha novedad en cuanto a lo culinario no se ha descubierto, pero eso sí, el hambre se calma por unas horas más.

[mt][foto: J.Anguiano/MEDIOTIEMPO]

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