La Copa América ¿una Copa política?

La Copa América Venezuela 2007 huele a política. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela parece obsesionado por ser, sino es que ya lo es, un icono revolucionario que intenta...
 La Copa América Venezuela 2007 huele a política. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela parece obsesionado por ser, sino es que ya lo es, un icono revolucionario que intenta revivir una utopía. Una América socialista.

Andrés Fournier | MEDIOTIEMPO (Enviado)Caracas, Venezuela. 25 Junio 2007

  •  Chávez y Morales la delantera más temida

La Copa América Venezuela 2007 huele a política. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela parece obsesionado por ser, sino es que ya lo es, un icono revolucionario que intenta revivir una utopía. Una América socialista.

Hugo Rafael Chávez Frías, un "chamo" de pueblo, ha traído el futbol a una latitud beisbolera y para ello se ha gastado lo que nadie en organizarla.

Con un mandato de dos años, un segundo de seis y con un tercero que comenzó en enero, aún no se puede asegurar que Chávez será un dictador. Sólo el tiempo responderá la pregunta que ya muchos venezolanos, no la mayoría, se toman la libertad de adelantarse al calendario y afirmarlo.

Sin embargo, el uniforme militar y los mil millones de dólares que se ha gastado en la organización de la edición 42 de la Copa América, la más cara en la historia, lo podrían poner en la lista donde está escrita la dictadura militar argentina de Jorge Rafael Videla quien se gastó 540 millones de dólares en la organización de la Copa del Mundo de 1978. Sólo como referencia, España 82 costó 180 millones de dólares, cuatro años después y con ocho selecciones más, pues ese fue el Mundial de la transición de 16 a 24 equipos participantes.

Antes de que Chávez y Evo Morales, (la delantera más temible, o más simpática, si Fidel pudiera jugar con ellos como "Diez"), pateen la pelota en la inauguración entre Venezuela y Bolivia en el Estadio de San Cristóbal, sería preciso reflexionar sobre la irresistible promiscuidad que, en democracia, se verifica entre política y futbol.

La política en estos tiempos se sirve del fútbol como nunca en busca de popularidad. Basta ver de reojo las imágenes que tapizan Venezuela con la foto de Chávez dando la bienvenida a la Copa América; pero los dirigentes del futbol también se sirven de la política. Lo que no es bueno ni para el futbol ni para la política, mucho menos para la democracia.

En estos días con las cámaras de 162 países que transmitirán la Copa América (también la Copa más televisada en la historia), los caraqueños denuncian que el Gobierno de Chávez ha comprado gran parte de las entradas para los partidos. Según los rumores, leyenda urbana, se dice que en la reventa un boleto para la zona VIP puede costar en el mercado negro alrededor de mil a mil 500 dólares, (dos millones 150 mil bolívares según el tipo de cambio oficial).

Tan caprichoso como seductor, con un gobierno corrupto, pero que ayuda a los pobres y termina con los monopolios, Chávez tiene radicalizado, polarizado, a Venezuela.

En el centro, al menos de Caracas, oficialistas y opositores pueden empezar una discusión encarnizada, llena de insultos como "chavista", o lo contrario "oligarca", ante la mínima pregunta de este reportero que se interesó por saber quién es verdaderamente el Hugo más famoso de este país y terminó el día concluyendo que la mayoría de los venezolanos no les gusta el futbol, prefieren el bate y las manoplas, no creen en su Selección y ven a Argentina como Campeón de la Copa América.

[mt][foto: Mexsport]

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