Se acabó el vino tinto en Venezuela

En Caracas, hasta antes del encuentro, todo era una fiesta. No al nivel de cómo se vive un encuentro en México, donde se paraliza una gran parte de la ciudad, pero por lo menos todos los lugares...
 En Caracas, hasta antes del encuentro, todo era una fiesta. No al nivel de cómo se vive un encuentro en México, donde se paraliza una gran parte de la ciudad, pero por lo menos todos los lugares con alguna pantalla de televisión estaban sintonizando el en

José Anguiano | MEDIOTIEMPO (Enviado)Caracas, Venezuela. 8 de Julio de 2007

  • Ningún venezolano lloró, ninguno sufrió más de dos minutos, ninguno se lamentó

En Caracas, hasta antes del encuentro, todo era una fiesta. No al nivel de cómo se vive un encuentro en México, donde se paraliza una gran parte de la ciudad, pero por lo menos todos los lugares con alguna pantalla de televisión estaban sintonizando el encuentro entre Venezuela y Uruguay.

Las diferencias futbolísticas son enormes: los de la celeste ya saben, -y aunque sea por lo que cuentan los antiguos- lo que es levantar la Copa del Mundo, mientras que en Venezuela apenas conocieron la victoria en una Copa América, tras largos 40 años sin alcanzar dicha hazaña.

Igual, muchos medios le vendieron a la gente la idea de que esta selección estaba para ganar la Copa, y como era de esperarse, muchos les compraron la idea, frente a un cuadro que tiene toda la experiencia y el colmillo del mundo, sin olvidar su estilo, al cual se rehúsan a olvidar.

Ya en el encuentro, los charrúas se pusieron al frente en el marcador, y como era de esperarse, la gente comenzó a inconformarse con el desempeño del equipo de Richard Páez, incluso, echándole en cara cuando su imagen aparecía en la pantalla el tener a su hijo jugando como titular.

Sin embargo, con el corazón por delante, como lo hizo en gran parte de la Copa, la "Vinotinto" alcanzó en el resultado, generando el grito que contagiaba la felicidad por la posibilidad del sueño que colocaría a Venezuela en las semifinales.

La forma de vivir un encuentro de futbol en Venezuela es muy diferente: acá se celebra una tarjeta amarilla contra el rival "casi casi" como un gol, pocas veces se ve a gente cuestionando un movimiento, una jugada, un toque errado o mal hecho, nadie se interroga las decisiones tácticas del técnico.

Pero esto es totalmente entendible, desde el punto de vista de que los venezolanos, en su mayoría son nuevos aficionados al futbol. La Liga de este país está en pleno proceso de maduración, a pesar de que sus cuadros ya han eliminado a grandes en Copas Libertadores, sin embargo, es de todos conocido, aquí lo que pesa es el béisbol.Sin embargo, lo que se veía venir ocurrió. Los uruguayos hicieron su partido, y acabaron imponiéndose en una goleada que se concretó en instantes. Ningún venezolano lloró, ninguno sufrió más de dos minutos, ninguno se lamentó, tampoco hubo quien palideciera.

La Copa América se acabó para la mayoría de los venezolanos, pues aunque fuera por televisión aquellos miles que no tuvieron acceso  a las entradas gozaban por televisión las hazañas patrias, y ahora sin entradas, la mayoría acaparadas por el Gobierno de Hugo Chávez para los empleados de la burocracia, impiden el acercamiento de un pueblo con el evento que organizó su gobierno para mostrar la cara de este país.

[mt][foto: Mexsport]

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