La fiesta en el Jalisco fue de Chivas

La fiesta fue rojiblanca desde los tres minutos. Guadalajara se puso al frente y de poco sirvió para los Zorros el aliento que su afición realizó incondicionalmente.
 La fiesta fue rojiblanca desde los tres minutos. Guadalajara se puso al frente y de poco sirvió para los Zorros el aliento que su afición realizó incondicionalmente.

José María Anguiano | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco, 25 de Agosto de 2007

  • El gol de Ramón Morales completó la obra

La fiesta fue rojiblanca desde los tres minutos. Guadalajara se puso al frente y de poco sirvió para los Zorros el aliento que su afición realizó incondicionalmente.

Con banderas rojinegras, pero en su mayoría de color negro, la Barra 51 se entregó con su equipo, el canto infaltable en la noche del Clásico Tapatío de parte de los simpatizantes del conjunto visitante: "Chivas no tienes dignidad" sonaba fuerte, hasta parecía por momentos que Atlas fungía como local y por ende su afición era mayoría en este cotejo.

Desde temprano, la gente del chiverío también comenzó a entonar los clásicos cantos contra la gente de enfrente: "Sueñen rojinegros, que campeones jamás lo van a ser" se olvidaron pronto en el transcurrir de los primeros minutos, cuando Mario Rodríguez cometió el primero de los casos errores que, a la postre, le darían los tres puntos al Guadalajara.

El ambiente seguía tenso, y no era para menos. En las cabeceras aparecían por momentos banderas y trapos, aunque no necesariamente con los colores propios, sino con los colores del rival, mostrando así las banderas robadas, los "trofeos de guerra" obtenidos en reyertas anteriores que ahora se muestran con orgullo, incitando a la violencia, al choque, al encuentro para recuperar un pedazo de tela y la dignidad que esto representa.

La gente de Atlas, minoría esta noche en el Jalisco, resucitó con el tanto de cabeza de Marioni. Los atlistas gritaron el gol ahogado entre el silencio de los del Guadalajara, que observaban como perdían momentáneamente la ventaja en la cancha.

No tardó Chivas en retomar la ventaja. Omar Arellano se encargó de capitalizar la segunda anotación en otro error que el arquero cometió al ser techado en un centro desde la derecha, y que la defensa ya no pudo recuperar para evitar el desempate.

Y como cascada, sobrevinieron las situaciones para el Guadalajara, como la que tuvo oportunidad de capitalizar Ramón Morales, en un espléndido disparo desde fuera del área, de los típicos del zurdo, y que provocó el grito contundente. "¡Gooooooooool!", se escuchó desde la mayor parte del graderío. Eso fue suficiente, el puntillazo final para el equipo de Romano, que así dejaba escapara otra oportunidad de ganar en un Clásico.

Así se fueron los dos equipos al entretiempo. Los luchadores que la cervecería que patrocina a Chivas trajo para el espectáculo mitigaron para las dos aficiones el ansia que generaba el cotejo, con la ventaja parcial para el Rebaño.

En el complemento, la gente de Chivas estuvo en todo momento con su equipo, y no era para menos, ya que con el resultado y las situaciones de peligro que generaba era para poner con los nervios de punta a toda la gente de Atlas, que simplemente observaba cómo su equipo topaba con una pared armada por los defensores rojiblancos.

La historia al final fue lo que ya se ha visto en otras ocasiones: El grito, la sonrisa del aficionado de Chivas, que así se reconcilia con su escuadra, y el apoyo en todo momento de los de Colomos. Eso sí, nadie puede reprochar en ningún momento la forma de alentar de la Barra 51. Siempre yendo al frente con su equipo, siempre apoyando, sin dejar a su equipo, sin olvidarse de sus raíces, teniendo a flor de piel el recuerdo de aquella gloriosa época "Lavolpista" en que Chivas era cliente consentido del Atlas y que ahora esa historia que pasó a principios de la década, se ve tan lejano y difícil de repetir.

Mientras tanto, los jugadores del Rebaño lanzaban sus camisetas al público, a los de la Legión, a la Irreverente, a todos aquellos que con su grito, con la ilusión de volver a ganar un Clásico, estuvieron desde el principio, desde las malas, hasta este momento, donde comienza el despegue para Guadalajara.

En el interior del Estadio Jalisco pues, la historia tuvo un tinte de fiesta para unos y de amargura para otros, lástima que en las afueras, a pesar de los operativos de seguridad y de la infinita cantidad de policías, alguien siempre acaba pagando los platos rotos.

[mt][foto: V. Straffon/MEXSPORT]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×