Soñé con el futbol mexicano

Los sueños no dan explicaciones; anoche soñé con el futbol mexicano y en miscelánea, todo tipo de temas. Soñé, entre otras cosas, que el futbol nuestro volvía a los torneos largos, con lo cual era...
Los sueños no dan explicaciones; anoche soñé con el futbol mexicano y en miscelánea, todo tipo de temas. Soñé, entre otras cosas, que el futbol nuestro volvía a los torneos largos, con lo cual era posible -sin el agobio del corto plazo- pensar un poco men
 Los sueños no dan explicaciones; anoche soñé con el futbol mexicano y en miscelánea, todo tipo de temas. Soñé, entre otras cosas, que el futbol nuestro volvía a los torneos largos, con lo cual era posible -sin el agobio del corto plazo- pensar un poco men

Alfredo Naime Padua | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)24 de Septiembre de 2007

  • No era más que un sueño

Los sueños no dan explicaciones; anoche soñé con el futbol mexicano y en miscelánea, todo tipo de temas. Soñé, entre otras cosas, que el futbol nuestro volvía a los torneos largos, con lo cual era posible -sin el agobio del corto plazo- pensar un poco menos en la urgencia de los puntos y un poco más en el cómo se obtienen, sin marrullerías ni recursos vergonzantes.

Soñé también (aunque así se suma en todas partes por decisión de FIFA) que nuestra competencia abandonaba el criterio de 3 puntos por triunfo y volvía al de 2, que sí permite sacar estadísticas reales de rendimiento porcentual. Porque bajo el criterio actual -por ejemplo- es esencialmente falso que un DT "pierda" 2 puntos cada vez que empata, porque de esos sólo le gana 1 el DT rival. Es decir que, en rigor, a un Mister "empatador" debiera contabilizársele un 50 por ciento de rendimiento y no el 33 por ciento que sirve para correrlo.

Morfeo me entregó más. También soñé que los clubes mexicanos elegidos para disputar la Copa Libertadores eran invariablemente los Campeones y subcampeones -de méritos incuestionables- sin necesidad de Interligas ni otros artilugios ganabilletes para definir a nuestros representantes en el legendario certamen. Un grato sueño el mío, en el que paralelamente Zaguinho -en su papel de comentarista para Televisa- no sentía la urgente necesidad de analizar absolutamente todas las jugadas de un partido, sino únicamente aquellas no triviales y sólo por unos cuantos segundos.

Por igual soñé que los equipos mexicanos ya no se ponían a hacer tiempo desde el minuto 8 de partido, después de adelantarse 1-0 en el marcador. Que el Fair Play por fin trascendía a rasgos más profundos que el simple hecho de regresar el balón después de la atención médica a uno de tus lesionados (que en realidad sólo hacía tiempo). Que desaparecían las cláusulas de rescisión en los contratos -de malsanos orígenes- cambiándose por cláusulas de reconocimiento a la capacidad, el esfuerzo y el trabajo medibles de técnicos y jugadores.

Y hasta soñé que nuestros federativos y directivos en verdad sabían planear, en beneficio de los calendarios y de un menor desgaste de los jugadores y no sólo de las arcas en dólares (vaya, algunos de esos directivos hasta sabían pegarle a la pelota). Soñé que la playera principal de la Selección, sin sombra de duda, era la verde. También, que era más importante impulsar a los jugadores jóvenes por su calidad, que por una decisión reglamentaria obligatoria en cuanto a su edad. Y sí, también soñé que, por fin, el Toluca y el Pachuca tenían la cobertura de prensa que realmente se merecen. Al despertar me asfixió la frustración absoluta; esa que te alcanza cuando justo constatas que no era más que un sueño.

[mt][foto: Mexsport]

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