La fiesta chiva en el 'Huracán'

El Club Deportivo Guadalajara se presentaba en el Estadio Hidalgo para desquitarse de dos antecedentes previos los cuales le generaban dolor.
 El Club Deportivo Guadalajara se presentaba en el Estadio Hidalgo para desquitarse de dos antecedentes previos los cuales le generaban dolor.

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Hidalgo. Sábado 6 de Octubre de 2007

  • Los fanáticos de Chivas se hicieron sentir en La Bella Airosa

El Club Deportivo Guadalajara se presentaba en el Estadio Hidalgo para desquitarse de dos antecedentes previos los cuales le generaban dolor. Uno de ellos fue la Semifinal perdida (Liguilla del Torneo Clausura 2006) en el último minuto tras un gol de golpe de cabeza del central tuzo Aquivaldo Mosquera, y el más reciente fue la Final arrebatada a la escuadra tapatía a través de la definición desde el punto penal en la Copa de Campeones de la CONCACAF 2007.

Aquellas razones ya nombradas eran valederas de una presencia masiva al escenario deportivo más importante del estado hidalguense. Faltaba un cuarto de hora para comenzar el partido y algún grupo fervoroso de la porra chiva era detenido en las puertas del "Huracán", mientras eran revisados por seguridad algunos tambores y banderas que llevaban consigo.

Después de mucho sufrir, lograron ingresar a las tribunas y al establecerse en la zona sur de las graderías pachuqueñas, se percataron que cada uno de los costados del inmueble futbolístico estaba en su mayoría vestido con la playera rayada rojiblanca.

En un principio, era sencillo saber que los fanáticos del Guadalajara eran más numerosos, aunque los locales se convertían en los bulliciosos del espectáculo, apoyados por la voz del estadio, quien levantaba nuevamente a la enjundia tuza cuando estos eran por momentos superados por los visitantes.

Comenzaba el juego y en menos de diez minutos, Sergio Santana abría el marcador para reflejar la superioridad numérica de los hinchas visitantes sobre los anfitriones. A pesar que la Ultratuza no sucumbía ante la barra tapatía, la segunda concreción chiva de Alberto Medina los aplastaba en el momento en que los foráneos gritaban el "Ole" y le dedicaban la avalancha de Efraín Flores al palco reservado para el Presidente del Pachuca, Jesús Martínez.

Todo parecía perfecto para los del "Rebaño Sagrado", pero comenzaron a preocuparse mientras observaban que el "Venado" Medina, la "Gacela" Santana y El "Chore" Mejía perdían oportunidades varias frente al pórtico contrario y custodiado por Humberto Hernández.

Llegó el descuento de Juan Carlos Cacho y una espinita les estorbaba su completa alegría al justificar el comportamiento del equipo mediante la frase "es que el 2-0 a favor es muy peligroso", sobre la finalización de la primera parte.

Durante el segundo tiempo sólo aguantaron, apretaron dientes y puños, observando a un Pachuca lleno de garra y empuje, cuya finalidad fue meter a las Chivas en su propia área, intentando conseguir el gol de la paridad.

Las expulsiones del centrocampista Christian Giménez y del estratega local Enrique Meza les hacía regresar el alma al cuerpo, volviendo a respirar con normalidad aunque los segundos 45 minutos estuvieron llenos de emotividad y nerviosismo. Se agotaban los segundos en el cronómetro del árbitro Lira, Pachuca presionaba otra vez y ellos se aferraban a gritar "¡Chivas, Chivas!" o "¡portero, portero!", cada vez que Luis Ernesto Michel defendía con éxito su meta.

Finalmente, el señor vestido de negro sancionó la culminación del encuentro y sin importar la tempestad caída con fortaleza sobre la Bella Airosa, los fans Chivas siguieron celebrando bajo la lluvia, haciendo sentir su popularidad y alabando a sus jugadores cuya correspondencia con el apoyo sentido fue un aplauso por los aires en él circulo central. Las Chivas volvieron a sonreír en el Estadio Hidalgo.  

[mt][foto: O.Martínez/MEXSPORT]

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