Si 18 años después, te vuelvo a encontrar… Aguinaga se despide

Pasaron ya 18 años de aquel debut frente a los Tecos. Quedaron atrás catorce años de carrera en tierra Mexicana. Fue Integrante de aquel equipo con Ivo, Zarate, Esquivel, Navarro, Aspe, Ambriz y...
 Pasaron ya 18 años de aquel debut frente a los Tecos. Quedaron atrás catorce años de carrera en tierra Mexicana. Fue Integrante de aquel equipo con Ivo, Zarate, Esquivel, Navarro, Aspe, Ambriz y Mendoza. Ganó tres campeonatos de Liga y uno de la CONCACAF.

Guillermo Vera | MEDIOTIEMPO (Especial)Quito, Ecuador. 22 de Octubre de 2007

  • Aguinaga anotó un golazo al minuto 20

Pasaron ya 18 años de aquel debut frente a los Tecos. Quedaron atrás catorce años de carrera en tierra Mexicana. Fue Integrante de aquel equipo con Ivo, Zarate, Esquivel, Navarro, Aspe, Ambriz y Mendoza. Ganó tres campeonatos de Liga y uno de la CONCACAF. A los 39 años, en Quito, celebró su retiro junto a sus amigos en el mítico Estadio Atahualpa y despidió de las canchas de futbol quien fuera el máximo ídolo del Necaxa, el ecuatoriano Alex Darío Aguinaga.Nacido en Barra de Ecuador, el 9 de Julio de 1968, el "Güero" llegó México en 1989 y fue titular de los Rayos hasta su salida en el Apertura 2003. También pasó por Cruz Azul, para luego emigrar a la Liga Universitaria de Quito, en su país natal. Indiscutible en la Selección Ecuatoriana, pasaría a la historia clasificando al equipo del altiplano para el Mundial de Corea Japón 2002.

El día de la despedida final comenzaría temprano. Alex recibió personalmente en el lobby del Hotel Colón, a cada una de las figuras que llegaban a la ciudad para formar parte de su partido homenaje. Los mexicanos, Luís Hernández, Manuel Sol, Luís Roberto Alves "Zague", el colombiano Fausto Asprilla y el Chileno Iván Zamorano, fueron sólo algunos de los ilustres invitados.Por la mañana habría una atención a la prensa. En charla abierta, sin protocolos y contando anécdotas simpáticas se acercaría el medio día y los invitados se juntarían nuevamente para el almuerzo. La Plaza Foss recibió a los comensales, que luego de degustar comida italiana, según el "Pájaro" Hernández a la salida, volverían al hotel montados en simpáticas camionetas decoradas con la marca de un auspiciante automovilístico y la leyenda en la que se leía: "Transporte oficial de los amigos de Aguinaga", una muestra concluyente de la simpleza de este gran hombre.El próximo paso sería el reparto de indumentaria oficial para el encuentro. Intercambio de XL por M, entre lo que le habría tocado a Manuel Sol y a "Zague" respectivamente y partir hacia el Estadio Atahualpa atravesando un mar de fanáticos en la salida y durante todo el camino.Luego la llegada al Monumental Atahualpa. El anfitrión pasó por los dos vestidores, charló con amigos, hizo precalentamiento y salió a la cancha. Dos tiempos de 35 minutos separaban aquel del debut en Necaxa, hace 18 años, con el final. Fue un partido de esos que a uno le gusta observar. Con un marcador final de 3-2 entre el equipo de "la mitad del mundo" y el de "los amigos de Aguinaga”, el encuentro transitó varios momentos emotivos como un golazo de Alex a los 20 del segundo tiempo, que eludió a 4 jugadores y desde fuera del área sorprendió con un remate al portero adelantado, el mismo que no tardaría en correr a abrazar al homenajeado una vez vencida su propia valla. No faltaron taquitos, gambetas y remates al arco. Aguinaga jugó un tiempo para cada equipo, finalizando en el de "la mitad del mundo", junto a su hijo Alex Júnior, que convertiría de penalti el último tanto del partido.Luego los abrazos, las palabras de reconocimiento al público asistente, los regalos entregados por las autoridades y un estadio que gritaba: "Alex, Alex, ole, ole, ole, ole, Alex, Alex…". Más tarde, viaje hacia el parque de la Prefectura, donde, encabezado por su hija Cristiane, con ya 17 años, se organizó un espectáculo musical, en el que se entregaron medallas a los jugadores asistentes y en el que no faltaron la emoción, los agradecimientos y las canciones. Entre el público, un simpatizante de los Rayos señalaba desde abajo el escudo de su playera Necaxista, como agradeciéndole al "Güero" las tres estrellas obtenidas. Emocionado, y desde arriba de un tablado musical, Alex abandonó para siempre el escenario deportivo, aunque dejó en el aire,  la sinfonía de sus goles. [mt][foto: Mexsport]

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