La paciencia en Pachuca se agotó

Faltaban pocos minutos para iniciar un nuevo encuentro en el Huracán hidalguense, Pachuca y Puebla se enfrentaban bajo el posicionamiento definitivo en el Grupo 1 del Apertura 2007, con el fin de...
 Faltaban pocos minutos para iniciar un nuevo encuentro en el Huracán hidalguense, Pachuca y Puebla se enfrentaban bajo el posicionamiento definitivo en el Grupo 1 del Apertura 2007, con el fin de acercarse a la Liguilla y el escenario deportivo lucía vací

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Hidalgo. Miércoles 31 de Octubre de 2007

  • Hubo promoción 3x1
  • El público terminó arrojando objetos a la cancha

Faltaban pocos minutos para iniciar un nuevo encuentro en el Huracán hidalguense, Pachuca y Puebla se enfrentaban bajo el posicionamiento definitivo en el Grupo 1 del Apertura 2007, con el fin de acercarse a la Liguilla y el escenario deportivo lucía vacío y frío. Sin embargo, se dio a conocer la noticia de la promoción de que por la compra de un boleto podían entrar tres personas, situación propicia para encaminar un lleno en el inmueble tuzo, el cual necesitaba un apoyo mancomunado rumbo a un compromiso vital en las aspiraciones locales de avanzar en el certamen nacional.Poco a poco y de familia en familia, las graderías albergaron más gente hasta calentar a la Cuna del Futbol Mexicano en tiempos fuertes de clima gélido y de venta masiva de gorros, bufandas, chamarras y ropa térmica. La ilusión no sólo de ver ganar a los Tuzos sino además de observar un buen espectáculo de futbol se establecía mediante las emociones constantes de la primera parte. Llegada por aquí, aproximación por allá, balones en el poste, salvadas del portero, la gente parecía contenta por tanta acción con ida y vuelta en el partido, pero en el momento en que el árbitro pitó el final de la etapa inicial los silbidos se hicieron sentir y la alegría se convirtió en desesperación. Más allá de entrar en rencor con Luis Gabriel Rey y Enrique Meza, el estadio registró un silencio sepulcral digno de un Día de Muertos. Fue en el primer minuto de la segunda mitad, cuando el argentino Jorge Daniel Zamogilny estrelló el balón en el travesaño y dio una puñalada difícil de comprender en la tribuna. Puebla se metió en propio terreno, Pachuca bombardeaba con balones al área buscando a Juan Carlos Cacho y Rafael Márquez Lugo, las jugadas ofensivas llegaban con desorden y el público no hacia más que morderse las uñas y tomarse la cabeza. Llegó el tiempo de adición, las esperanzas de victoria se esfumaban y a algunos simpatizantes no les quedó de otra que entrar en un juego desfavorable de violencia de desahogo. Comenzaron a lanzar objetos hacia el banderín de tiro de esquina, donde Puebla trataba de quemar algunos segundos para conservar la igualdad en cero goles. Muchos jugadores salieron insultados, el volver a una realidad tras un año y medio de gloria pega fuerte y ese golpe no está siendo sencillo de asimilar por los fieles asistentes al Estadio Hidalgo. En unos diez días contra Pumas, será la última oportunidad de devolverle una sonrisa a una ciudad futbolera que se acostumbró a ganarlo todo y ahora ha caído de una nube muy alta.[mt][foto: C. Palma/MEXSPORT]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×