El Tri playero: 'futbolistas del corazón'

La noche anterior, el América del ';Ruso'; había conseguido el pase a Semifinales de la Sudamericana ante el Vasco da Gama de Romario. Esa tarde llovía, como durante toda la semana en la capital...
La noche anterior, el América del 'Ruso' había conseguido el pase a Semifinales de la Sudamericana ante el Vasco da Gama de Romario. Esa tarde llovía, como durante toda la semana en la capital Carioca, Río de Janeiro.
 La noche anterior, el América del 'Ruso' había conseguido el pase a Semifinales de la Sudamericana ante el Vasco da Gama de Romario. Esa tarde llovía, como durante toda la semana en la capital Carioca, Río de Janeiro.

Guillermo Vera | MEDIOTIEMPO (Especial)Río de Janeiro, Brasil. 9 de Noviembre de 2007

  • Distintas historias de jugadores que vuelven a soñar 

La noche anterior, el América del ';Ruso'; había conseguido el pase a Semifinales de la Sudamericana ante el Vasco da Gama de Romario. Esa tarde llovía, como durante toda la semana en la capital Carioca, Río de Janeiro.

Fue una llamada corta: "quisiera hacerles una entrevista, ver como se están preparando para el Mundial", a lo que el Director Técnico contestó: "aquí te esperamos para el almuerzo".Acostumbrado al trato, a veces distante, de los equipos profesionales  de futbol, ese gesto me agradó. Llegaría entonces a Copacabana. Desde un austero hotel en pleno centro, de esos que no tienen ni vistas panorámicas ni grandes lujos, vi salir a un grupo de jóvenes, muy  prolijos, con el uniforme que utilizan las Selecciones Nacionales de Futbol de México, en fila, ordenados y felices, hacia el restaurante.

Más tarde, me enteraría que ese almuerzo, era el único "libre" y fuera de la estricta dieta alimenticia de la semana, puesto que comerían en un bar con sistema "rodizzio", de esos que a uno le sirven comida hasta marearlo. Presentación formal con el Cuerpo Técnico y el Plantel y ahí nomás, intentar reflejar el momento en mi reporte. Los muchachos comían y a uno le pregunte: ¿Y, está buena la comida?- "Sí, como en casita", me respondió en broma, aunque  ese termino de añoranza hacia el hogar, sumado al hecho de poder compartir ese almuerzo, con un Seleccionado Nacional, me daba la pauta de la simpleza y humildad del grupo.

Ese equipo era el Tri de Playa de México, que había viajado anticipadamente a la sede del Mundial de Futbol Playa Río 2007, para prepararse, entrenarse y habituarse al medio en el que hoy hacen historia. Por la tarde, Ramón Raya, ténico del Tri playero y conocedor de las necesidades periodísticas, ofreció improvisar un entrenamiento, para que pudiéramos llevarnos imágenes hasta nuestro siguiente encuentro.

Una semana más tarde, me tocaría volver a Río, a cubrir la jornada previa al comienzo del Mundial. Después de ofrecerme declaraciones tan impresionantes y conmovedoras como: "para conformar este  quipo, busque jugadores hasta debajo de las piedras", en alusión a lo difícil que fue reclutar jugadores con verdadero compromiso, o "en México, estos chavos, juegan al futbol para llevar el sustento diario a su casa", el Director Técnico comenzó con la práctica.

Llovía en Río, y los muchachos prolijos y uniformados se llegaban caminando a las playas a cumplir con el entrenamiento y las entrevistas. Allí me enteraría, por ejemplo, que la mayoría del plantel competía en México en una liga de futbol paralela a la oficial, denominada "La Talacha", que lo hacían por dinero (obviamente, como todo futbolista), pero que sólo se les pagaba cuando ganaban, que los propietarios de esos equipos eran pequeños y medianos empresarios de México y ahora que afrontaban, luego de una breve pero rigurosa preparación en Acapulco, este mundial, con el orgullo por calzarse la verde y defender los colores del Tri.

Allí recordé que, a veces en el futbol, no todo es por el dinero, que a veces, en este hermoso deporte, las cosas se hacen por amor, ahí entendí que estos chavos aman el futbol.

Vi también a un técnico con ideas claras, que participaba del entrenamiento en forma activa, desde adentro, corriendo, marcando posiciones, indicando, gritando e intentando transmitir las pequeñas cosas del oficio del "futbolista profesional" a estos "futbolistas del corazón".

Historias como la de José Luis Navarrete, Capitán del equipo, con más de 200 partidos en primera, entre Atlante y Toros Neza o Francisco Cati, con una decena de cotejos en Dorados, me hablaban de historias truncas, de sueños por la mitad y de una cena que estaba servida para saciar todo ese hambre de gloria: la participación en un Mundial FIFA vistiendo la playera Mexicana.

Y se enfrentarían a equipos como Brasil que con 10 años de profesionalismo en materia de Beach Soccer y un plantel con participación en más de 400  juegos sería el principal candidato del Mundial, y al que México le ganarían dos de los tres tiempos de doce minutos en la segunda jornada del torneo.

Luego ya es historia conocida, los demás medios, recién ahí, comenzarían a reflejar la historia del Tri playero, que le ganaría a Rusia e Islas Salomón, y que pasaría al cuadro de los mejores 4 equipos del mundo, dejando atrás a España, otro de los candidatos.

La cuenta regresiva está en marcha. En el día previo a Semifinales, México entrenó por la mañana, realizó un breve trabajo táctico y se centró en los ensayos de tiros con pelota parada y dominio del balón. Ahora sólo quedan dos rivales por delante, Uruguay y el ganador del partido entre Brasil y Francia, para que estos humildes y trabajadores muchachos, cumplan su sueño y dejando cuerpo, alma y corazón en la arena, lleven el país de las playas más lindas del mundo, una Copa Mundial.

[mt][foto: EFE]

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