La Bella Airosa carece de serenidad

Tal como ocurrió en el anterior partido en el cual se igualó sin goles ante Puebla, el público asistente al "Huracán" perdió la calma y decidió desquitarse arrojando objetos al terreno de juego....
 Tal como ocurrió en el anterior partido en el cual se igualó sin goles ante Puebla, el público asistente al "Huracán" perdió la calma y decidió desquitarse arrojando objetos al terreno de juego. En esta ocasión, el Asistente 2, Héctor Manuel Delgadil

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Hidalgo. Domingo 11 de Noviembre del 2007

  • Al cierre del partido el asistente Héctor Delgadillo fue agredido
  • Se ha vuelto costumbre arrojar objetos al campo

Tal como ocurrió en el anterior partido en el cual se igualó sin goles ante Puebla, el público asistente al "Huracán" perdió la calma y decidió desquitarse arrojando objetos al terreno de juego. En esta ocasión, el Asistente 2, Héctor Manuel Delgadillo, no corrió la misma suerte del jugador poblano Jorge Zamogilny y recibió un fuerte golpe en la cabeza durante su retirada a la culminación del compromiso.

El línea abandonó el escenario deportivo con un vendaje en la zona que le cubre una de las sienes y su frente. Al parecer, un objeto de materia maciza impactó en su contra, a pesar que lo que comúnmente cayó sobre la gramilla eran bolsas repletas de chiles y chicharrones o algún vaso plástico repleto de refresco o cerveza.

El componente del Cuerpo Arbitral que impuso justicia en la igualada entre Tuzos y Pumas, adujo sentir el choque de un gran cubo de hielo hacia su cráneo, lo cual le provocó desestabilizarse ante una sensación de mareo y sentirse temeroso para luego correr desaforado a través del túnel que da camino a los vestidores.

Algunos fuera de juego, por cierto bien sancionados en contra de Pachuca y juzgados como equivocaciones de parte de la gente, más el deseo de que fueran más de tres los minutos agregados en el final del partido, además de la expulsión de Damián Álvarez por protestar después del pitazo final, dejó incapaz al público de asimilar sin violencia esta situación.

Los Tuzos no ganan en el Estadio Hidalgo desde hace ya siete partidos (contando el 1-4 con América por Sudamericana) y extrañamente algunos aficionados del Pachuca han ocasionado desorden en varias ocasiones y se puede comenzar a considerar a este estadio como un lugar que pierde la serenidad y desata sus frustraciones agrediendo a actores en el espectáculo, actores quienes sólo vienen a cumplir con su trabajo.

Lo que hay que explicar también a los futbolistas hidalguenses que reclamaron fuerte al final del juego, es que las actitudes violentas o las exageradas reclamaciones en el terreno de juego, comúnmente se reflejan en la tribuna.

[mt][foto: O.Martínez/MEXSPORT]

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