Jugar futbol a puerta cerrada

En una noche fría de Noviembre, las calles de la Capital del Estado de Hidalgo no hacían parecer que un partido de Liguilla se estaba jugando en el "Huracán". Sólo alguno que otro desactualizado...
En una noche fría de Noviembre, las calles de la Capital del Estado de Hidalgo no hacían parecer que un partido de Liguilla se estaba jugando en el "Huracán". Sólo alguno que otro desactualizado visitó las taquillas aledañas al inmueble, esperando ingresa
 En una noche fría de Noviembre, las calles de la Capital del Estado de Hidalgo no hacían parecer que un partido de Liguilla se estaba jugando en el "Huracán". Sólo alguno que otro desactualizado visitó las taquillas aledañas al inmueble, esperando ingresa

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Hidalgo. 14 de Noviembre del 2007

  • Pachus trató de alegrar la noche

En una noche fría de Noviembre, las calles de la Capital del Estado de Hidalgo no hacían parecer que un partido de Liguilla se estaba jugando en el "Huracán". Sólo alguno que otro desactualizado visitó las taquillas aledañas al inmueble, esperando ingresar a las graderías bajo una esperanza que se desvanecía al no ver personas haciendo fila o al contemplar las puertas cerradas.

Al ingresar al estadio, el ambiente incrementaba su helaje. Las luces se encontraban encendidas al igual que las pantallas ubicadas en las cabeceras, donde inteligentemente se colocaron dos banderas gigantescas del patrocinador bancario para ganar en publicidad ante la no llegada de público y a su vez, dejar una menor sensación de carencia de la fanaticada.

Aunque nada más hicieron presencia las nóminas de los equipos, además del grupo arbitral, la vigilancia, las delegaciones administrativas y los medios de comunicación, la voz del estadio se encontraba activamente presente y la musicalización cotidiana alentando a los Tuzos y señalando la salida del equipo local funcionaba como cualquier partido normal realizado en la Bella Airosa.

Cerca del palco de prensa estaba el "Pachus". La mascota del Pachuca se presentaba sin su botarga característica y debió hacer labores logísticas debido a la gran afluencia de la prensa, la cual llenó si zona por lo que gran parte del periodismo se logró acomodar en otros palcos cuyas entradas estaban bloqueadas. La ironía de ver un palco de prensa lleno cuando el estadio estaba casi vacío provocaba gracia.

Esa gracia la aumentó el mismo "Pachus" en el momento en que se puso su disfraz, bajó al campo y durante los quince minutos del medio tiempo se sentó en él circulo central como señal de protesta al veto de la Federación Mexicana de Futbol hacia el Club Pachuca tras los incidentes acontecidos el domingo anterior contra Pumas.

Luego decidió hablar con los jueces, hacer reír a los asistentes y escuchar atentamente como lo hacían la mayoría de los pocos espectadores, todos los gritos y órdenes de los jugadores que realizaban su trabajo en el rectángulo de juego.

Sin embargo, los gritos futbolísticos y tácticos de abajo no bastan. En ocasiones, las personas llegan a dudar si vale la pena jugar al futbol sin público en las tribunas. El calor, el color, la chispa y la alegría se pierden ante un castigo merecido hacia la hinchada, que quizás habría reaccionado de la misma forma inadecuada al no soportar ver nuevamente a su equipo perder tres puntos en su casa.

[mt][foto: C.Palma/MEXSPORT]

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