Lanús, Tigre y Arsenal encabezan la rebelión de los modestos

Lanús y Tigre, Campeón y subcampeón, respectivamente, del torneo Apertura 2007, y Arsenal, dueño de la sexta edición de la Copa Sudamericana, encabezan la rebelión de los equipos modestos del...
Lanús y Tigre, Campeón y subcampeón, respectivamente, del torneo Apertura 2007, y Arsenal, dueño de la sexta edición de la Copa Sudamericana, encabezan la rebelión de los equipos modestos del futbol de Argentina que ha desatado varias crisis entre los pod
 Lanús y Tigre, Campeón y subcampeón, respectivamente, del torneo Apertura 2007, y Arsenal, dueño de la sexta edición de la Copa Sudamericana, encabezan la rebelión de los equipos modestos del futbol de Argentina que ha desatado varias crisis entre los pod

MEDIOTIEMPO | Agencias6 de Diciembre de 2007

  • Sus camisetas visten a jugadores hambrientos de gloria

Lanús y Tigre, Campeón y subcampeón, respectivamente, del torneo Apertura 2007, y Arsenal, dueño de la sexta edición de la Copa Sudamericana, encabezan la rebelión de los equipos modestos del futbol de Argentina que ha desatado varias crisis entre los poderosos.

Lanús y Arsenal consiguieron esta semana sus primeros títulos como participantes en los torneos argentinos de la división de honor y Tigre estuvo cerca del milagro cinco meses después de haber regresado a la primera categoría tras 27 años de ausencia.

Además de los problemas que esto ha provocado a la mercadotecnia del más popular de los deportes en estas tierras, ha obligado a algunos históricos a aumentar sus importantes presupuestos de cara al futuro inmediato, a reinvertir en jugadores y entrenadores.

El primer paso lo dio Boca Juniors un día después de haber quedado fuera de carrera en la lucha por el título con el que finalmente se quedó Lanús, al presentar con bombos y platillos la reincorporación a sus filas de Juan Román Riquelme por 15 millones de dólares, récord absoluto en material de fichajes en el país.

Su entrenador, Miguel Russo, quedó en la cuerda floja y ya se advierten movimientos de caja para otras contrataciones.

Arsenal eliminó a River en la Sudamericana y lo dejó sin técnico, porque Daniel Passarella dimitió por una promesa que había hecho de irse si el equipo, que no gana un título nacional desde hace tres años y medio y uno internacional desde hace una década, no obtenía "algo" antes de finales de año.

También Racing perdió a su preparador, Gustavo Costas, uno de los once que dejaron vacantes sus puestos durante este semestre, y sale ahora al mercado en busca de jugadores para sustituir varios que deberán buscarse otros destinos. Y también busca a un entrenador.

Lo mismo ha ocurrido con Vélez Sarsfield y Ricardo La Volpe, aunque a diferencia de lo que ocurre en el club de Avellaneda éste tiene con qué afrontar lo que viene debido a que desde hace varios años está dedicado a formar futbolistas, y de los buenos, en su cantera.

Fiel a su política, Vélez ha fichado a Hugo Tocalli, quien durante 14 años trabajó con las Selecciones Juveniles de la AFA y con la sub';20 se proclamó Campeón en el Mundial de Canadá este año.

Independiente lideraba la clasificación hasta la decimotercera de las 19 jornadas del Apertura y un bajón lo dejó tirado en la cuneta. No se han escuchado todavía explicaciones sólidas sobre esta caída, pero el club igualmente se arreglará con lo que tiene porque buena parte de su presupuesto está dedicado a la reconstrucción de su estadio.

San Lorenzo, Campeón del Clausura 2007, que se disputó en el primer semestre, debió ahora duplicar el monto del contrato de su preparador Ramón Díaz para retenerlo, tras ser tentado por River.

Dos equipos con un rica historia en el futbol argentino, los rosarinos Rosario Central y Newell';s Old Boys, atraviesan la peor situación en décadas y están en peligro de descender a la Segunda División.

La conmoción que han provocado Lanús, Tigre y Arsenal en 2007 se asemeja a situaciones ocurridas en los años sesenta, cuando Estudiantes de La Plata, dirigido por Osvaldo Zubeldía, fue Campeón argentino, de la Libertadores y de la Intercontinental con un equipo cuyo presupuesto era tres o cuatro veces menor al de los poderosos.

Se repitieron en los setenta con el Quilmes de José Yudica y en los ochenta con el Ferrocarril Oeste de Carlos Griguol y el Argentinos Juniors, también con Yudica en el banquillo, que llegó a disputar la Intercontinental frente al Juventus.

En todos los casos se afirmó en su momento que el futbol argentino estaba en baja, aunque en el análisis estrictamente futbolístico ninguno de aquellos conjuntos dejó lugar a dudas de que ganaron en buena ley y con altos rendimientos.

Dos por tres se desata una rebelión como ésta, y no sólo en Argentina, porque el Sao Caetano de Brasil (Subcampeón de la Libertadores en 2002) o el Cienciano de Perú (Campeón de la Sudamericana en 2003) han hecho lo suyo.

Se dice en estos tiempos que los equipos modestos están haciendo historia porque sus camisetas visten a jugadores hambrientos de gloria.

[EFE][foto: EFE]

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