En La Franja, Nicolás Olivera es feliz nuevamente

Ha vivido en Valencia, Sevilla, Valladolid, Córdoba, entre otras ciudades españolas. También en Aguascalientes y Guadalajara en nuestro país y regularmente le pasa lo mismo: A todos les llama la...
Ha vivido en Valencia, Sevilla, Valladolid, Córdoba, entre otras ciudades españolas. También en Aguascalientes y Guadalajara en nuestro país y regularmente le pasa lo mismo: A todos les llama la atención su look "afro" y uno que otro periodista despistado
 Ha vivido en Valencia, Sevilla, Valladolid, Córdoba, entre otras ciudades españolas. También en Aguascalientes y Guadalajara en nuestro país y regularmente le pasa lo mismo: A todos les llama la atención su look "afro" y uno que otro periodista despistado

Bruno Valencia | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Puebla, Pue.  27 de Diciembre de 2007

  • Recordó cuando ganó el Balón de Oro en el Mundial Sub-20
  • "Lo que pasó en Atlas es que se acabó la unión de amigos"
  • "Todos en Puebla estamos comprometidos así que es agradable tener este vestuario"

Ha vivido en Valencia, Sevilla, Valladolid, Córdoba, entre otras ciudades españolas. También en Aguascalientes y Guadalajara en nuestro país y regularmente le pasa lo mismo: A todos les llama la atención su look "afro" y uno que otro periodista despistado le dice "Oliveira". "Es que hay gente que por ahí piensa que puramente hay brasileños, entonces le ponen la "i" en cada palabra, deben tomar en cuenta a los uruguayos. Pero es cuestión de saber con qué gente está lidiando uno".

Él pertenece a una generación de futbolistas uruguayos subcampeones del mundo en el Mundial de Malasia 97 donde ganó el Balón de Oro y Marcelo Zalayeta el de Plata, bajo la dirección de Víctor Pua, lo que le llevó a fichar por el Valencia de España en la era de Jorge Valdano. "Fue una experiencia única por el concepto futbolístico que tenía el equipo en ese momento. En Uruguay fue algo histórico y la repercusión que tuvo fue extraordinaria. Cuando estuvimos en Argentina, la gente nos decía que pudimos haber salido Campeones".

Después comenzó su aventura europea llena de vaivenes, consiguiendo grandes logros como el ascenso a Primera con el Sevilla, que en la actualidad es Campeón de la Copa UEFA, hasta tropiezos y decepciones personales que lo llevaron a jugar con el Córdoba de la Segunda División y tener que regresar a su país natal.

"En el Valencia con Ranieri tuve buena continuidad hasta que tuve una lesión y tuve que cambiar de aires. En Sevilla se dio la oportunidad de jugar y por eso opté por ese desafío de militar en un equipo tan importante. En algún momento los compañeros me eligieron Capitán y eso para mí fue muy importante. Después tenía la opción de renovar por 4 años, pero confié demasiado en personas que no me hicieron bien.

"Fui al Mundial de Corea y Japón con la (Selección) Mayor y cuando regresé me encontré con algo completamente diferente a lo que yo esperaba. Los representantes u otro tipo de gente sólo están en los momentos buenos, por eso ahora trato de hacer lo que me convence. En ese tiempo decidí con mi familia ir a casa y volver a empezar. Agarré fuerzas para continuar el camino y lo bueno es que también me he encontrado con buenas personas, por ejemplo Guillermo Lara que me ha facilitado lo que necesitaba para venir a México y jugar al futbol con alegría".

A México llegó con el Necaxa de López Zarza y que tomó Hugo Sánchez a media temporada donde hizo 3 goles, para después pasar al Atlas en el Clausura 2007 donde tuvo un buen torneo a secas. "En Necaxa no repercutió tanto, pero me fue bien, quedé en buena referencia con Hugo Sánchez. En Atlas hubo dos torneos. En el primero estaba Romano, llegamos a la Liguilla, no había tantos nombres pero había ganas y deseos. Un grupo extraordinario, el futbol de hoy se juega con 11 es un juego colectivo".

En aquél torneo anotó en 6 ocasiones y marcó los dos goles que mandaron al descenso a Querétaro, pero después el encanto se terminó y vivió un torneo de martirio en el Clausura 2007. "Lo que pasó en Atlas es que se acabó la unión de amigos, en el segundo semestre muy pocos le seguían la identidad de juego del torneo anterior a Romano, ya no todos iban para el mismo lado. Por ahí una actitud muy egoísta de algunos jugadores que pensaban que metiendo uno o dos goles se salvaban pero no es así".

La prensa en Guadalajara comenzó a hablar más de su vida personal, tanto que llegó un momento en el que no aguantó más y decidió dejar de hablar. "Sacaban las cosas de contexto. Cuando se fue Rubén (Omar Romano) muchas de las críticas se pasaron hacia mí porque yo era uno de los que pensaba que no tenía que salir y como no les contestaba pues se descargaban diciendo todo lo que querían".

Ahora en Puebla se le nota muy tranquilo, tomando las riendas de la parte ofensiva proyectando a Javier Cámpora y Álvaro González, preparándose para hacer un buen torneo "Vine acá a Puebla por el equipo, la filosofía de juego y la identidad que tiene. Por la situación del descenso tenemos que estar concentrados y unidos mas que nunca".

"Acá son muchos jugadores que vienen de pelearla y cada partido lo toman como una Final. Todos tenemos un compromiso de defender esta camiseta, así es que es agradable tener este vestuario. Yo estoy feliz por lograr algo que va a ser importante para Puebla y después tratar de conseguir un poco más".

[mt][foto: Bruno Valencia/MEDIOTIEMPO]

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