Volvió el futbol, volvió el triunfo y volvió el 'Cóndor' Calero

La última imagen que había quedado del club Pachuca en el Estadio Hidalgo había sido ese frío y gélido funcionar durante la derrota en el partido de ida de la Repesca del torneo pasado 0-2 ante...
La última imagen que había quedado del club Pachuca en el Estadio Hidalgo había sido ese frío y gélido funcionar durante la derrota en el partido de ida de la Repesca del torneo pasado 0-2 ante Cruz Azul. Ese 14 de noviembre, disputando un juego a puerta
 La última imagen que había quedado del club Pachuca en el Estadio Hidalgo había sido ese frío y gélido funcionar durante la derrota en el partido de ida de la Repesca del torneo pasado 0-2 ante Cruz Azul. Ese 14 de noviembre, disputando un juego a puerta

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Hidalgo, sábado 19 de Enero del 2008 ante una regular entrada

  • Pachuca ganó en casa luego de siete fechas
  • Miguel Calero es el talismán de los Tuzos en el "Huracán"

La última imagen que había quedado del club Pachuca en el Estadio Hidalgo había sido ese frío y gélido funcionar durante la derrota en el partido de ida de la Repesca del torneo pasado 0-2 ante Cruz Azul. Ese 14 de noviembre, disputando un juego a puerta cerrada iba a anteceder a una amarga presentación de la escuadra hidalguense en la primera ronda del Mundial de Clubes.

Sin embargo, hoy era la noche del 19 de Enero. Una nueva esperanza se levantaba para un Tuzo que había sido golpeado en lo más profundo de su ilusión en el trasegar de las últimas semanas del 2007. La vida concede nuevas oportunidades y hoy era el comienzo de un año en el cual se plantea llegar nuevamente a Japón en diciembre y no perder la costumbre de levantar el trofeo como campeón del futbol mexicano.

El estadio se llenaba poco a poco, el frío no estremeció ni hasta a los más osados que vinieron sin chamarra a ver el deporte universal y se conocía un motivo por el cual era imperdible la cita en el "Huracán". Ese motivo puede resumirse en dos palabras o en un sencillo sobrenombre que describe sus características naturales para volar.

"Vuela Calero, vuela Calero". Esos eran los cánticos más rimbombantes de la Ultratuza hacia Miguel Calero o "El Cóndor". Ese mismo portero colombiano-mexicano quien en un miércoles 25 de septiembre en Monterrey iba a dejar por casi un trimestre a un onceno sin Capitán y a un arco Tuzo sin su custodia trascendental por una enfermedad delicada.

La última vez que lo vimos jugar en el Hidalgo (y también en la República Mexicana) fue en aquel 1 de septiembre, luciendo la cintilla de líder en su brazo en el transcurrir de la victoria por 4-1 sobre el San Luis. Desde que él se fue algo ocurría, el equipo se esforzaba ante la ausencia de su propia alma en cada ocasión en la cual Pachuca se presentaba en casa y por alguna causa no podía levantar los brazos ante el pitido final de los respectivos árbitros.

Una nueva victoria en el escenario deportivo pachuqueño tras cuatro meses y medio ante su presencia bajo los tres palos de los Tuzos, además de una espectacular atajada acrobática en el minuto 90 respondiendo sobre un disparo fulminante y angulado del Teco Hugo Droguett, eran suficientes para afirmar que es infinita su importancia y liderazgo dentro de un grupo que lo ha acogido como talismán, donde una sonrisa volvió a ser dibujada por jugadores, dirigentes, Cuerpo Técnico y fanáticos cuando salían de las instalaciones del Estadio Hidalgo.

Volvió el futbol a Pachuca. El balompié Tuzo regresó con triunfo en el 2008 y con un "Cóndor" volador encargado de dar tranquilidad a sus 10 compañeros y a miles de hinchas fieles por una ilusión azul y blanca.

[mt][foto: C.Palma/MEXSPORT]

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