Hubo de todo: Golpes, un penal atajado, goles, portazos y gran fiesta

Una gran fiesta, un penal atajado, golpes, goles, portazos, abuso de autoridad por parte de la Policía de Zapopan, un reportero a punto de ser expulsados del terreno de juego por la ineptitud del...
Una gran fiesta, un penal atajado, golpes, goles, portazos, abuso de autoridad por parte de la Policía de Zapopan, un reportero a punto de ser expulsados del terreno de juego por la ineptitud del Inspector Autoridad y algarabía durante el encuentro, se vi
 Una gran fiesta, un penal atajado, golpes, goles, portazos, abuso de autoridad por parte de la Policía de Zapopan, un reportero a punto de ser expulsados del terreno de juego por la ineptitud del Inspector Autoridad y algarabía durante el encuentro, se vi

Alejandro R. Jiménez | MEDIOTIEMPOEstadio Tres de Marzo, 25 de Enero de 2008

  • A la reventa le fue bien

Una gran fiesta, un penal atajado, golpes, goles, portazos, abuso de autoridad por parte de la Policía de Zapopan, un reportero a punto de ser expulsados del terreno de juego por la ineptitud del Inspector Autoridad y algarabía durante el encuentro, se vivió en la presentación de Tecos en su estadio, el Tres de Marzo.

El inicio no pintó bien, 500 integrantes de la "Irrevente", porra oficial de Chivas, tuvieron muchos problemas para entrar. Se había acabado el primer tiempo y aún parte de esta barra seguía tratando de entrar al Tres de Marzo, incluso intentaron el clásico portazo lo que provocó que la Policía de Zapopan entrara en acción y hubo intercambio de golpes.

El argumento para no dejarlos entrar, fue que las cabeceras, lugar donde se designó para las porras visitantes, estaban llenas y no podían ingresar a otras áreas. Les prohibieron la entrada con boletos en mano.

A las demás porras del Rebaño que entraron al inmueble de la Avenida Patria, les fueron decomisados los tambores y demás, de manera inexplicable. Mientras la Policía trataba de llegar a un arreglo con la "Irreverente", los juegos pirotécnicos hacían su aparición, anunciado el medio tiempo del encuentro.

A LA REVENTA LE FUE BIEN

Ganadores hubo muchos, como los revendedores que se apoderaron de la mayoría de los boletos y en la reventa, se cotizaron hasta en 800 pesos, los cuales fueron adquiridos por la gente pudiente.

En lo futbolístico, el primer tiempo fue para Tecos. Hugo Droguett por derecha y Mauro Cejas por izquierda, le hicieron ver su suerte a la zaga rojiblanca, que estuvo impreciso en el toque del esférico, provocado por la buena posesión y recuperación que tuvo en el medio campo Marcelo Sosa, quien puso orden.

Mientras Tecos dominaba al Rebaño en el campo a diestro y siniestro, en la tribuna los seguidores rojiblancos aprovecharon que eran mayoría para lanzar el grito de guerra para sus jugadores cada que la diminuta porra autónoma trataba de lanzar su ¡UAG! ¡UAG! ¡UAG!, en ese momento se escuchaba el ¡Bu! ¡Bu! ¡Buuuuuuuu! ¡Chivas!, ¡Chivas!, ¡Chivas!, pero la oncena dirigida por Efraín Flores, no respondía, físicamente estaban en el campo pero mentalmente estaban en otro lado.

Chivas en todo el primer tiempo lució desconcertado, con poca idea futbolística,; Tecos era totalmente diferente, tenía posesión, recuperación con Pinto y Sosa, buen transito del balón y llegaban con mucho peligro al arco de Luis Ernesto Michel, quien lucía desesperado, porque eran muchos los embates de los emplumados.

Tanto fue el cántaro al agua, hasta que se rompió en un excelente latigazo que culminó Rafael Márquez, quien hizo su  presentación con un excelente gol; fue el premio al dominio que tuvo el equipo zapopano.

Antes Sergio Santana, a bocajarro se perdió una oportunidad inmejorable, ya que quedó de frente al arco, pero su disparo de pierna derecha fue directamente a la humanidad del dueño de la casa, Juan Carlos Leaño, quien sacó de la línea de gol el esférico.

En el graderío, un aficionado tomó el protagonismo del sector norte del estadio, ya que se levantó de su asiento para lucir una camiseta de Pumas, que decía en los dorsales "Tuca" y portaba el número "7".

La afición se levantó de sus asientos, unos le festejaron pero otros le recriminaron, ya que a espaldas de este aficionado, se encontraba la dirigencia rojiblanca encabezada por el Presidente Jorge Vergara; dos palcos a la izquierda estaban elementos lesionados del chiverio como Edgar Mejía, Gonzalo Pineda y Omar Esparza.

En el cierre del cotejo en el primer lapso, inexplicablemente, Tecos cedió a Chivas la iniciativa, dejó de atacar, de llegar por las bandas como lo hicieron en el primer lapso, facilidades que a un equipo grande como Chivas no se le deben dar.

Las individualidades del Guadalajara no aparecieron, Omar Bravo estaba desesperado, tenía que bajar al círculo central para tener contacto con el balón. El más activo o el que daba sensación de peligro cada que tomaba el esférico era Ramón Morales. Sergio Ávila fue un fantasma, participó muy pocas veces. Santana de igual manera y los laterales no daban señales de peligro.

Para la parte complementaria, Tecos pagó cara su displicencia, ya que arrancó el partido y en un latigazo, Omar Bravo encaró al arquero José de Jesús Corona, quien cometió falta al mochiteco y se marcó el penal.

Bravo Tordecillas se enfiló, estaba en el campo Ramón Morales pero él determinó como Capitán que lo tirará el de Sinaloa. Fue infame su disparo, con poca potencia y como un tiro de entrenamiento, a la izquierda de José de Jesús Corona, quien sólo tuvo que recostarse para quedarse con el balón.

La afición, en su un 90 por ciento de Chivas, dejó sentir su ira contra Bravo, a quien abuchearon por la terrible falla. Cada que tomaba el esférico, la música de viento se escuchaba a todo pulmón.

El respetable estaba en espera de que su Rebaño sacará la casta, fuera con todo en busca del ansiado empate… este no llegaba  y lo único que le quedaba al estadio, que se vistió de rojiblanco, era alentar a los suyos con el ¡Chivas!, ¡Chivas!, ¡Chivas!.

Chivas y Tecos intentaban jalar agua para su molino, iban al ataque como podían, mientras el cuerpo de seguridad del Tres de Marzo, estudiaba como quitarle a una de las porras rojiblancas una manta que lograron meter y tenían puesta en la parte norte del estadio.

El estadio estalló, se unió en un solo grito para cantar con todo el tanto del empate que anotó Sergio Santana, quien estuvo atento y aprovechó la falta de comunicación de Corona con su defensa y capitalizó.

[mt][foto: R.Ruiz/MEXSPORT]

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