En memoria de Pablo Hernán Gómez

Hace siete años el delantero argentino Pablo Hernán Gómez emigró de manera accidental hacia un mundo intangible. En ese entonces el ídolo tuzo era dirigido por Javier Aguirre y portaba el número...
 Hace siete años el delantero argentino Pablo Hernán Gómez emigró de manera accidental hacia un mundo intangible. En ese entonces el ídolo tuzo era dirigido por Javier Aguirre y portaba el número 20, esa misma combinación de dígitos que fue inmortalizada p

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Hidalgo, 2 de Febrero de 2008

  • Fue recordado por los fanáticos antes del pitazo inicial
  • Hace siete años falleció en un accidente automovilístico

Hace siete años el delantero argentino Pablo Hernán Gómez emigró de manera accidental hacia un mundo intangible. En ese entonces el ídolo tuzo era dirigido por Javier Aguirre y portaba el número 20, esa misma combinación de dígitos que fue inmortalizada por Pachuca para recordar por siempre a aquel talentoso cuyo derroche de futbol fue la base para conseguir el primer título hidalguense en 1999.

Hace quince días el par de minutos de aplausos fueron por el fiel "Frutas", antes de dar la patada inicial contra los Tecos. Pues hoy le tocaba el turno a Pablo Hernán, quien desde el más allá agradece un nuevo homenaje y luciendo esa playera con el veinte puesto en la espalda, esa misma playera que jamás nadie va a usar.

Su imagen se encuentra en la vitrina de trofeos de la Universidad del Futbol y Pachuca lo presume como uno más, como un recuerdo de orgullo por haber tenido a ese hombre en las filas de un club que ha venido creciendo en su estructura deportiva, comercial y social. Ese personaje quien llegó desde la ciudad argentina de Mendoza al futbol mexicano, donde cayó en Morelia durante un corto lapso pero luego se estableció en la Bella Airosa, la ciudad de sus sueños cumplidos.

Con el equipo pachuqueño jugó 79 partidos y anotó en 21 ocasiones. Diez de ellas valieron para consagrar a este club en el famoso Invierno 99, en el primer trofeo de Primera División alzado por los Tuzos.

Durante el par de minutos de aplausos la voz del estadio lo nombró con nostalgia y en las dos pantallas del Estadio Hidalgo podía verse la imagen de un jugador entusiasta, eficiente y alegre al desarrollar su profesión. Este triunfo tuzo fue dedicado a su memoria y Juan Carlos Cacho lo adornó gracias a un zapatazo digno de elogiar por un futbolista que utilizó a la media distancia como un mecanismo con el fin de inflar las redes contrarias. Ya han pasado siete años, pero parece como si hubiera sido ayer.

[mt][Foto: Mexsport]

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