Mucho más que tres puntos en juego

Quien diga que en los partidos entre América y Pumas sólo hay tres puntos en juego, miente. Quizá los futbolistas que lo dicen lo hacen para evitar polémicas, para guardar un respeto deportivo, o...
Quien diga que en los partidos entre América y Pumas sólo hay tres puntos en juego, miente. Quizá los futbolistas que lo dicen lo hacen para evitar polémicas, para guardar un respeto deportivo, o para sacarse la presión, pero la historia indica que en los
 Quien diga que en los partidos entre América y Pumas sólo hay tres puntos en juego, miente. Quizá los futbolistas que lo dicen lo hacen para evitar polémicas, para guardar un respeto deportivo, o para sacarse la presión, pero la historia indica que en los

Héctor Cruz  | MEDIOTIEMPOEstadio Azteca, 3 de Febrero de 2008

  • Hasta el "Temo" acudió al Coloso de Tlalpan

Quien diga que en los partidos entre América y Pumas sólo hay tres puntos en juego, miente. Quizá los futbolistas que lo dicen lo hacen para evitar polémicas, para guardar un respeto deportivo, o para sacarse la presión, pero la historia indica que en los duelos entre azulcremas y auriazules va el orgullo de por medio.

Y este domingo no fue la excepción, a pesar de no haberse llenado el Estadio Azteca, quizá por el mal arranque de torneo de los equipos, o porque hoy se disputa el Súper Bowl, o porque hay "puente" y muchos capitalinos salieron de viaje.

Pero lo cierto es que la gente que acudió al Azteca lo hizo para dejar la garganta y el ánimo en la tribuna, lo hizo para ver entregarse a los 22 en el campo, y en caso de que el partido no fuera espectacular lo hizo por le mero hecho de ser testigo del Clásico Capitalino entre América y Pumas de este torneo.

Y no pudo faltar el Hijo del Santo para apoyar a sus Águilas, ni la revisión casi antiterrorista para los aficionados antes de acceder al estadio, ni los rostros pintarrajeados con un símbolo que según dice el que te lo plasma por diez pesos es el escudo de tu equipo.

Pero la novedad de la tarde fue ese jugador que todos aman u odian, ése que ha sido el mejor futbolista mexicano de los últimos años, y que ahora, quizá por solidaridad con los millones de paisanos que han emigrado a Estados Unidos para buscar mejores condiciones de trabajo, se fue a jugar a Chicago: Cuautémoc Blanco.

Siempre con su peculiar sentido del humor apareció en el campo previo al encuentro, saludó al personal que trabaja en el estadio, hizo bromas, posó para la foto, pero sobre todo provocó alaridos de los seguidores cremas, y varios miles de mentadas por parte de los Pumas.

Y el Azteca fue testigo de un Clásico más, que ahora es historia, y los ecos de las porras al América, de las Goyas se apagaron, pero las sonrisas de los triunfadores, no sólo de los once sino esa extensión del equipo que es la afición perdurará mínimo por una semana, y los lamentos y el aguante de las burlas también, porque se jugaron más de tres puntos.

[mt][foto: A. Acosta/MEXSPORT]

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