Los fanáticos pachuqueños se han vuelto a comportar mal

Durante el mes de Noviembre del 2007, los asistentes al Estadio Hidalgo pagaron el precio de haberse comportado de mala manera en el juego que Pachuca igualó 1-1 con Pumas. Un asistente arbitral...
 Durante el mes de Noviembre del 2007, los asistentes al Estadio Hidalgo pagaron el precio de haberse comportado de mala manera en el juego que Pachuca igualó 1-1 con Pumas. Un asistente arbitral salió agredido y la Federación Mexicana de Futbol decidió in

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Hidalgo,  23 de Febrero de 2008

  • Christian Riveros presentó hemorragia por agresión del público

Durante el mes de Noviembre del 2007, los asistentes al Estadio Hidalgo pagaron el precio de haberse comportado de mala manera en el juego que Pachuca igualó 1-1 con Pumas. Un asistente arbitral salió agredido y la Federación Mexicana de Futbol decidió inhabilitar la asistencia de público al juego que posteriormente los Tuzos cayeron con Cruz Azul 2-0 en la repesca del Apertura 2007.

Tal parece que el escarmiento no ha llegado y la derrota acontecida 1-4 frente a La Máquina alborotó de nueva manera los ánimos tanáticos y destructivos de los fanáticos pachuqueños. Un objeto cortante cayó desde la tribuna (al parecer una lámina) y lastimó superficialmente el pecho del jugador paraguayo del equipo visitante, Christian Riveros, quien sorprendido llegó al vestuario sangrando y esperando con urgencia un tratamiento médico que le controlara la hemorragia.

En el tercer y cuarto gol de los cementeros, se observó cómo los jugadores quienes celebraban sus tantos en las esquinas de la gramilla del Estadio Hidalgo, veían caer sobre sus cabezas un sinnúmero de vasos plásticos y objetos de no tanta firmeza.

Es una verdadera lástima que un público el cual se acostumbró a siempre ver ganar a su equipo en un lapso de casi un año en calidad de local, sucumba ante la intolerancia de ver la manera en que los equipos visitantes juegan mejor respecto a los Tuzos y no poder aceptarlo pacíficamente.

Este percance puede evaluarse de manera más drástica en comparación a lo ocurrido el pasado 11 de Noviembre. El juez de línea que recibió el impacto no sangró y con fortuna fue golpeado con un objeto no contundente. Pero aquí pasó otra cosa, se presentó sangrado y no se puede jugar con la humanidad de los jugadores, del empleado que manifiesta mediante su trabajo atlético-deportivo las acciones del futbol.

De no cambiar la situación de aceptación ante la superioridad de los rivales, serán muchos más partidos sin gente en las graderías, sin vida alegre desde arriba y con el sabor amargo de los jugadores de sólo jugar para las cámaras y no para los que pagaron su boleto con el objetivo de ver un espectáculo.

[mt][foto: O. Martínez/MEXSPORT]

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