Los Tuzos tomaron la capital

Comenzamos diciendo que el simple hecho de jugar de local fuera de tu estadio es normalmente raro, aunque común. Hemos tenido la oportunidad de ver jugar al América en el Estadio Azul o al mismo...
Comenzamos diciendo que el simple hecho de jugar de local fuera de tu estadio es normalmente raro, aunque común. Hemos tenido la oportunidad de ver jugar al América en el Estadio Azul o al mismo Cruz Azul jugar en el Azteca. Es más, por juegos continental
 Comenzamos diciendo que el simple hecho de jugar de local fuera de tu estadio es normalmente raro, aunque común. Hemos tenido la oportunidad de ver jugar al América en el Estadio Azul o al mismo Cruz Azul jugar en el Azteca. Es más, por juegos continental

Andrés Felipe López | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Azul.  8 de Marzo de 2008

  • Lo extraño de ser anfitrión en casa ajena
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Comenzamos diciendo que el simple hecho de jugar de local fuera de tu estadio es normalmente raro, aunque común. Hemos tenido la oportunidad de ver jugar al América en el Estadio Azul o al mismo Cruz Azul jugar en el Azteca. Es más, por juegos continentales, las mismas Águilas de Coapa han jugado en otra ciudad como Toluca y allí la situación no llega a extrañarse, siendo que se identifica por ser un club popular y universal dentro del pueblo mexicano.

Sin embargo, observar a un equipo de provincia tomarse un estadio de la capital es mucho más atípico y el Club de Futbol Pachuca sacó provecho de las consecuencias repercutidas por las actitudes inadecuadas de sus aficionados de hace un par de semanas, para querer demostrar que está un poquito már cerca de ser "Equipo de México", aunque fuera regalando los boletos.

La Directiva de los Tuzos tomó esa decisión, brindó los boletos de manera gratuita y apostó por descubrir cuál es su verdadera acogida en el Distrito Federal. Pues bien, con este sistema, en un escenario deportivo con capacidad para cuarenta mil espectadores, fueron capaces de llenar las tres cuartas partes del inmueble y de formar un ambiente similar al que arman en la capital hidalguense.

La voz del estadio conservó una enjundia reservada pero clásica, la música era la misma, el famoso Pachus (mascota del Pachuca) salía por donde quiera y la mayoría de las playeras lucidas por los espectadores reflejaban los colores azul y blanco del equipo pachuqueño. Toda esta tradición futbolístico-cultural del pueblo minero llegó hasta el punto de observar gente comiendo pastes en las graderías del Estadio Azul. Al ciudadano capitalino que se animó a ver futbol como lo hace cada quince días para ver a La Máquina de sus amores (se vieron playeras del Cruz Azul en el estadio), pudo ver un juego gratis y además nutrirse y untarse de la expansión cultural de la Bella Airosa.

Por supuesto, se contempla la otra cara de la moneda. Los aficionados del Veracruz trasladaron sobre una zona de la tribuna su alegría jarocha y no era algo alocado darse una vuelta por los alrededores del estadio y ver en cada cinco metros una playera roja de los Tiburones. Como era de esperarse, siempre alegres porteños construyeron su parranda, la cual tuvo su punto de clímax al percibir como Claudio Graf daba las gracias ante el error de Calero para celebrar el primero. Inmediatamente después vinieron las burlas para el portero colombiano del Pachuca cada vez que tocaba el balón con desesperación al encontrarse abajo en el marcador.

Los momentos finales del partido fueron los más emotivos de la contienda. Todo parecía monótono al mirar al Pachuca atacando sin profundidad ni coordinación y a un Veracruz obligado por su situación en la porcentual a defender cualquier ventaja. No obstante, llegó el gol de Salazar a falta de menos de un cuarto de hora y eso puso un ambiente de esperanza para unos y de angustia para otros. Al final, no hubo gol que desquilibrara las acciones (al menos no para el árbitro, porque anuló una acción legal) y la reacción del público fueron sendos silbidos por no ver a un equipo conforme con el resultado.

En épocas recientes, ambas escuadras no tienen buenos antecedentes en sus visitas al Estadio Azul. El Pachuca recuerda con dolor el paseo propinado por La Máquina en el 0-4 del partido de vuelta de la repesca pasada y los Tiburones cayeron por la mínima diferencia en la Jornada 6. Otra vez, ambos salieron con la "espinita" de no ganar de local para uno, y de no conseguir tres puntos para la permanencia en el caso de la visita. Una vez más, el Azul no traerá buenos recuerdos para ambos clubes, aunque en la estadística queda registrado que Veracruz no pierde a domicilio frente a los Tuzos desde hace cuatro años (marzo del 2004).

[mt][foto: H.Carbajal/MEXSPORT]

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