Barrista por un día en Zapopan

Las ganas de ver al Atlas son grandes, pero el estadio Tres de Marzo es pequeño.
 Las ganas de ver al Atlas son grandes, pero el estadio Tres de Marzo es pequeño.

Juan Téllez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Tres de Marzo, 21 de marzo de 2008

  • Se dice que la barra 51 es la más grande de Guadalajara

Las ganas de ver al Atlas son grandes, pero el estadio Tres de Marzo es pequeño.

Carlos tiene 44 años, de los cuales ha dividido su amor entre la Universidad de Guadalajara y desde que los Leones Negros desaprecieron, su corazón le pertenece al Atlas.

Carlos no va muy seguido al estadio, pero por ser Viernes Santo, aprovechó que no trabajó y se fue al Tres de Marzo, para ver el duelo de los Zorros.

El primer problema fue la reventa. Le ofrecían los boletos de preferente a 350 pesos. Desde su óptica esa cantidad "es un dineral". Así que prefirió esperar, pero nadie le hacía un descuento y el partido estaba por empezar, así que tenía que encontrar la manera de entrar a ver el partido. Las otras ofertas eran 280 y 200 pesos. Estuvo a nada de pagar la última cifra, cuando le hicieron una propuesta interesante, pero riesgosa. Nada es gratis en esta vida.

Alguien que se apiadó de él le regaló un boleto, pero de la zona general donde se pone la Barra 51. Hay que mencionar que la única relación de Carlos con las barras son las gimnásticas y las de los canceles.

Agarró el boleto y se fue a la puerta 10. Desde que hizo la fila se dio cuenta de que la atención era especial para la gente que entraría por esa puerta.

La revisión policial fue extenuante, como si fuera a tomar un vuelo de American Airlines. Después de que le metieran mano en todo su cuerpo, Carlos ya estaba en las tribunas.

De pronto ya estaba en medio de la 51, la barra con más integrantes de Guadalajara y de la que se dicen tantas cosas.

Todo el partido lo vio parado y por estar en medio de tanta adrenalina, no tuvo más que unirse a la hinchada atlista. Desde el "Vamos rojinegros, que esta noche tenemos que ganar", hasta el "interminable es el sentimiento, lo llevo adentro no puedo parar".

Carlos nunca había estado en una porra y después de este duelo parece que no se afiliará a ninguna, pero lo cierto es que por cuestiones del caprichoso destino estuvo en una zona del estadio en la que no pensaba estar. Su Atlas empató esta noche y se fue feliz a casa. Ya tiene que contarle a sus nietas que fue barrista por un día.

[mt][Foto: R. Ruiz/MEXSPORT]

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