Jaguares ganó, sufriendo de más

Cuidado con Itamar Baptista. Cuidado con Jaguares. El brasileño consiguió desequilibrar por completo a la defensiva de Tigres. Con dos anotaciones y jugadas completas que nacieron desde sus...
 Cuidado con Itamar Baptista. Cuidado con Jaguares. El brasileño consiguió desequilibrar por completo a la defensiva de Tigres. Con dos anotaciones y jugadas completas que nacieron desde sus botines, el carioca poco a poco se convierte en el baluarte

Fernando Ruiz Moffat | MEDIOTIEMPO Estadio Víctor Manuel Reyna, sábado 22 de Marzo de 2008, ante una buena entrada

  • Para Tigres el tema del descenso se pone al rojo vivo

Cuidado con Itamar Baptista. Cuidado con Jaguares. El brasileño consiguió desequilibrar por completo a la defensiva de Tigres. Con dos anotaciones y jugadas completas que nacieron desde sus botines, el carioca poco a poco se convierte en el baluarte del equipo chiapaneco.

Tigres debió comenzar el partido con el ímpetu con el que lo cerró. Después de ir abajo 3-0, se recuperó más con corazón que con inteligencia, y con la aportación que le dio el exceso de confianza de Jaguares por su amplio dominio.

La victoria afianza a Jaguares en la cima del Grupo 1, aunque en espera de lo que haga Toluca frente al América en el Estadio Azteca. Además, se coloca temporalmente en el tercer escalón de la tabla general del torneo.

Para Tigres, que sumó su segunda derrota consecutiva, el tema del descenso se pone al rojo vivo. La derrota diluye su porcentaje. Si Veracruz vence a Atlante, se pondría a sólo cinco puntos de los felinos.

EL PARTIDO

Tigres salió con una alineación poco habitual, con la aparente intención de su técnico, Manuel Lapuente, de darle más verticalidad al equipo. Lo cierto es que los regios estuvieron lejos de ser los primeros en proponer una intención clara de buscar llegar a la portería contraria.

Cinco minutos habían pasado desde el silbatazo inicial, cuando Jaguares se hizo notar en el marcador. El primer tiro de esquina, la primera jugada de peligro del partido, fue muy bien aprovechada por los locales. Óscar Razo dejó su puesto defensivo para agregarse al ataque y sorprender con un cabezazo a la aún dormida zaga norteña.

Poco tiempo también pasó para que la figura chiapaneca, el brasileño Itamar Baptista, explotara y comenzara a ejercer una presión contundente en el ataque de los locales. Velocidad y presión constante fueron los elementos básicos con los que Baptista comenzó a destruir el débil muro defensivo de Tigres. Así, hubo tres llegadas de Jaguares en poco más de un minuto.

Pero los chiapanecos bajaron un poco el ímpetu y Tigres empezó a tocar un poco más. Lucas Lobos, atornillado como armador del ataque, robó el balón casi en la media cancha, avanzó hasta estar a unos metros del área de Édgar Hernández y sacó un potente disparo que, de haber ido con la dirección adecuada, habría agarrado mal parado al arquero jaguar. El tiro pasó a centímetros del poste.

El lapso de Tigres terminó cuando Baptista quiso. El brasileño artillero comenzó a presionar en media cancha, robando balones, armando jugadas con su gran mancuerna, Adolfo Bautista.

Los espacios dejados por los visitantes fueron bien aprovechados. Alejandro Vela robó el balón en media cancha, filtró un pase a Baptista quien, por velocidad, no tuvo problema para llegar prácticamente sin presión al área de Adrián Zermeño y tocarle el balón a un costado. 2-0 para Jaguares y una losa pesada para unos Tigres que no habían podido mostrar nada.

El segundo tiempo fue muy distinto. Todo parecía indicar que el dominio de Jaguares duraría hasta el silbatazo final. Tigres no dibujaba ninguna opción de peligro y sus ataques, esporádicos, no tenían la contundencia necesaria.

Igual que en la primera mitad, los visitantes tuvieron chispazos de dominio de balón a pocos minutos de haber arrancado la segunda mitad. De nuevo, muy esporádicos y débiles. No aprovechaban, incluso, una serie de rebotes dentro del área de Édgar Hernández cuando la zaga chiapaneca se veía un poco más desordenada.

Y, de nuevo, cuando Tigres comenzaba a inflar su ataque, la velocidad de Itamar Baptista los mató. En un balón recibido en media cancha, el brasileño sólo necesitó armarse un autopase para dejar, en un sprint, a los defensores norteños y fusilar a Zermeño con un zapatazo al ángulo.

Para Tigres todo parecía perdido, el recuerdo de la derrota por 3-0 contra Puebla la jornada anterior parecía cobrar vida con un marcador idéntico. El cuadro norteño estaba desordenado, desinflado y sin brillo.Pero la magia de Jaguares se fue a la banca  junto con Itamar Baptista, quien salió de cambio en el minuto 74. El equipo chiapaneco, sobrado de confianza, empezó a dejar que Tigres tomara más la pelota y se acercara poco a poco a su área.

El desesperado Lucas Lobos comenzó a tener más claridad, Kikín empezó a hacer más arribos por la banda derecha. Sólo fue cuestión de tiempo para que el cántaro se quebrara. Un tiro libre fuera del área para Tigres, sumado a la desconcentración de la defensiva de los del sureste, dio el primer tanto para los del norte desde los botines de Lucas Ayala.

Y el exceso de confianza de Jaguares no cesó. Como un bálsamo, el gol dio a Tigres un segundo aire. La entrada de Guillermo Marino por Jesús Palacios rindió frutos.

La presión de Tigres fue creciendo y, en un tiro de esquina que no consigue rechazar la zaga chiapaneca, Blas Pérez consiguió acercar a su equipo en el marcador. De media vuelta y de botepronto, el panameño la puso debajo del travesaño, inalcanzable para Hernández.

Los últimos diez minutos fueron una pesadilla para Jaguares. Un partido que tenían dominado, se les complicó demás. Tigres cerró con todo, presionando con tiros de fuera del área por parte de Marino y algunas jugadas por parte de Lobos. El desorden de Jaguares fue tal, que al final el único trabajo por llevarse la victoria estuvo en manos del "Bofo", pero no en jugadas, sino haciendo tiempo en supuestas faltas.Jaguares se llevó los tres puntos en casa, sufriendo más de lo que deberían.

EL ARBITRAJE

Bueno por parte de Hugo León Guajardo, quien no dudó en sacar las tarjetas cuando lo ameritó. Fue un partido limpio a grandes razgos, pero el silbante respetó el reglamento agregando cuatro minutos al final del partido por lo que se perdió entre faltas y balones que tardaron en regresar a la cancha.

[mt][foto: M. Abarca/MEXSPORT]

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