El máximo anotador de Boca, no apareció

El que se ha convertido en el último enemigo de Chivas regresó al Jalisco. Martín Palermo no sólo se ha ganado la animadversión de los seguidores rojiblancos, sino que ahora también salió...
 El que se ha convertido en el último enemigo de Chivas regresó al Jalisco. Martín Palermo no sólo se ha ganado la animadversión de los seguidores rojiblancos, sino que ahora también salió abucheado por los rojinegros.

Rigoberto J. Esquivel | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco, 8 de Abril de 2008

  • Al final no quizo cambiar su playera con Néstor Vidrio

El que se ha convertido en el último enemigo de Chivas regresó al Jalisco. Martín Palermo no sólo se ha ganado la animadversión de los seguidores rojiblancos, sino que ahora también salió abucheado por los rojinegros.

De nueva cuenta, al ingresar al inmueble en el autobús, el rubio argentino máximo anotador con la camiseta boquense con 183 tantos, recibió insultos y escuchó por segundo día consecutivo el: "Bofo, Bofo, Bofo", en a Adolfo Bautista y aquella goleada del Rebaño en el 2005.

Al iniciar el partido, el primer saludo que repartió a su rival fue para el joven Néstor Vicente Vidrio. Al minuto 2 y medio tocó su primera pelota al buscar a su acompañante Rodrigo Palacio.

De inmediato se observó el sector que tomaría éste. Por derecha estaría enfrentando a Ricardo Adán Jiménez quien ocupó el lugar del suspendido Diego Daniel Colotto.

Muy pocas posibilidades se le presentaban al argentino. Al 7'; recibió la primera falta y tal es su costumbre, pidió el cartón amarillo para el rojinegro.

El primer gran abucheo del respetable se lo llevó al minutos 10. Intentando hacer un "sombrerito" a Ricardo Jiménez pero el balón le rebotó en su cuerpo y el árbitro Óscar Ruiz marcó tiro de esquina. La jugada de fantasía no le salió.

Boca tomaba el control del balón, sin embargo, Martín no era una gran amenaza para el arco de Jorge Rodrigo Bava. En los tiros de esquina bajaba a marcar. Al 20';, en el gol de Gerardo Flores, Palermo intentó cortar su disparo aunque sin suerte, pues el esférico pasó justo entre sus piernas.

La desesperación se apoderaba de él. Los Xeneizes eran mejores pero él no encontraba oportunidades. Fue común observarlo reclamar a sus compañeros, con los brazos en la cintura.

Su mejor chance de marcar la echó a la basura. En la última jugada del primer tiempo, Palermo quedó solo, totalmente solo frente al arco rojinegro. Era una definición de trámite. Con un toque suave de pierna derecha, el "9" boquense mandó el balón afuera. La rechifla no se hizo esperar. Inclusive, en una estación radiofónica local, mencionaron: "gracias Palermo, gracias".

NAUFRAGÓ

La segunda mitad fue más complicada para el atacante bostero. Con un Atlas más determinado a ir al frente y un Boca sin control de juego, el ex jugador de Villarreal poco mostraba en contra de los Zorros.

Un baldazo de agua fría resultó el primer gol de Bruno Marioni. Recién venía de recibir instrucciones de su técnico cuando observó a lo lejos el remate letal del "Barullo" frente a Caranta.

Era contrastante observar el trabajo de los dos nueves. Mientras Bruno peleaba todas, mordía en cada sector del terreno y empujaba a sus compañeros, el máximo anotador bostero seguía sin encontrarse en el campo. Todo reclamaba pero muy poco peligroso frente al guardameta de la Academia.

Los brazos regresaron a su cintura de nueva cuenta. El segundo tanto de Bruno Marioni simplemente no lo podía creer. Sabía que prácticamente estaban sepultadas las posibilidades de ganar.

La fiesta rojinegra que se inició parecía no inmutarle al nueve boquense. Tras el silbatazo final, el juvenil Néstor Vidrio aquel que saludó por primera vez en el partido se le acercó para pedirle la camiseta. Palermo hizo la misma respuesta que realizó en su estancia en Guadalajara "no".

[mt][foto: V. Straffon/MEXSPORT]

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